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“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

viernes, 2 de enero de 2026

Pablo Bentos: “La única forma de evolucionar la música es con el estudio”



El acordeonista y compositor hace un repaso aquí de su mirada sobre el chamamé. Junto a Sergio Cabrera en guitarra y a Nino Zannoni en voz llevaban adelante el trío
Seis por Ocho. “El chamamé es hermoso. El chamamé es la música del futuro. Tiene magia. No conozco otra música que tenga tantos estilos y todos esos estilos estén desarrollados. Me gusta el chamamé”, destacó. En la charla abordamos varios temas. Por ejemplo, está escribiendo un libro sobre sus experiencias y su vida con la música. La primera presentación del año con Seis por Ocho será el sábado 10 de enero en la Fiesta del Chamamé, en Mercedes.  


Por Paulo Ferreyra


En el 2025 el trío Seis por Ocho llevó a cabo su segunda gira por Europa. Ellos son Pablo Bentos en acordeón, Sergio Cabrera en guitarra y Nino Zannoni en voz. Su propuesta musical es un tridente florecido a puro chamamé. Visitaron lugares nuevos, abordaron países que no conocían y participaron de distintos festivales. 


Hace unos días atrás – ya cerrando el 2025 – hablamos con Pablo sobre lo que significó ese viaje. “Hacer esta gira fue algo muy positivo. Positivo como experiencia personal pero más positivo aún para la música. Es algo beneficioso para nuestro chamamé”, subrayó. El acordeonista ya realizó otras giras por Europa. Comentó aquí que en distintas partes del viejo continente la gente todavía no conoce la música del litoral. El público allí se sigue sorprendiendo cuando escuchan por primera vez un chamamé. “El 95 por ciento de la gente de Europa no sabe de dónde sale el chamamé”.


Distintas formas de viajar


Pablo Bentos viene al mundo desde Paso de los Libres. Se formó en un ambiente musical. En esa ciudad hizo sus primeras presentaciones. Estudio en el Conservatorio Beethoven y ya desde niño estaba seguro que su destino era ser músico. Viajó por Estados Unidos, Francia, Alemania y en Japón estuvo diez años. Estas son solo unas líneas de su extensa bitácora. 


“Cuando empecé a viajar por distintos lugares no había redes sociales. Hoy a través de internet también se puede viajar”, deslizó. Ya lleva más de treinta y cinco años dedicados a la música. “Lo que me gusta de viajar es tocar y tener contacto directo con el público. Poder ver las caras de las personas cuando escuchan una música, un chamamé, por ejemplo. Eso es importante”, agregó.


Con el paso de los años hoy Pablo es un referente para muchos músicos jóvenes. Lo llaman maestro. Él mantiene el perfil bajo. Sin embargo, cuando puede suelta un consejo: “a mis amigos con quienes compartimos cosas les digo que hay que viajar. Que viajen. Que se den esa oportunidad de viajar. Así sea a un lugar cerca o lejos pero hay que viajar. Es necesario conocer lo que hay en otras partes. Ir a tocar y ver las reacciones de las personas. Estar cerca de otras personas y ver cómo reaccionan cuando ejecutas un chamamé”. 


— ¿Sentis algo diferente en el cuerpo cuando tocas afuera?


— La experiencia al tocar afuera es diferente. El público es distinto. Porque acá tenemos un público más eufórico y ahí la adrenalina es otra en el momento de tocar. 


Por ejemplo, una de las últimas experiencias que a mí me quedó muy grabado tuvo lugar en esta gira por Europa en el 2025. Estábamos tocando, no me acuerdo en qué lugar, después que termina el concierto nosotros saludamos a la gente. Los conciertos se dan en los ámbitos de salas y auditorios pequeños. Hay que tener en cuenta que en los países que visitamos hay diez auditorios por cada ciudad. Hay muchos espacios para tocar. 

Nosotros elegimos el lugar que sea acorde para lo que venimos haciendo. Entonces después de tocar se da ese contacto directo con el público. Bajamos del escenario, saludamos, hablamos, tengo la oportunidad de hablar en inglés y también hablo un poco en francés. 

Después de cada presentación entablamos conversaciones con la gente en distintos lugares. Buscamos saber qué siente el público cuando escucha un chamamé. Como músico tengo que hacer bien el chamamé y que ellos sientan que la música es un lenguaje universal.


Recuerdo que estaba tocando y vi que una señora se había emocionado. Me acerqué después del concierto. La saludé. Hablamos y me dijo - Nunca pensé que una música que no conozco y que nunca escuché en mi vida me iba a emocionar. Eso me quedó grabado. Ese es el poder de la música. Lo lindo que es nuestro chamamé y lo triste que me pone cuando hay gente que reniega de su propia cultura. El chamamé es hermoso. El chamamé es la música del futuro. Tiene magia. 


Como músicos tenemos que sentir lo que estamos haciendo para que esa emoción le llegue a la otra persona. Solo así hay conexión.


— Con el paso del tiempo, ¿cambió tu mirada sobre el chamamé?


— Tengo la misma mirada y la misma posición de hace más de treinta años. Estoy convencido de que la música solamente evoluciona estudiándola. Apuesto a eso. Siempre aposté a eso desde pequeño. Empecé a estudiar música en un conservatorio de música a los once años. Estuve en el conservatorio Beethoven y cuando terminé la secundaria también al mismo tiempo pude terminar mi estudio de profesor de música. Siempre seguí estudiando. Todos los días estudio. Cuando estoy con el instrumento estoy estudiante y estoy investigando. La mirada siempre fue la misma.

La única forma de evolucionar la música es con el estudio. Con esa forma podemos llegar al mundo. Porque los países Europeos crearon la música clásica. Es decir, a ellos no los vas a sorprender con cualquier música. De la música clásica derivan casi todas las músicas que nosotros tocamos. El jazz, el tango, el folclore, la música del mundo viene de la música clásica. A ellos los sorprendes con una música bien hecha y bien elaborada. 


— ¿Qué significa una música bien hecha?


— Una música bien hecha es una música que está bien ejecutada, están bien armado los arreglos y para eso se necesita estudiar. Para todo hay que estudiar en la vida. SI querés hacer las cosas bien para todo tenés que estudiar. 


Vuelvo al ejemplo del jazz, muchísimas cosas que se usan en el jazz son derivadas de la música clásica. Entonces cuando vamos a Europa vamos a lugares donde ellos ya conocen a creadores como Beethoven, Mozart, Schubert, por darte solo algunos nombres de los más conocidos. Tenemos que llevar música que esté en un buen nivel. 



— En ese hecho de hacer una música bien ejecutada, ¿hay espacios para la improvisación? ¿Hay libertad?


— La libertad es mi estilo. No está todo estructurado. Siempre y cuando la composición se preste se puede improvisar. Improvisar es dialogar con el que estás tocando. Ahora con Sergio Cabrera se da esa oportunidad de dialogar musicalmente. Improvisamos. Eso es parte de la música. La improvisación es parte de la música. Apuesto a eso. Eso me da libertad para volar un poco. 

Además, cuando tocamos buscamos que el público también pueda percibir esa libertad. El público percibe cuando el músico goza y es feliz haciendo música. Hay que buscar el balance y el equilibrio como la vida misma. Todo tiene que tener un equilibrio. La música también tiene que tener un equilibrio. Para buscar ese equilibrio uno tiene que entender y escuchar mucho. Para aprender no solamente uno tiene que leer un libro, sino tiene que saber escuchar. Yo escucho mucha música. Presto atención, cómo usan los acordes, cómo se usan las escalas y cómo se improvisa. Fui aprendiendo a escuchar. Sigo aprendiendo.


— Dentro del chamamé tenemos muchos estilos, ¿Qué es lo que más te gusta a vos? ¿Por dónde se mueve el trío?


— Esa es una de las grandes características del chamamé. Es muy amplio. No sé si otros géneros tienen tantos estilos dentro de su música. Tenemos ahí una riqueza única. La diversidad de estilo dentro del chamamé es increíble. El chamamé romántico, bailable, la canción, entre otros estilos. 


A mí me gustan todos los estilos. A mí me gustan todos en realidad porque me gusta lo que está bien hecho. Yo en mi casa escucho Tarragó, escucho chamamé de las bailantas porque sí está bien tocado a mí me encanta, me vuelve loco. Otro ejemplo, me gustan Los Hermanos Barrios. Entonces yo escucho de todo, todo lo que a mí parecer está bien elaborado. 


“Soy un puente transmisor entre Dios y la gente que recibe la música”


El trío de Seis por Ocho ya está consolidado. Pablo Bentos cuenta que ya se conocían de antes con Sergio y con Nino. Ya llevan tres años recorriendo distintos escenarios. Están tocando mucho. Realizaron dos giras por Europa. “Tenemos una comunicación entre los tres que sabemos qué música queremos tocar. Los tres disfrutamos tocar y hacer música. Ya nos estamos entendiendo con la mirada”, confesó Pablo. “Es hermoso entenderse con la mirada. Saber que queremos ir por los mismos caminos”, deslizó visiblemente emocionado.


Pablo sigue estudiando e investigando sobre su instrumento. Esta escribiendo un libro que espera que en este 2026 pueda publicarlo. “No es fácil escribir un libro. Es una autobiografía. Está apuntado a los jóvenes que quieren hacer música. Es un libro con una orientación motivadora y motivacional”, aclaró.



“Soy un agradecido a las cosas que me pasaron gracias a la música. Hoy hay jóvenes que tienen un potencial increíble para la música. Pero terminan estudiando otra carrera porque no les hace feliz. Espero este 2026 terminar este libro. Mi objetivo es alentar a los jóvenes que sueñan con hacer música. Confió en que este libro sea un aliciente para ellos. Soy un agradecido de poder transmitir con un instrumento lo que Dios me puso en el regazo. Soy un puente transmisor entre Dios y la gente que recibe la música. Dios me dio esta oportunidad de tener en mis manos un instrumento para hacer música. Seguiré transmitiendo lo que sé a los jóvenes”.


El público también es un agradecido cuando Pablo abre el acordeón en su pecho. Hay emoción. Él es sin dudas un puente. Su libro contará anécdotas lindas y no tan lindas. “Porque nuestras historias tienen sinsabores. En la vida misma y ahí tenemos que encontrar las fortalezas”, deslizó, su voz llegó amable, dulce y segura. Los acordes y los silencios de su música viven en su voz.


Tres de tres de música 


Composición propia que más te gusta tocar


Domador de Cobra


Una melodía que te gusta tocar en el acordeón


Alma guaraní


Una melodía y poesía del chamamé preferida


Pueblero de Allá Ité




viernes, 26 de diciembre de 2025

Flavia Pittella: “Todos los libros son historias de amor”

 

 



 Profesora, periodista cultural, escritora. Hace quince años que recomienda libros. En esta charla hablamos del fuego, del amor, de la belleza y de los libros del año. Aquí nos cuenta tres característica que tiene en cuenta para decir que un libro es bueno. “Tengo un secreto clave para saber si recomiendo o no un libro”, advirtió. Además, reveló sus siete libros imprescindibles de lectura del presente año.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Este año Flavia Pittella, además de dar clases y hacer recomendaciones de libros empezó el ciclo Fogoncito Literario. La escena es idílica. Flavia y un invitado o invitada especial charlan a la luz del fuego. El mismo se graba en Mar de las Pampas. La acompaña un gran equipo de producción. Las revelaciones de esas charlas son lo más parecido a poemas susurrados entre mar y selva.

Tapa del libro de Solange Levinton

 

"El fuego para mí es mi infancia absoluta", afirmó y la charla de libros comenzó por ahí. Hablamos del fuego. En su casa de la infancia había una chimenea que se prendía religiosamente todos los días de invierno.  Alrededor de esa chimenea su padre tenía un banquito muy bajito y se sentaba ahí a mirar la televisión. Cuando pudo hacerse su casa lo primero que quiso tener fue una chimenea. “El fuego es reunión. Reunión total. El fuego invita porque cuando hay fuego la gente se acerca. Mirar el fuego es una de las cosas más lindas que uno puedo hacer", agregó y su voz crepitó.  

 

La mayoría de nosotros leemos por placer. Pero para algunos, como para Flavia Pittella leer se ha convertido “graciosa y amablemente en un trabajo”. Cuenta que al igual que los escritores, que se asignan tiempo fijos para escribir ella se asigna tiempo fijo para leer. Además, le roba tiempo a otras actividades.


“No miro las series que querría mirar. No miro tantas películas como querría ver. Pero insisto, porque muchas veces tengo que terminar de leer un libro. En ocasiones tengo que reseñar, recomendar o presentar”, cuenta al tiempo que abre la intimidad de cómo es esa vida de lectora.

 

Su pasos dentro del mundo de la literatura se ha ido ensanchando con el tiempo. Este año realizó muchos prólogos de libros. Eso la llevó a más lecturas. “Para mí el momento de la lectura es un momento de plena conciencia de lectura” – aclara – “leo más rápido y más concentrada. Hago cosas como, por ejemplo, dejar el celular en otro lugar. El celular me contaminó mucho como a todos o a casi todos”.


 

— Hace más de quince años que haces recomendaciones de libros, ¿podrías compartir tres características de por qué un libro es bueno para vos?

 

— A ver. Vamos por parte. En principio hay libros que ni bien empiezas a leer ya te convocan. Lees las primeras páginas y decís acá hay algo. Después hay libros que pasadas las primeras páginas no encuentro el tono, ¿qué me quiere decir? ¿Qué me está contando? Si en las primeras páginas estoy haciendo un esfuerzo lo que hago por profesión es saltar páginas, ir para adelante y para atrás. Ver qué hay más adelante. Empiezo a jugar con el libro. Leo en diagonal. Además, busco reseñas o pregunto si alguien lo leyó para saber si me estoy perdiendo de algo.

Entonces la primera impresión viene del comienzo de cada libro. No viene de la tapa o del título del libro. En Argentina se titula muy mal los libros. Eso me pone de muy mal humor.

 

— ¿Los títulos de los autores o autoras locales o las traducciones?

 

— Me parece que es un perro que se muerde la cola. Porque las traducciones que nos vienen de España vienen con títulos que incluso a veces contradicen el título original. Acá no nos hemos acostumbrado a ese tipo de título efectivista que te toca una fibra íntima. Me parece que ahí hay una búsqueda de efectividad que no se logra siempre con las con los títulos.

 

Las tapas ni hablar. Las tapas entiendo que hay un costo y entonces ahí, obviamente, todos vamos a perdonar las tapas. Porque hay que tener mucha plata para hacer una tapa que resalte, que sea original y que tenga diseño. Entonces las tapas pueden fallar. Pero los titulo me ponen de muy mal humor. 

 

La segunda cosa que tengo en cuenta para recomendar es la hechura. ¿Qué quiere decir? En la literatura lo importante es cómo está contada. ¿Cómo están puestas las palabras? ¿Cómo bailan entre ellas? ¿Cómo me generan a mí imágenes en la cabeza? Es la artesanía del autor que logra moldear las palabras de una historia que se contó mil veces. Entonces tengo en cuenta qué imagen me genera, qué sensación, qué agujero, qué emoción, qué piel de gallina. Eso es el arte de cómo está contada la historia.

 

En tercer lugar está mi secreto mayor. Mi secreto mayor para recomendar un libro es si yo voy y lo compro. Para mí o para alguien. Si voy a la librería y lo compro es porque el libro es bueno. Si yo bajo el mango te hago que vos bajes el mango. Me animo a decirte que el libro vale la pena comprarlo. Tengo que estar convencida que yo también lo compraría. Meto en la ecuación lo económico.

 

— Claro, los libros están caros.

 

— Los libros están caros. Además, cuando vas a compras un libro no compras un libro. Cuando vos compras un libro compras tiempo. Estas comprando tiempo de lectura, compras la emoción de pasar por eso que los recomendadores decimos que vale la pena leerlo. Entonces, en esa compra, es como cuando vas a comer a un restaurant. No vas a comprar comida vas por la experiencia. Entonces, ahí hay más que pagar el plato, estás pagando todo lo que te pasa alrededor de esa experiencia. Con los libros pasa igual. Entonces, siempre la evaluación final que me hago es, ¿Compro este libro para mí? Sí. Perfecto. Listo. Entonces lo recomiendo. O me pasa decirme este libro yo no lo compro. Bueno, entonces no lo recomiendo.

 

— Quiero llevar a otro campo tuyo. Hiciste zoom, recomendaciones sobre libros de amor y el espectáculo No se puede vivir del amor. Con tanta data, ¿cambió algo tu forma de entender el amor?

 

— Me di cuenta de algo que ya sabía. Creo que lo sabemos todos de manera intuitiva. El juego que hago con el título del espectáculo es que No se puede vivir del amor pero no se puede vivir sin amor. No hay persona en el mundo que de una u otra manera no busque ni siquiera amar sino ser amada. Todos buscamos amor. No hay nadie que de una u otra manera busque ser amado, aunque la forma sea extraña, fuera de lo común, tóxica, no importa cómo sea.

 

Nadie no quiere que lo amen.

 

Es el corazón de la humanidad.

 

El problema que estamos teniendo es precisamente no darle un lugar más explícito a la forma del amor. Un lugar más explícito al amor. En las redes, por ejemplo, son un gran tacho de basura de odio. De odio y maltrato. Eso no ayuda mucho a la formación de relaciones amorosas o de sentirse querido. Básicamente todos queremos que nos quieran. Si hay algo que descubrí fue eso. Te lo resumo de otra manera: Todos los libros son historias de amor.


 

En todos los libros hay historias de amor. En todas las novelas que lees hay historias de amor, si es solapa, si está de fondo, si es por su ausencia, si es por su fracaso, si es por su búsqueda, si es un libro de guerra, si es un libro de política, siempre de alguna u otra manera aparece la historia de amor.

 

Pensá en un libro cualquiera que hayas leído en los últimos diez años que no tenga dentro una historia de amor. No existe. Amor romántico en general pero también otro tipo de amor, ¿no? Amistad o el amor, como un concepto más amplio que el amor romántico.

 

— ¿Y tu relación con los libros es de amor?

 

— Sí. Es de amor. Es de amor total. Es de amor total y de entrega total. Porque creo profundamente en la capacidad amorosa de los libros. Vos ves personas en un tren leyendo un libro y con la cara contorsionada de angustia o riéndose o la concentración de alguien que lee, que entra en ese mundo y está teniendo una experiencia vital. Si sos muy muy lector te pasa cada vez y si lees un libro por año te pasa cuando lees ese libro.

 

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Sus libros recomendados del año 2025

 

El buen mal - Samanta Schweblin

Un sueño made in Argentina. Auge y caída de Pumper Nic - Solange Levinton

Japón eterno - Amelie Nothomb y Laureline Amanieux

Espacio para soñar (autobiografía de Lynch) - David Lynch con Kristine Mckenna

Podrías hacer de esto algo bonito - Maggie Smith

A pedazos - Hanif Kureishi

Si te gusta la oscuridad (en ingles es - Si te gusta más oscuro) - Stephen King

 

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— Me gustaría desafiarte porque sos una fan de Stephen King y William Shakespeare. Aquí nos subimos a una nave y hay que llevar solo un autor, ¿a quién elegirías y por qué?

 

— Shakespeare.

 

Shakespeare. Porque en Shakespeare están todos los autores. Todos los autores. No hay nadie que se escape. O sea, si lees Shakespeare lees a King. Si lees a King lees a Shekespeare en muchos aspectos. Para mí King es el Shakespeare del siglo XX.

 

La condición humana que es de lo que trabaja Shakespeare está muy bien retratada en King. El amor, el odio, la amistad, todos los temas que le importan a Shakespeare le importan a Stephen King. Los dos hacen un trabajo similar. La manera de los dos es que te ponen sobre el escenario el panorama y que vos juzgues.

 

Ninguno de los dos juzga a sus personas haces. No hay juicio de valor sobre lo que hacen. El juicio lo pones vos. Por eso por momentos querés a alguien malvado o lo querés rescatar. Ellos no juzgan. Soy profesora de inglés y el inglés de Shakespeare me subyuga. Creo que hay ahí una universalidad y atemporalidad en Shakespeare que es muy difícil de superar.

 

La belleza es lo verdadero

 

Hay un chico muy flaquito. Flavia mira la escena. Hay un chico muy flaquito que esta vestido muy fashion. El chico le está sacando fotos a otro chico muy musculoso que se puso contra una pared de una casa. La casa a primera vista es horrible. Pero si la mirás bien tiene su belleza. El chico flaquito le está haciendo una foto. "En esa escena veo un montón de cosas bellas. Porque hay autenticidad. Porque hay una búsqueda", afirma para describir qué es la belleza para ella. "Ese chico se está sacando esas fotos porque quiere lograr algo. Quiere mostrar algo y el otro le peina los pelitos y le saca la foto. Ya estoy embelesada. Esta escena es auténtica. Ninguno está fingiendo. No están actuando para nadie. Están en una búsqueda. Entonces ahí ya vi algo bello. La verdad.  Vuelvo al amor. El amor total es la belleza. La belleza es lo verdadero. La verdad".


 

viernes, 19 de diciembre de 2025

Eugenia Almeida: “La belleza nos recuerda que hay otro mundo posible”



Es escritora, periodista especializada en literatura, coordina talleres de lectura y clínicas individuales de escritura. Ha obtenido importantes reconocimientos por sus novelas en distintas partes del mundo. Hace unos días charlamos por teléfono sobre lecturas, influencias y poesía.  “Mirar y posar la mirada en cosas que nos hacen bien es un círculo virtuoso porque nos da fuerzas. Esa fuerza nos sostiene para resistir las otras cosas que nos están pasando”, sostuvo. En su mesita de luz Eugenia tiene a mano el libro Velocidad bajo el agua de Laura Escudero Toblar. Además, el libro de cuentos Un resplandor de Giovanna Rivero, autoras que le interesan y que lee casi con devoción.


Por Paulo Ferreyra - Foto de Eugenia por Cecilia Cortes 



Eugenia Almeida es escritora y lectora. Quizás el orden correcto sea lectora y escritora. Tiene una mirada atenta a su entorno. Un oído muy sensible para atrapar la música que la rodea. Lee mucho por las noches. Tiene libros de poesía al alcance de la mano y además, se sumenge en otros géneros como la novela o el cuento. En estos momentos está leyendo Un resplandor de Giovanna Rivero, editorial Marciana. De la misma autora ha leído Tierra fresca de su tumba. “Para mi es una de las voces en nuestra lengua que más me interesa. Me gusta mucho cómo trabaja”, deslizó al tiempo que expresó que entre las obligaciones del día esperaba que llegue la noche para poder seguir leyendo. Hace unos días atrás charlamos por teléfono.  


— ¿Cómo es construir y sostener un espacio para la lectura?


— Me parece importante sostener espacios para uno y para una. Lo que sea por uno mismo. Puede ser dedicarse a la  jardinería, tejer, jugar al fútbol con los amigos, leer o muchas otras cosas. El sistema capitalista en el que vivimos conspira contra estos espacios que podemos construir. Conspira para que no lo hagamos. Porque este sistema busca que todo nuestro tiempo lo vendamos al mercado. Entonces para mí es una lucha a la que hay que estar atento para proteger y protegerse.



Cada persona construye esos espacios y para mí es la lectura. Pero podría ser cualquier cosa, ser hincha de un club de fútbol e ir a la cancha, hacer cualquier cosa que implique la más absoluta inutilidad y la belleza de esa inutilidad. No hacer una cosa para producir otra. Sino entregarse a efectos misteriosos.

 


En este tiempo y cada día hay que vender más horas al mercado de trabajo. Son más horas de fuerza vital. Este marco hace difícil posar la atención sobre algo que no sea la horrible urgencia, esa es una estrategia que se plantea desde el poder, que no podamos hacer otra cosa más que leer el último decreto, escuchar la última burrada, mirar con pavor cómo se recorta el último derecho. Hay algo que nos tiene enganchado en mirar solo esas cosas. 



Entonces, mirar y posar la mirada en cosas que nos hacen bien hace un círculo virtuoso porque nos da fuerzas. Esa fuerza nos sostiene para resistir las otras cosas que nos están pasando.



— ¿Cómo fue que descubriste que la lectura era tu lugar de fortaleza en el mundo?



— (suelta una pequeña sonrisa. Ríe con los ojos. En los silencios de Eugenia hay música. No podría describirlo de otra forma).

No lo sé. Seguramente me habrá ayudado algún amigo, alguna amiga, algo que leí, no sé de dónde apareció. Pero con el paso de los años se hace cada vez más fuerte. Hay un fragmento - es raro pero voy a citar la Biblia -

(las sonrisas vuelven. Por un instante recuerda su pasado religioso del cual brotó un recuerdo). 


Hay un fragmento de la Biblia que dice - sin ser literal - vive cada día - tu vida bajo el sol con los dones que te han sido otorgados. Ahí hay algo del estar en el mundo. Tenga una persona religión o no, ¿qué es lo que nos toca? Cada día bajo el sol nos toca disfrutar con lo que nos ha tocado. Puede sonar muy naif en un mundo que se hunde con gozo y placer en la ultra derecha, con las guerras que se vienen y que van a cambiar la vida de todos. Es muy difícil en este contexto ponerse a hablar de la belleza. Parece un escapismo pero para mi no lo es. 


Hay una estrategia del poder para hacernos creer que la realidad es solo lo que aparece en la televisión o en los diarios. La realidad es mucho más grande y está construida de muchas cosas. Si solo vemos lo que dicen los medios nos queda el aislamiento, la desolación, la desesperación y el paso hacia adelante en el abismo. 


Cuando empezamos a reparar en la belleza de las otras personas y de los animales. El hecho que implica despertarse todos los días y ver tanta belleza de alrededor. Ahí hay una posibilidad de encontrarse con otros desde otro lugar. Vuelvo a otra frase naif que es - podemos pensar en otro mundo posible. Hay otro mundo posible. La belleza nos recuerda que hay otro mundo posible. Del otro lado - de la vereda de enfrente - está el ejército de trolls haciéndo nos creer que no hay otro mundo posible. 

Su El colectivo, libro que ha sido publicado en Argentina, España, Grecia, Islandia, Francia, Italia, Portugal, Uruguay y Austria. 


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María Teresa Andruetto dice que los libros son puentes. En relación a lo que dice Eugenia Almeida los libros son puentes hacia la belleza. En la lectura del libro Desarmadero Eugenia nos cambia de ritmo, la belleza en la escritura, oraciones cortas, capítulos que son como un manojo de llaves que van abriendo otras puertas. 


“Ojalá mis libros fueran puentes de belleza”, desliza Eugenia y su voz se hace más pausa, casi un susurro. Vuelve luego sobre sus palabras para decir que como lectora tiene esa experiencia. Hay libros que son puentes de belleza. Por ejemplo, Teresa Andruetto hace un cruce alucinante entre la parte nuestra que escribe y la parte nuestra que lee. 


“La percepción de la belleza la descubro como lectora en los libros de los otros”, afirmó. “Quizás en mi escritura. En ese momento de la escritura en sí, de esa cosa tan linda y absolutamente inútil, a contra pelo y a contra época. Ese instante donde me pongo a inventar una historia y hay un momento donde algo se enciende”. 



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Desarmadero recibió reconocimientos y muchos lectores se acercaron a vos por ese libro. Es como si Desarmadero siguiera creciendo después de su publicación, ¿qué te pasa con esas cosas?


— Es muy curioso lo que ha pasado con esta novela. La sensación que tengo es como vos decís. Es como si siguiera creciendo o moviéndose. Una novela que yo temí que no pudiera leerse por fuera de nuestro territorio, porque está muy cargada de sobreentendidos. Pensaba que era una novela que se podía leer acá y el hecho de que ya se haya publicado en Francia, Bulgaria, para mí no deja de ser sorprendente. Todo lo que pasa con un manuscrito una vez que uno se lo da a un editor no es algo que haga uno. Hay todo una mezcla de cosas que escapan al escritor y a la  escritora. La parte colectiva de hacer un libro es muy grande. 


Esta es una novela extraña. Me ha quedado algo del ambiente dando vuelta dentro mío. En Desarmadero es más fuerte. Es como si pudiera seguir mirando lo que pasa. Es como si algo no se hubiera cerrado del todo dentro mío. 


Me acuerdo de Sara Gallardo cuando escribe Eisejuaz. Una obra increíble y bellísima. Lo más fuerte de esa obra es la voz del protagonista. Ella decía que después de terminarla le quedó a ella esa voz dando vuelta y con esa voz escribe su siguiente libro que es un libro de cuentos, El país del humo. En mi caso hay algo de eso. Me ha quedado en una parte de la cabeza Desarmadero pero no sé si se volcará a la escritura. Es un misterio lo que pasa con este libro.

En 2022 publicó su cuarta novela, Desarmadero, editada también en Bulgaria y Francia (donde obtuvo el Grand Prix de Littérature Policière 2024 y el Premio Violeta Negra Occitanie 2025). 



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Eugenia Almeida durante muchos años participó de un programa radial donde recomendaba libros. Tuvo también su propio programa de radio en la radio de la Universidad Nacional de Córdoba. En estos momentos está en pausa su costado como periodista cultural.


Durante la charla explicó que fue costoso para ella dejar ese trabajo. Si bien hoy realiza talleres de lectura donde recomienda libros, hacer radio era algo que le encantaba. 


“El pago que se recibe por hacer periodismo cultural es prácticamente absurdo”, sostuvo y hablamos de campos que ambos conocemos. Ella ya lleva en este campo muchos años de trabajo. “Me parece que hay situaciones que es bueno no sostener. Si tenés treinta años de experiencias y aceptas un pago que es la quinta parte de lo que podrías cobrar, una qué hace con los que vienen atrás. Me parece que de algunos lugares - aunque sea costoso para uno - hay que retirarse para protegerlos. Aunque parezca contradictorio”. 


En este contexto hay que explicar que desde diciembre del 2023 no están quedando espacios para el periodismo cultural como lo había antes. Antes estaba el suplemento de Telan, la revista Ñ salía todas las semanas - hoy sale una vez al mes. Uno de los diarios más importantes de Córdoba tenía un suplemento de cultura, ahora son unas páginas dentro de Espectáculo. Algo similar pasa en Diario Norte de la provincia del Chaco. El diario La Nación ya no tiene más la revista cultural ADN. Eugenia cuenta que para seguir informada en este campo cultura busca en plataformas, en la web y en podcast. 



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— Empezamos hablando de que estás leyendo a Giovanna Rivero. Pero repasando un poco tu biografía encuentro que hay un autor al que estás volviendo cada tanto, Georges Simenon, ¿por qué?


— Simenon es uno de mis grandes maestros.Es uno de los pocos escritores que leo con muchísimo placer desde que tengo ocho años a hoy. Eso no ha cambiado. A veces los libros que te gustan en la adolescencia ya dejan de interesarte cuando sos adulto. No es lo que me pasa con Simenon. De hecho en casa tengo una o dos líneas de mi biblioteca solo con los libros de Simenon. Es más, tengo escondido alguno que todavía no he leído y que me guardo como herramienta en caso de urgencia, ¿no? En mi caso sería En caso de emergencia abra un libro de Simenon.


Es un autor muy valioso.  Es un escritor belga que empezó su carrera laboral entrando a los dieciséis años en un diario. Trabajó en la parte de policiales y lo mandaban a caminar por las calles de París o de Vieja. Es un escritor que tiene cientos de novelas publicadas, bajo su nombre y bajo seudónimos. Creo que son arriba de trescientas. Calculo que he leído la mitad de sus libros por lo menos y no he leído una novela mala. 


Él está siempre sobre una misma pregunta, ¿Qué somos capaces de hacer en determinadas encrucijadas? La mayoría de sus historias son personas que tienen más o menos su vida anclada en una rutina. De repente hay algo que irrumpe. Creo que así se podría resumir gran parte de sus novelas. 


Simenon nunca se repite. Nunca lo he visto repetirse. Él además tiene un estilo muy descarnado, muy seco, casi sin adjetivos y sin adverbios. Una capacidad extraordinaria para hacerte ver lo que cuenta.


Por otra parte, los narradores en general o un personaje en particular, hay una cantidad de sus novelas está protagonizada por su inspector Maigret, Maigrat es un comisario de la policía judicial cuyo objetivo no es saber qué pasó, muchas veces él ya sabe qué pasó y lo que busca es entender ¿Cómo y por qué? Algo siempre se le va a escapar, pero él no deja de buscar. Es un personaje muy interesante.


En Francia Simenon era considerado un escritor menor. Decían que escribía novelas para la gente que espera el tren. Sacaba un libro por mes. Pero para bien pasó el tiempo y hoy ya es reconocido como un gran escritor en lengua francesa. En Bélgica es el escritor nacional. 



“La poesía para mí es música”



Poesía para ella es música. Una música que se mueve dentro suyo. La música es la otra cosa que le interesa, además de la literatura. Lee. Lee mucha poesía. “Es un ritmo de lectura muy diferente a los otros géneros. A lo mejor me voy a la cama, desde las diez hasta las una puedo estar leyendo una novela. Al otro día puedo leer otra novela. En cambio la poesía me pide otro tipo de lectura. Entonces, suelo tener en la mesa de luz algunos libros y voy leyendo un poema suelto”, susurró en una voz que llegó pausada, casi como esa agua mansa y cristalina de los ríos cordobeses..


Cada género literario busca otro movimiento del lenguaje. Eugenia comenta que la poesía está menos interpretada, por lo menos en su educación. En la escuela tuvo menos intervención por a ver ¿de qué se trata? ¿Cuáles son los personajes? ¿Cuál es el argumento? “No nos leían una poesía y eso era todo, ¿no? “Creo que me queda muchísimo por leer en poesía porque a veces me quedo en en los poetas que más me gustan, Juarroz, Gianuzzi, Vignosi, Elena Aníbal, Pesoa, Bellessi, Sonia Scarabelli, vuelvo y vuelvo a sus mismos libros. 


Entre los libros de poesía que descubrió en el último año está Velocidad bajo el agua de Laura Escudero Toblar. “Es un libro que recomiendo porque es de una belleza y de una delicadeza que lo convierten en un muy buen libro. Lo tengo en mi mesita de luz, leo un poema, leo una novela y después vuelvo a leer otro poema de Laura Escudero Toblar”. La literatura y la poesía presente en su vida. Todo trasladado a nosotros con su voz en cada libro Eugenia Almeida.



martes, 9 de diciembre de 2025

Malena Azul: “La música genera cosas en el cuerpo y eso es mágico”

 


Este viernes 12 de diciembre el dúo
Malena Azul (bajo) y Matías Arriazu (guitarra) llegan a Corrientes. La cita es en Corrientes Norte a las 22, La Rioja 461. Además ese mismo día pero por la tarde, desde las 16, realizarán un taller sobre Armonía e Improvisación, el mismo es abierto para todos los músicos. En esta charla con Malena nos sumergimos en su universo en torno al bajo, cómo y por qué llegó a esta fascinación por los sonidos graves.


Por Paulo Ferreyra 


Desde muy joven Malena Azul está fascinada por el eco que llegaba a sus oídos del bajo. Recuerda que siendo muy adolescente escuchaba a Red Hot Chili Peppers. Ahí ese instrumentos sobresale con todos sus colores. Ella los escuchaba desde muy chica y aún hoy conserva la lista de sus temas preferidos en spotify. 


Siempre le llamó la atención el bajo. En su casa había una guitarra, ella tomaba esa instrumento y buscaba tutoriales para tocar el bajo. Tocaba la guitarra como si fuera un bajo. Estaba fascinada por sus tonos y aún pudiendo elegir una guitarra prefiero el bajo.


Cuando cumplió 15 años le dieron a elegir qué regalo quería, un regalo o una fiesta. Esa fue su oportunidad para pedir que se le compren. Así llegó su primer bajo a sus manos. “Lo elegí. Elegí este instrumento porque desde que tengo memoria me llamó la atención y me gusta su sonido”, esa es su historia con el instrumento.


Azul es de Viedma, Río Negro. Si bien sus gustos iban por la música de rock internacional lo primero que empezó a tocar en bajo fue folclore nacional. Su profesor allá en Viedma le abrió la curiosidad por este mundo de la música argentina.


A partir de los diecinueve pasó a estudiar con el bajista Willy González. Estudió con él durante cinco o seis años. Ahí se encontró con algo que ya sabía que existía, aprendió a tocar melodías, acordes y a encontrar eso que siempre estuvo dentro suyo.



Desde entonces comenzó a subir a los escenarios y compartió música con Carlos Negro Aguirre, Willy González, Ernesto Snajer, Tiki Cantero, entre otros. "Me gusta la sonoridad grave. Me gusta como quedan algunas melodías con la sonoridad del bajo. Había algo que siempre me llamó la atención y lo empecé a poder hacer con el instrumento", comentó. Desde entonces la música argentina empezó a teñirse para Malena Azul en los colores del bajo.


Seis cuerdas


"Toco el bajo de seis porque así tengo más posibilidades de tocar otras cosas que con el bajo de cuatro cuerdas no se pueden. A este bajo de seis se le suma una nota más aguda que es do, y una nota más grave, se suma la nota si. Por lo tanto se amplifica mucho el espectro del instrumento”, así explicó Malena Azul por qué eligió tocar el bajo de seis cuerdas. Co el puede hacer acordes a cuatro o cinco voces, mayores registro y puede hacer otras búsquedas sonoras.


Malena publicó dos libros, uno de técnica y otro de armonía en bajo. El libro de técnica que está hecho para bajos de 4, 5 y 6 cuerdas surge - ambos surgen - de todo este trabajo que viene haciendo y eso es aprender muchas cosas sobre el instrumento. Sintió que tenía que organizar su cabeza y toda la información que tenía. Ambos libros son el resultado de mucho estudio, mucho trabajo y mucha búsqueda.


"Me encanta que haya más bajista que puedan incursionar y conocer ese mundo. Pensar de esa manera me parece hermoso y también llevar todo lo que estaba en mi cabeza al libro me ayudó a organizar la ideas, transmitirlo y compartirlo. El de técnica es de praparación para poder tocar el libro de armonía, hay muchos ejercicios en cada libro", amplificó.

 

Los materiales bibliográficos cuando estudiaba estaban basados en el piano, libros de tecnica y armonía para piano. No había encontrado material donde aprender a conducir las voces con el mismo instrumentos, con ejercicios que están hechos para el instrumento con la digitalizacion para el instrumento. La intención con sus puntos fue construir herramientas para allanar el camino a quien quiera estudiar bajo.


Dúo Malena - Matías


Matías Arriazu es de Formosa. Es guitarrista y compositor, arreglador, ejecuta la guitarra de ocho cuerdas. Se pueden escuchar de él los discos Peteî po, Caçador de infancia y De dos argentinos. Malena cuenta que para ellos compartir la música es algo cotidiano, fueron probando distintas cosas y sentián que había algo en esa sonoridad que estaban generando.


"En un momento comenzamos hacer cosas juntos y las compartíamos. Había algo que generaba reacciones en la gente y gustaba lo que estabamos haciendo. A ese gusto había que sumarle que nosotros nos sentíamos muy bien haciéndolo. Entonces resolvimos - es por ahí", deslizó mientras soltaba una sonrisa tímida.


Su repertorio está compuesto por temas instrumentales. Malena hace un tiempo está mostrando su primera composición, Marejada - un aire de chacarera. Hacen música autoral con una sonoridad acústica. Matias toca la guitarra de ocho cuerdas y ella acaba de incorporar un bajo acústico, entonces todo es una sonoridad diferente, "loca, bonita".



"Ambos hacemos melodías, acompañamiento armónico, tenemos momentos de improvisación, hay música que son más dinámicas y otras que son más profundas, es bastante variado el repertorio", destacó. 


En la charla Malena Azul puso de relieve que es un desafío tocar estes repertorio. A veces es complejo en un lugar técnico y a veces es complejo en la profundidad. La propuesta es música instrumental. 


“La música nos interpela a todos”


La voz de Malena Azul llega fresca, nuevo, un sol dibujado en una sonrisa. En un momento de la charla telefónica buscamos desentrañar qué significa hacer música profunda o qué es una música profunda. Había algo - posiblemente una cuerdas de guitarra y bajo - que nos pulsaban hacia el interior de una reflexión que era imposible de abarcar de una vez y cerrarla. Era como atrapar un ave en vuelo sin quitarle su libertad.


Hacemos una pausa. Ella desgrana las palabras de un zuru invisible. “A veces una toca muchas notas - eso es más dinámico por la cantidad de notas. Pero de repente hay música más simple porque no tiene una ametralladora de notas, sino que tenes todo resuelto con pocas notas. A ese marco se le sumo la sonoridad del bajo que es grave. La guitara de Matías también es más grave. Asi la música nos interpela todo el tiempo". 



Malena va encontrando las palabras. Por un instante vemos un espejo - o un video de YouTube donde Malena - Matías tocan juntos. Su música abre diálogos.


"Cuando una música te atrapa te genera algo e incluso si no te gusta te genera cosas. Eso es lo interesante de la música, que nos atraviesa y no es indiferente. La música genera cosas en el cuerpo y esas cosas son mágicas", afirmó. 


Este viernes estarán en Corrientes el Dúo Malena - Matías. Son aves que sin palabras invitarán a volar. El sol estará sostenido en el rio de sus cuerdas que traerán música argentina. A volar. 



Taller


 El mismo viernes del concierto, pero a las 16, realizarán un taller para músicos en general. Van a trabajar armonía, improvisación, improvisación dentro del lenguaje estilístico de la música argentina.


 "Hemos dado ese taller, siempre en ronda - donde también nosotros vamos con ganas de escuchar a quienes asisten al taller y saber cuáles son sus inquietudes. Vamos con material preparado pero también dispuestos a escuchar a los músicos", explicó Malena.