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lunes, 19 de enero de 2026

Joel Tortul: "El gran escenario de la música es seguir haciendo camino"

 

 

 


Este año habrá una nueva edición de Chamamé en La Verde. Importantes artistas locales y nacionales estarán entre lunes 19 y miércoles 21. Luli Fernández, Seis por ocho, Richard Scófano, Coqui Ortiz, Mario Tessare y Paulo Ayala, Joel Tortul y Pablo Farhat. La entrada es libre y gratuita, sujeta a la capacidad del lugar. La cita es a partir de las 20.30.  “Con Pablo tenemos tienen un dúo desde hace diez años. Tenemos un repertorio de todo el folklore argentino. En La Felipa vamos a tocar más chamamé y música del litoral, además vamos abordar algunos temas míos”, comentó Joel en esta charla.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Durante estos días previos a viajar a Corrientes Joel Tortul estaba en Cosquín. Por segundo año consecutivo estuvo como jurado del PreCosquín junto Silvia Lallana y Marcelo Ezequiel del Río. El año pasado cuando lo convocaron por primera vez para ser parte de ese jurado estuvo más temeroso, nervioso quizás. Este año en cambio la experiencia hizo que pueda disfrutar más de la experiencia y de la responsabilidad que implica seleccionar a un músico entre tantos.


“Este año volver a Cosquín fue más sencillo. Como músico el hecho de poder escuchar todas las expresiones que hay en todos los puntos del país es muy gratificante. De hecho durante estos días me fui haciendo una lista de los temas nuevos que me gustan”, comentó.


Joel siendo mucho más joven también participó del PreCosquín. Algunos miembros del jurado que lo acompañaban también fueron ganadores de ese certamen. Durante la charla hace memoria y recuerdo que pasó por esa instancia en los años 2003, 2004 y 2005.


Cabe recordar que una gran particularidad que tiene el PreCosquín es que se realiza en el mismo escenario del Festival. El escenario tiene una pantalla gigante enorme, hay una iluminación de características únicas y tiene una técnica de sonido muy parecida a la que se usará en el festival.


Todos los participantes tuvieron una reunión con el jurado antes de comenzar el certamen. Ahí Joel comentó que el jurado les hace hincapié de que los músicos tienen que disfrutar del hecho de estar en Cosquín. Disfrutar todo lo que sucede en el entorno, mirar el cielo, mirar el techo, mirar la montaña y la plaza. “Vivir la experiencia completa”, ya que ese es uno de los escenarios más importantes del folclore argentino.

 

— Siendo jurado te tocó ver el abanico de música del país, ¿hubo representación de la música del litoral?


— Este año hubo mucho del litoral. De hecho en la final hay una canción inédita que es un chamamé. Hubo un acordeonista, un guitarrista y un conjunto instrumental que tocó chamamé. Muchos finalistas. Hay presencia del litoral en la música y en el baile un montón, en parejas tradicionales mucho más. Me ha tocado ver danzar temas como Mi pequeño amor y Pan del agua con versiones de Garupa. Hay mucha música y danza del litoral en el PreCosquín siendo que Corrientes no tuvo subsede. Esa presencia del chamamé en el PreCosquín después no está reflejada en el Festival.

 

— Partiendo de ese panorama que pudiste apreciar en la competencia, ¿los géneros musicales siguen bien definidos o se están volviendo más híbridos?

 

— Hay muchas corrientes, hay muchas corrientes y hay muchas opiniones diferentes. Hay gustos y estéticas diferentes. En mi caso celebro que pase todo eso. A mi criterio estamos viviendo un momento donde estamos invadidos por lo mediático. Siempre eso estuvo pero creo que hoy es aún más palpable. Hace poco escuché una nota de Juan Falú decía que a los artistas los elige el pueblo. Eso parece algo obvio pero ahora esa elección del pueblo está muy relacionada con los medios y con la industria. La industria que a veces impone ritmos y estéticas nuevas.


La Argentina tiene una diversidad cultural que se vive en pocos países del mundo. Tuve la oportunidad de viajar mucho por afuera y si hay algo que he visto es esa diversidad musical que tenemos en nuestro país.


Somos un país muy grande, hay de todo y lo vi en Cosquín. Hay muchas cosas que pasan que no están en los grandes medios. Celebra nuestra diversidad pero lo que no me gusta es que la música no llega a todos. Hay poca gente que conoce las nuevas canciones y las estéticas nuevas que se van presentando. Hay un folclore más urbano y hay músicos que vienen de sus pueblos que tiene una originalidad increíble. La originalidad y la creación están a flor de piel. Hay muchas cosas nuevas en nuestro país.

 

Desde los 8 años

 

Joel Tortul viene Fuentes, Santa Fe. En una esquina de su pueblo - la esquina Tortul - sus padres tenían un almacén de Ramos Generales. Un emprendimiento familiar que se extendió por cincuenta años. Hoy ese lugar se ha convertido en un punto de encuentro con la música. Un nido florecido de tantos recuerdos y caminos transitados. Por esa esquina de Tortul han pasado en los últimos años Garupa – el trío que tiene junto a Homero Chiavarino y Julián Venegas - Cuti y Roberto Carabajal, Ariel Ardit, Yamila Cafrune y Rudi Flores.


 

En diciembre Joel celebró sus 30 años con la música montando un escenario al aire libro. Hizo una fiesta popular. Hubo más de cincuenta artistas, estuvieron artistas de Fuentes y de muchas otras ciudades del país. Durante esa celebración de repente sonaba Adiós Nonino del quinteto Astor Piazzola y después estaba sonando La Cau. De La Cau pasaban a una vidala. Después a una zamba o una chacarera. Por supuesto, también cumbia. Fue una gran fiesta que lo disfrutó con todo.

 

La localidad de Fuentes está ubicada sobre la ruta provincial Nº 26 de Santa Fe. Está a 55 kilómetros de Rosario. Según el último censo aún no llega a los cinco mil habitantes. Si nos remontamos 30 años atrás el pueblo era aún más chico. En ese pueblo Joel dio sus primeros pasos de vida y musical.

 

Hubo un día especial para una pareja. Se casaban por Iglesia. La novia estaba apunta de ingresar e iba a escucharse la Marcha Nupcial. Un niño de ocho años blandía el piano. Cuando hablamos con Joel sobre los escenarios que recorrió en su vida se remonta sobre aquella escena. Ahí había empezado todo. Había cerca de trescientas personas en aquel casamiento. Hubo un silencio absoluto en la iglesia mientras sonaba el piano e ingresaba la novia.

 

"Aquel fue mi primer escenario. Esa actuación me costó. Me viejo me había  dicho - no te equivoques porque le arruinas la entrada a la novia. La presión que tuve ahí hizo que todo lo que venga después sea mucho más liviano", deslizó ahora remontándonos hacia aquel recuerdo.

 

Desde entonces Joel ha pasado por muchos grandes escenario. Estuvo en el escenario de Cosquín, en el 2025 junto a su grupo Garupa estuvieron en el Teatro El Círculo, uno de los teatros más importantes de Rosario. La lista se hace interminable, por ejemplo en su gira por Europa estuvo en la Radio Nacional de Viena, donde también pasaron infinidad de artistas internacionales. Pero a la hora de tener que escoger uno solo de esos escenarios por los que ha transitado, Joel no duda - "El gran escenario de la música es seguir haciendo camino".

 

Visita a Corrientes

 

Joel Tortul estará este martes 20 de enero en la Fiesta Nacional del Chamamé. Fue invitado por Rudi Flores para compartir el escenario mayor del litoral argentino. "Esta invitación de Rudi ha sido un gran regalo de la música. Me críe escuchando chamamé de Rudy y de tantos otros músicos chamameceros. Estoy muy agradecido a esta oportunidad".

 

Además de esta presentación Joel Tortul estará presente en La Felipa Verde junto a Pablo Farhat. Este dúo ya lleva más de diez años juntos. "Tenemos un repertorio de todo el folklore argentino. En Corrientes vamos a tocar más chamamé y música del litoral. Además vamos a tocar algunos temas míos. Pablo es un gran violinista y canta, así que va a cantar algunos chamamé”, comentó.

 

“Estamos contento de ir La Felipa y seguro que será una gran noche. La verdad que tocar con Pablo es un placer porque podemos hace muchas cosas. Podemos visitar varias regiones del país desde la música. Me gusta mostrar mis composiciones pero también me gusta abordar muchos clásicos”, subrayó.

 

Este miércoles en La Felipa Verde, Ruta 12 kilómetros 1034 – Corrientes, Joel y Pablo abordarán un gran repertorio. “Me gusta interpretar los clásicos”, agrega Joel. Al mismo tiempo destacó, “los clásicos son atemporales. Por eso son clásicos porque están en todas las épocas. Hay autores que se puede visitar y volver a visitar porque tienen algo para decirnos hoy en nuestro tiempo. Hay música universal. Por ejemplo, escuchas El Mensú de Ramón Ayala, esa canción habla de un trabajador determinado pero lo hace desde una problemática que es universal. Cualquier persona puede tomar esa canción y descubrir los nuevos mensú de nuestra sociedad actual”.  


 

 

viernes, 16 de enero de 2026

Teresa Parodi: “Confío en la memoria de nuestro pueblo”

 



Este año la gran autora y compositora Teresa Parodi vuelve a la Fiesta Nacional del Chamamé. Estará el domingo 25 de enero. En esta charla se mostró emocionada ante esta invitación. “Me alegra poder volver a Corrientes. Es mi lugar de pertenencia”, destacó. Estará rodeada de su banda actual y prepara un puñado muy amplio de canciones propias. Hablamos de su presente, del disco que se viene, recordó a Benjamín de la Vega, entre otros referentes y músicos destacados. También hablamos de política y amor, o más bien de su forma de amar que es un acto político.



Por Paulo Ferreyra

Edición Facundo Binda


 

Por estos días está descansando. El sol cada tanto baña su ser. Sus pasos son pausados casi como si acariciara la tierra. En los últimos meses del 2025 trabajó con intensidad para terminar la grabación del nuevo disco. En este tiempo grabó las voces del mismo junto con varias invitadas especiales. Su agenda de verano comienza el jueves 22 de enero, cuando cantará como invitada de la artista peruana Susana Baca. El sábado 25 realizará un concierto en un nuevo espacio llamado La Carbonera; ahí ofrecerá el espectáculo Teresa Parodi con amigos. Un día después arribará a Corrientes, para así volver a ser parte de la Fiesta Nacional del Chamamé. Su banda actual está conformada por sus nietos Emilia y Ezequiel Parodi, su hijo Camilo y el percusionista Facundo Guevara. “Estoy contenta. Hay muchos proyectos por delante y eso me gusta”, sintetizó sobre este presente. 

 

— ¿Cómo tomaste está invitación para volver a cantar en la Fiesta Nacional del Chamamé?

 

— A decir verdad nunca falté desde que existe la Fiesta. Fui parte de la primera movida en los años ´80. Estuvimos con grandes colegas y amigos haciendo mucho trabajo para que esa Fiesta del Chamamé crezca. El año pasado fue la primera vez que no me llamaron. Pero bueno, los organizadores tienen todo el derecho del mundo de elegir quienes van y quienes no van a la Fiesta. 

 

Este año me puse muy contenta cuando la presidenta del Instituto de Cultura me llamó para ser parte de la Fiesta. Voy a ir con mi banda. Esa misma noche está Mario Bofill y si puedo me voy a cruzar con él para hacer un par de temas. Mario está por presentar un disco nuevo donde grabé dos canciones. Ser parte de su nuevo disco es algo que me gustó mucho. Además, somos grandes amigos y lo quiero mucho. Somos de aquel grupo que movió cielo y tierra para hacer música, fuimos también parte del movimiento de la Nueva Canción Correntina.

 

Me alegra poder volver a Corrientes. Es mi lugar de pertenencia. Siempre es muy hermoso cantar para mi propio público. A veces, una tiene que aceptar que el público que ama esta música pueda elegir otras formas de hacer la música que no es la mía. Pero siempre me siento orgullosa de estar en la Fiesta del Chamamé. 

 

— Si bien no estuviste físicamente el año pasado, tus canciones fueron interpretadas por varios artistas durante las diez noches de la fiesta, ¿cómo viviste eso?

 

— Eso me da mucha alegría. A veces cuando una toma algunas decisiones como manifestarse en todos los sentidos, suelen aparecer situaciones extrañas. Sobre todo en estos tiempos y en esta Argentina de hoy donde prima el discurso del odio. Hoy pensar distinto es una situación compleja en este nuestro país.

 

Siento que mis canciones más allá o más acá de que me inviten o no, de que me consideren o no para la Fiesta; mis canciones para suerte de muchos están presentes. Es emocionante y conmovedor para mí que mis canciones estén ahí presentes. Es una manera de estar. Porque eso quiere decir que de algún modo pude reflejar algo que nos representa, y por eso las canciones tienen vigencia. 

 

— ¿La canción tiene un rol social o es un refugio? ¿cómo funciona para vos?

 

— Creo que la música o el arte en general es un refugio, siempre. En el arte está guardada la memoria de la patria que somos. En todas las formas del arte está guardada nuestra memoria. Quizás la música sea la que más lleva esa función porque de todas las expresiones artísticas es la que más nos acompaña en nuestro vivir de cada día. Hay tantas expresiones de grandes autores y de grandes cantantes que nos llenaron la vida. Ellos y ellas son parte de eso que somos. 

 

En nuestro país tenemos una raíz muy clara. Tenemos una cultura absolutamente contundente, lo tiene Corrientes y lo tiene nuestro país. La cultura y la música de Corrientes es contundente y es también una respuesta a la cultura latinoamericana, con todas las mezclas extraordinarias y riquísimas que las disfrutan. 

 

La música y el arte en general es el alma de los pueblos. El pueblo se va diciendo a través de sus artistas quieran o no. En tiempos difíciles, en tiempos de grandes crisis económicas o políticas el arte en general es el gran refugio.

 

El arte es el refugio para sostener esa memoria colectiva entrañable donde nos sentimos identificados. Eso ha pasado a lo largo de la historia, no solamente aquí, sino en todos los pueblos se refugian en ese quehacer cultural que finalmente es identitario. Por todo esto creo que es un compromiso cuando uno hace música. Para mí es así. Esto no quiere decir que todo el mundo lo tenga que tomar de esta manera. Para mí es lo que elegí, desde mi música elegí dar testimonio del tiempo que me toca vivir.


 


“Visibilizar a les nadie”



Desde Pedro canoero, El cielo del albañil, María Pilar hasta Tarumba. Entre tantas canciones que podemos nombrar Teresa Parodi siempre hizo foco en visibilizar a los invisibles. “A los nadies. A les Nadies”, subrayó. Esa ha sido su tarea a lo largo de todos estos años desde que empezó a escribir su primera canción. Tiene además una canción que se titula El otro país que es casi la canción central de su historia como autora y compositora.


“Se puede decir que de esa canción se desprenden todas las otras canciones. Pese a que esa canción no es la primera que escribí ni mucho menos”, deslizó en esta charla telefónica. 


En El otro país se condensa su voz a lo largo de la historia. Ese otro país es el que mira hacia dentro. No importa dónde nos situemos en el mapa. Puedes vivir en una ciudad enorme y mirar hacia dentro. Es decir, ese país que se busca a sí mismo y que quiere crecer desde ahí, crecer desde quién es. 


Teresa destaca que el arte es importante cuando representa al corazón de lo que somos, lo profundo que somos como país. Además, lo planta en un escenario cultural en el mundo con una identidad y con un nombre propio. “Esos espacios son creados por el mismo pueblo, esté o no esté el Estado, esté o no esté el mercado. El pueblo va a crear sus propios circuitos. Si hay un Estado que pondera y se fija en el pueblo, esos circuitos se completan y amplifican”, destacó.  

 

— Volviendo a la canción y a las cosas que decís en El otro país, ¿cómo estás viendo o viviendo este país que va en el sentido contrario a ese país de la canción?

 

— Yo me siento extraña en este país pero confío en nosotros. Confío en la memoria de nuestro pueblo. Lo único que sueño en este momento es que volvamos a tener ese país que alguna vez fuimos y cómo fuimos. Un país donde nos respetábamos, inclusive por pensar distinto o por ser diferente. Justamente en el diálogo, en el saber escuchar y en la reflexión con otro aunque se piense distinto se crece. Los pueblos crecen así.

Cuando hay un discurso hegemónico y de golpe hay un autoritarismo, cuando hay una  descalificación por una manera de pensar y no hay argumentos para debatir, no se puede crecer.

Entonces, me parece que eso es muy dañino, que no le hace bien a nadie. Al mismo tiempo creo que a la larga los pueblos acomodan otra vez las cosas, caminan a su tiempo. No se puede apurar el tiempo de los pueblos, no se pueden apurar los distintos ciclos que se viven en este país y en el mundo entero. 

Mi sueño es que volvamos a tener ese respeto por los demás, por la manera de pensar de los demás, ese afán de construir colectivamente. Cambiando lo que haya que cambiar, pero eso solo te das cuenta cuando hay honestidad intelectual en la discusión. Cuando verdaderamente se discute con argumentos, con ideas; y eso es una cosa hermosa. 

 


— Sos de Corrientes y te fuiste a Buenos Aires. Te abriste a muchas expresiones musicales. Esto que sucederá el 22 de enero con Susana Baca no es casualidad. Todo eso forma parte de un convite de otros artistas hacia vos, y que vos generás hacia otros artistas, ¿Cómo se hace para abrir la cabeza y habitar ese lugar que tenés dentro de la música?

 

— ¿Sabes lo que pasa? Me formé como folklorista. Folklorista amante del folklore argentino y latinoamericano. Me formé así. Mi maestro de música Benjamín de la Vega, era un gran músico y un gran maestro correntino. Él me enseñó a amar la música. ¿Sabes lo primero que me dijo el día que fui a tomar una lección de guitarra y canto?

— No.

— Él se sentó delante mío y me miró fijo. Benjamín tenía la particularidad de tener unos ojos muy hermosos. Él era ciego pero sus ojos te veían. Era una cosa increíble. Era muy amigo de mis padres, entonces tenía un vínculo precioso conmigo. Entonces se sentó frente a mí y me dijo - Teresa, quiero que sepas que la música es toda tuya siempre que te provoque emoción. ¿Qué tal? Tenía la guitarra en mi regazo. Tenía 8 años. La guitarra era enorme en mi regazo flaquito. Lo miré. Ahora mientras lo recuerdo me parece estar viéndolo. Esta lección extraordinaria la tengo presente siempre. En aquel momento pensé si no era mucho eso desde mi más absoluta inocencia. Pero todo eso lo pude comprender y entendí que eso es lo que hace un verdadero maestro: te abre la cabeza. Además, él obraba en consecuencia cuando iba transmitiendo sus conocimientos. Desde niña me enamoré de la música. Escuchaba y escucho toda la música.

En mi adolescencia el folclore nacional era un boom. Todo el mundo terminaba con sus reuniones familiares o compleaños o con los amigos cantando y tocando la guitarra. Todos cantábamos al Cuchi Leguizamón, Manuel Castilla, Ariel Ramírez, Jaime Dávalos, Cocomarola, Ernesto Montiel… la música era parte de nuestra vida. Nosotros escuchábamos los discos y sabíamos las canciones de memoria. También escuchábamos a los Beatles. Yo cantaba Kilómetro 11 en guaraní y después Yesterday en inglés. Nos parecía bárbaro y natural. Bastaba con que la música fuera buena y que diga algo a tu corazón. Así me formé. Entonces nunca tuve problema de mezclarme con mis mayores y con los más jóvenes. Estas cosas nos enriquecen. Sigo aprendiendo de las otras músicas. Sigo aprendiendo de nuestra propia música, de los grandes maestros que siguen enseñando porque son infinitos, Cocomarola, Montiel, Isaco, Romero Maciel, Pocho Roch, son infinitos. El chamamé es una forma musical viva y extraordinaria. No es una pieza de museo.


“Hasta que amanezca”


La autora y compositora Teresa Parodi tiene casi todo listo para lanzar su nuevo disco. Inquieta y buscadora constante, anunció que el disco tendrá nuevas composiciones porque siempre está activa. Tendrá invitados especiales como Susana Baca, Natalia Lafourcade y Soledad. El título responde un poco a esa búsqueda del otro país; hasta que amanezca ese país esperado, ella trae un puñado de canciones. 

“Comparto esta grabación del nuevo disco con colegas que quiero y que admiro. Sigo dialogando con la música urbana. Abro otros caminos como autora”, deslizó al tiempo que remarcó que desde sus inicios sostuvo su camino de autora y compositora. Siempre indaga en la música. No se ha quedado estática en ningún momento. “No quiero quedarme. No debo quedarme. Siento que puedo aportar cosas desde la canción - agregó - la música es una gran pasión y una manera de pensar el mundo”

Teresa sigue indagando y sigue aprendiendo de otras músicas y de la propia música del litoral. Los artistas están para hacer preguntas. Vienen a este universo para provocar reflexiones y para hacernos reflexionar. Ese es el rol del arte en general. 

Entre las canciones del nuevo disco se podrá apreciar un tema con la murga Doña Bastarda. En el estribillo cantan te veo en mí. Me veo en vos. No sé seguir si no hay amor. Esa multitud de voces cantando  te veo en mí. Me veo en vos. No sé seguir si no hay amor también es una pregunta. En la charla telefónica Teresa Parodi me deja mudo. Hay silencio. Ella susurra, “no creo que el ser humano pueda sobrevivir sin amor. No puede. Muchas de las cosas que nos pasan nos pasan porque no hay amor suficiente”.





viernes, 9 de enero de 2026

Abel Tesoriere: “Nuestro objetivo siempre está basado en la memoria”



El gran guitarrista junto a Flor Bobadilla Oliva conforma el Dúo Bote. Ellos ganaron en el 2024 el Gardel al mejor álbum de chamamé con el disco Aromas del tiempo. En el 2025 sus presentaciones estuvieron centradas en la celebración de los diez años del primer disco, Ysyry.  “En Buenos Aires la música del litoral tiene muy buena escucha. En parte esa segregación que tuvo y que tiene creo que también le hizo bien. La música del litoral durante mucho tiempo fue discriminada en relación al folclore en general. Lo mismo le sucedió a la música de cuyo”, comentó Abel. Además, hablamos aquí de sus procesos creativos, de las claves para sostener un proyecto y de lo que se viene de cara al presente año 2026.


Por Paulo Ferreyra


En el segundo semestre del 2025 el Dúo Bote estuvo tocando bastante. Hicieron varias presentaciones, conciertos, estuvieron en peñas y participaron de un concierto en Sintropía Rural. Este último es un espacio generado por personas que están trabajando con las familias qom en el impenetrable Chaqueño. El evento había sido para juntar fondos para construir cisternas recolectoras de agua de lluvia para garantizar el derecho básico de agua potable.


En Capital está tocando bastante. Ya se conocen casi todos los circuitos desde hace bastante tiempo. En esta charla con Abel Tesoriere agrega que todo lo que sucede con el Dúo Bote es grato en el camino. “El dúo empezó casi en medio de una casualidad y lo que tuvo a lo largo del tiempo es perseverancia. Nosotros con Flor venimos haciendo cosas juntos desde el 2011. Hubo solo un pequeño período que no tocamos pero después siempre estuvimos haciendo cosas juntos, armando repertorio, tocando y buscando canciones”, explicó. 


Cabe agregar que a lo largo del tiempo tanto Abel como Flor Bobadilla Oliva tienen proyectos y caminos diferentes. Ambos recorren otras expresiones musicales. Incluso Flor en el último tiempo intensificó su profesión como actriz.


El año pasado el dúo celebró los diez años de su primer disco, Ysyry. El mismo tuvo una repercusión que no esperaban. “Los dos venimos de la música independiente y la música independiente es una remada eterna. Entonces, nosotros nos juntamos a hacer música solo por el placer de hacer música. Los dos tenemos ganas de hacer música. Los discos que grabamos tuvieron buena repercusión. Sobre todo en Capital. Luego eso se fue extendiendo a otros lugares”.


Esa admiración que despertó tanto el primero como el segundo disco la recibieron tanto del público en general como de sus pares músicos. Todo eso les llegó al cuerpo. Así fueron abrazando el afecto. La alegría se fue fortaleciendo en cada abrazo que los cobijó durante este tiempo.



— ¿A qué le atribuyen ustedes este cariño y apoyo que reciben del público?


— Para nosotros todo es muy sorprendente. Creo que eso tiene que ver con el lenguaje que generamos los dos. Los dos somos litoraleños pero también venimos y hacemos otras cosas con la música. No somos enteramente chamameceros. Tenemos una parte chamamecera pero tenemos otra parte que viene de otras músicas. En esas otras músicas el abanico se abre entre la canción latinoamericana y otros ritmos como el jazz. Entonces se arma ahí otros colores y otras texturas que generan una estética particular. 


— ¿Cómo es hacer música del litoral en Buenos Aires?


— En principio para nosotros la lejanía con el territorio hace que uno o una tengan una contemplación de los lugares, de la gente y sus costumbres. La capital es un lugar muy diverso y muy cosmopolita. Hay oreja para todo. Siempre la música del litoral tiene muy buena escucha. En parte esa segregación que tuvo y tiene creo que también le hizo bien. La música del litoral durante mucho tiempo fue discriminada en relación al folclore en general. Lo mismo le sucedió a la música de cuyo. Acá la gente está ávida de escuchar la música del litoral. 


— Me aventuro a poner algo en escena. Una de las características del Dúo es el silencio, tanto tuyo en la guitarra como lo que genera Flor a través del canto, ¿sentís que es así? ¿Cómo lo vivís vos?


— Nosotros cuando nos juntamos con Flor trabajamos mucho en la elección del repertorio. Me parece que ahí radica nuestra principal característica. Nosotros elegimos música de hace cuarenta o cincuenta años que fueron éxitos. Las tomamos y las recreamos. Nuestro objetivo siempre está basado en la memoria. Para Flor eso significa remontarse a lo que escuchaba en Misiones con todas sus costumbres y bagajes. En mi caso voy a mi infancia en Formosa, donde también había música del litoral y sobre todo música paraguaya.



Cuando nos juntamos con Flor elegimos una canción. Primero buscamos la tonalidad. Encontramos la talidad y empezamos a probar. Después vamos con la gubia y el martillo para encontrar un canal por donde caminar. A veces es un disparador con la guitarra y otras veces es Flor haciendo algo distinto con la voz. Empezamos a tocar. Empezamos a probar. 


Nuestros procesos son lentos. No corremos. Hay canciones que las tocamos pero que todavía no están con el camino allanado. Hay canciones que hace tiempo tocamos en la intimidad y se quedan ahí, no salen todavía a los conciertos ni la grabamos porque sentimos que todavía le falta algo, una vuelta más. Es todo muy empírico. Es lanzarse al juego donde nos sumergimos en la canción para buscar sus colores más profundos.


*****


Hay una imagen. Es preciosa. Si, preciosa. Es una foto donde están Abel y Flor rodeados de dos grabadores y muchos cassettes. Es bella esa imagen en tanto que representa parte de su intimidad como dupla creativa de Dúo Bote. No es una pose. La selección del repertorio de ellos viene de ahí, de buscar en cassettes que grabaron ellos hace muchos años atrás o que les prestaron. Hay amigos o amigas que le acercan canciones grabadas en cassette.


Durante la charla Abel cuenta que en Buenos Aires en estos momentos hay un surgimiento de la reproducción en cassette. Pero lo suyo no es moda, advierte. El viene hace tiempo juntando material de la música en ese formato. “Sucede que todavía hay cosas por descubrir en la música. Hay buena música que todavía no llegó a las redes”. 


*****


— Más allá del agua que siempre está presente, ¿podría decirse que otra característica del repertorio del dúo es el amor?


— Nuestro discurso central es la canción. Eso nos lleva a movernos en la balsa del lenguaje que tuvieron los poetas del litoral. Ahí la temática se abre con el paisaje, la cultura de la gente, el amor romántico si quiere, un amor abierto a la tierra, a la cultura, el amor atravesado por el río - por el agua. 


— Llevan más de diez años juntos, ¿cuál es la clave para sostenerse o ensanchar ese camino que hacen juntos?


— Lo principal es el amor a la música que hacemos y el placer de tocar juntos. La verdad es que a mí me encanta, es gozoso tocar la guitarra y acompañar a Flor. Me encanta. Soy solista de guitarra y tengo un trío instrumental. Pero me genera un placer particular acompañar a un cantor o una cantora. Hacerlo con Flor es hermoso, tocar y hacer música juntos es un camino de disfrute. En principio eso.


Después está el hecho de que los dos entendemos que el proyecto es el fin y que eso funciona. Entonces, obviamente que somos amigos y nos conocemos hace mucho tiempo. Por ahí aparecen chispazos como en cualquier vínculo pero nuestro norte está en hacer música. Desde que emprendimos este viaje juntos hay algo funciona. Recibimos el apoyo de la gente y también de los pares músicos. 


Es lindo sentir que esto que hacemos con la música le guste a la gente. Estamos muy felices y agradecemos este reconocimiento.








viernes, 2 de enero de 2026

Pablo Bentos: “La única forma de evolucionar la música es con el estudio”



El acordeonista y compositor hace un repaso aquí de su mirada sobre el chamamé. Junto a Sergio Cabrera en guitarra y a Nino Zannoni en voz llevaban adelante el trío
Seis por Ocho. “El chamamé es hermoso. El chamamé es la música del futuro. Tiene magia. No conozco otra música que tenga tantos estilos y todos esos estilos estén desarrollados. Me gusta el chamamé”, destacó. En la charla abordamos varios temas. Por ejemplo, está escribiendo un libro sobre sus experiencias y su vida con la música. La primera presentación del año con Seis por Ocho será el sábado 10 de enero en la Fiesta del Chamamé, en Mercedes.  


Por Paulo Ferreyra


En el 2025 el trío Seis por Ocho llevó a cabo su segunda gira por Europa. Ellos son Pablo Bentos en acordeón, Sergio Cabrera en guitarra y Nino Zannoni en voz. Su propuesta musical es un tridente florecido a puro chamamé. Visitaron lugares nuevos, abordaron países que no conocían y participaron de distintos festivales. 


Hace unos días atrás – ya cerrando el 2025 – hablamos con Pablo sobre lo que significó ese viaje. “Hacer esta gira fue algo muy positivo. Positivo como experiencia personal pero más positivo aún para la música. Es algo beneficioso para nuestro chamamé”, subrayó. El acordeonista ya realizó otras giras por Europa. Comentó aquí que en distintas partes del viejo continente la gente todavía no conoce la música del litoral. El público allí se sigue sorprendiendo cuando escuchan por primera vez un chamamé. “El 95 por ciento de la gente de Europa no sabe de dónde sale el chamamé”.


Distintas formas de viajar


Pablo Bentos viene al mundo desde Paso de los Libres. Se formó en un ambiente musical. En esa ciudad hizo sus primeras presentaciones. Estudio en el Conservatorio Beethoven y ya desde niño estaba seguro que su destino era ser músico. Viajó por Estados Unidos, Francia, Alemania y en Japón estuvo diez años. Estas son solo unas líneas de su extensa bitácora. 


“Cuando empecé a viajar por distintos lugares no había redes sociales. Hoy a través de internet también se puede viajar”, deslizó. Ya lleva más de treinta y cinco años dedicados a la música. “Lo que me gusta de viajar es tocar y tener contacto directo con el público. Poder ver las caras de las personas cuando escuchan una música, un chamamé, por ejemplo. Eso es importante”, agregó.


Con el paso de los años hoy Pablo es un referente para muchos músicos jóvenes. Lo llaman maestro. Él mantiene el perfil bajo. Sin embargo, cuando puede suelta un consejo: “a mis amigos con quienes compartimos cosas les digo que hay que viajar. Que viajen. Que se den esa oportunidad de viajar. Así sea a un lugar cerca o lejos pero hay que viajar. Es necesario conocer lo que hay en otras partes. Ir a tocar y ver las reacciones de las personas. Estar cerca de otras personas y ver cómo reaccionan cuando ejecutas un chamamé”. 


— ¿Sentis algo diferente en el cuerpo cuando tocas afuera?


— La experiencia al tocar afuera es diferente. El público es distinto. Porque acá tenemos un público más eufórico y ahí la adrenalina es otra en el momento de tocar. 


Por ejemplo, una de las últimas experiencias que a mí me quedó muy grabado tuvo lugar en esta gira por Europa en el 2025. Estábamos tocando, no me acuerdo en qué lugar, después que termina el concierto nosotros saludamos a la gente. Los conciertos se dan en los ámbitos de salas y auditorios pequeños. Hay que tener en cuenta que en los países que visitamos hay diez auditorios por cada ciudad. Hay muchos espacios para tocar. 

Nosotros elegimos el lugar que sea acorde para lo que venimos haciendo. Entonces después de tocar se da ese contacto directo con el público. Bajamos del escenario, saludamos, hablamos, tengo la oportunidad de hablar en inglés y también hablo un poco en francés. 

Después de cada presentación entablamos conversaciones con la gente en distintos lugares. Buscamos saber qué siente el público cuando escucha un chamamé. Como músico tengo que hacer bien el chamamé y que ellos sientan que la música es un lenguaje universal.


Recuerdo que estaba tocando y vi que una señora se había emocionado. Me acerqué después del concierto. La saludé. Hablamos y me dijo - Nunca pensé que una música que no conozco y que nunca escuché en mi vida me iba a emocionar. Eso me quedó grabado. Ese es el poder de la música. Lo lindo que es nuestro chamamé y lo triste que me pone cuando hay gente que reniega de su propia cultura. El chamamé es hermoso. El chamamé es la música del futuro. Tiene magia. 


Como músicos tenemos que sentir lo que estamos haciendo para que esa emoción le llegue a la otra persona. Solo así hay conexión.


— Con el paso del tiempo, ¿cambió tu mirada sobre el chamamé?


— Tengo la misma mirada y la misma posición de hace más de treinta años. Estoy convencido de que la música solamente evoluciona estudiándola. Apuesto a eso. Siempre aposté a eso desde pequeño. Empecé a estudiar música en un conservatorio de música a los once años. Estuve en el conservatorio Beethoven y cuando terminé la secundaria también al mismo tiempo pude terminar mi estudio de profesor de música. Siempre seguí estudiando. Todos los días estudio. Cuando estoy con el instrumento estoy estudiante y estoy investigando. La mirada siempre fue la misma.

La única forma de evolucionar la música es con el estudio. Con esa forma podemos llegar al mundo. Porque los países Europeos crearon la música clásica. Es decir, a ellos no los vas a sorprender con cualquier música. De la música clásica derivan casi todas las músicas que nosotros tocamos. El jazz, el tango, el folclore, la música del mundo viene de la música clásica. A ellos los sorprendes con una música bien hecha y bien elaborada. 


— ¿Qué significa una música bien hecha?


— Una música bien hecha es una música que está bien ejecutada, están bien armado los arreglos y para eso se necesita estudiar. Para todo hay que estudiar en la vida. SI querés hacer las cosas bien para todo tenés que estudiar. 


Vuelvo al ejemplo del jazz, muchísimas cosas que se usan en el jazz son derivadas de la música clásica. Entonces cuando vamos a Europa vamos a lugares donde ellos ya conocen a creadores como Beethoven, Mozart, Schubert, por darte solo algunos nombres de los más conocidos. Tenemos que llevar música que esté en un buen nivel. 



— En ese hecho de hacer una música bien ejecutada, ¿hay espacios para la improvisación? ¿Hay libertad?


— La libertad es mi estilo. No está todo estructurado. Siempre y cuando la composición se preste se puede improvisar. Improvisar es dialogar con el que estás tocando. Ahora con Sergio Cabrera se da esa oportunidad de dialogar musicalmente. Improvisamos. Eso es parte de la música. La improvisación es parte de la música. Apuesto a eso. Eso me da libertad para volar un poco. 

Además, cuando tocamos buscamos que el público también pueda percibir esa libertad. El público percibe cuando el músico goza y es feliz haciendo música. Hay que buscar el balance y el equilibrio como la vida misma. Todo tiene que tener un equilibrio. La música también tiene que tener un equilibrio. Para buscar ese equilibrio uno tiene que entender y escuchar mucho. Para aprender no solamente uno tiene que leer un libro, sino tiene que saber escuchar. Yo escucho mucha música. Presto atención, cómo usan los acordes, cómo se usan las escalas y cómo se improvisa. Fui aprendiendo a escuchar. Sigo aprendiendo.


— Dentro del chamamé tenemos muchos estilos, ¿Qué es lo que más te gusta a vos? ¿Por dónde se mueve el trío?


— Esa es una de las grandes características del chamamé. Es muy amplio. No sé si otros géneros tienen tantos estilos dentro de su música. Tenemos ahí una riqueza única. La diversidad de estilo dentro del chamamé es increíble. El chamamé romántico, bailable, la canción, entre otros estilos. 


A mí me gustan todos los estilos. A mí me gustan todos en realidad porque me gusta lo que está bien hecho. Yo en mi casa escucho Tarragó, escucho chamamé de las bailantas porque sí está bien tocado a mí me encanta, me vuelve loco. Otro ejemplo, me gustan Los Hermanos Barrios. Entonces yo escucho de todo, todo lo que a mí parecer está bien elaborado. 


“Soy un puente transmisor entre Dios y la gente que recibe la música”


El trío de Seis por Ocho ya está consolidado. Pablo Bentos cuenta que ya se conocían de antes con Sergio y con Nino. Ya llevan tres años recorriendo distintos escenarios. Están tocando mucho. Realizaron dos giras por Europa. “Tenemos una comunicación entre los tres que sabemos qué música queremos tocar. Los tres disfrutamos tocar y hacer música. Ya nos estamos entendiendo con la mirada”, confesó Pablo. “Es hermoso entenderse con la mirada. Saber que queremos ir por los mismos caminos”, deslizó visiblemente emocionado.


Pablo sigue estudiando e investigando sobre su instrumento. Esta escribiendo un libro que espera que en este 2026 pueda publicarlo. “No es fácil escribir un libro. Es una autobiografía. Está apuntado a los jóvenes que quieren hacer música. Es un libro con una orientación motivadora y motivacional”, aclaró.



“Soy un agradecido a las cosas que me pasaron gracias a la música. Hoy hay jóvenes que tienen un potencial increíble para la música. Pero terminan estudiando otra carrera porque no les hace feliz. Espero este 2026 terminar este libro. Mi objetivo es alentar a los jóvenes que sueñan con hacer música. Confió en que este libro sea un aliciente para ellos. Soy un agradecido de poder transmitir con un instrumento lo que Dios me puso en el regazo. Soy un puente transmisor entre Dios y la gente que recibe la música. Dios me dio esta oportunidad de tener en mis manos un instrumento para hacer música. Seguiré transmitiendo lo que sé a los jóvenes”.


El público también es un agradecido cuando Pablo abre el acordeón en su pecho. Hay emoción. Él es sin dudas un puente. Su libro contará anécdotas lindas y no tan lindas. “Porque nuestras historias tienen sinsabores. En la vida misma y ahí tenemos que encontrar las fortalezas”, deslizó, su voz llegó amable, dulce y segura. Los acordes y los silencios de su música viven en su voz.


Tres de tres de música 


Composición propia que más te gusta tocar


Domador de Cobra


Una melodía que te gusta tocar en el acordeón


Alma guaraní


Una melodía y poesía del chamamé preferida


Pueblero de Allá Ité




viernes, 26 de diciembre de 2025

Flavia Pittella: “Todos los libros son historias de amor”

 

 



 Profesora, periodista cultural, escritora. Hace quince años que recomienda libros. En esta charla hablamos del fuego, del amor, de la belleza y de los libros del año. Aquí nos cuenta tres característica que tiene en cuenta para decir que un libro es bueno. “Tengo un secreto clave para saber si recomiendo o no un libro”, advirtió. Además, reveló sus siete libros imprescindibles de lectura del presente año.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Este año Flavia Pittella, además de dar clases y hacer recomendaciones de libros empezó el ciclo Fogoncito Literario. La escena es idílica. Flavia y un invitado o invitada especial charlan a la luz del fuego. El mismo se graba en Mar de las Pampas. La acompaña un gran equipo de producción. Las revelaciones de esas charlas son lo más parecido a poemas susurrados entre mar y selva.

Tapa del libro de Solange Levinton

 

"El fuego para mí es mi infancia absoluta", afirmó y la charla de libros comenzó por ahí. Hablamos del fuego. En su casa de la infancia había una chimenea que se prendía religiosamente todos los días de invierno.  Alrededor de esa chimenea su padre tenía un banquito muy bajito y se sentaba ahí a mirar la televisión. Cuando pudo hacerse su casa lo primero que quiso tener fue una chimenea. “El fuego es reunión. Reunión total. El fuego invita porque cuando hay fuego la gente se acerca. Mirar el fuego es una de las cosas más lindas que uno puedo hacer", agregó y su voz crepitó.  

 

La mayoría de nosotros leemos por placer. Pero para algunos, como para Flavia Pittella leer se ha convertido “graciosa y amablemente en un trabajo”. Cuenta que al igual que los escritores, que se asignan tiempo fijos para escribir ella se asigna tiempo fijo para leer. Además, le roba tiempo a otras actividades.


“No miro las series que querría mirar. No miro tantas películas como querría ver. Pero insisto, porque muchas veces tengo que terminar de leer un libro. En ocasiones tengo que reseñar, recomendar o presentar”, cuenta al tiempo que abre la intimidad de cómo es esa vida de lectora.

 

Su pasos dentro del mundo de la literatura se ha ido ensanchando con el tiempo. Este año realizó muchos prólogos de libros. Eso la llevó a más lecturas. “Para mí el momento de la lectura es un momento de plena conciencia de lectura” – aclara – “leo más rápido y más concentrada. Hago cosas como, por ejemplo, dejar el celular en otro lugar. El celular me contaminó mucho como a todos o a casi todos”.


 

— Hace más de quince años que haces recomendaciones de libros, ¿podrías compartir tres características de por qué un libro es bueno para vos?

 

— A ver. Vamos por parte. En principio hay libros que ni bien empiezas a leer ya te convocan. Lees las primeras páginas y decís acá hay algo. Después hay libros que pasadas las primeras páginas no encuentro el tono, ¿qué me quiere decir? ¿Qué me está contando? Si en las primeras páginas estoy haciendo un esfuerzo lo que hago por profesión es saltar páginas, ir para adelante y para atrás. Ver qué hay más adelante. Empiezo a jugar con el libro. Leo en diagonal. Además, busco reseñas o pregunto si alguien lo leyó para saber si me estoy perdiendo de algo.

Entonces la primera impresión viene del comienzo de cada libro. No viene de la tapa o del título del libro. En Argentina se titula muy mal los libros. Eso me pone de muy mal humor.

 

— ¿Los títulos de los autores o autoras locales o las traducciones?

 

— Me parece que es un perro que se muerde la cola. Porque las traducciones que nos vienen de España vienen con títulos que incluso a veces contradicen el título original. Acá no nos hemos acostumbrado a ese tipo de título efectivista que te toca una fibra íntima. Me parece que ahí hay una búsqueda de efectividad que no se logra siempre con las con los títulos.

 

Las tapas ni hablar. Las tapas entiendo que hay un costo y entonces ahí, obviamente, todos vamos a perdonar las tapas. Porque hay que tener mucha plata para hacer una tapa que resalte, que sea original y que tenga diseño. Entonces las tapas pueden fallar. Pero los titulo me ponen de muy mal humor. 

 

La segunda cosa que tengo en cuenta para recomendar es la hechura. ¿Qué quiere decir? En la literatura lo importante es cómo está contada. ¿Cómo están puestas las palabras? ¿Cómo bailan entre ellas? ¿Cómo me generan a mí imágenes en la cabeza? Es la artesanía del autor que logra moldear las palabras de una historia que se contó mil veces. Entonces tengo en cuenta qué imagen me genera, qué sensación, qué agujero, qué emoción, qué piel de gallina. Eso es el arte de cómo está contada la historia.

 

En tercer lugar está mi secreto mayor. Mi secreto mayor para recomendar un libro es si yo voy y lo compro. Para mí o para alguien. Si voy a la librería y lo compro es porque el libro es bueno. Si yo bajo el mango te hago que vos bajes el mango. Me animo a decirte que el libro vale la pena comprarlo. Tengo que estar convencida que yo también lo compraría. Meto en la ecuación lo económico.

 

— Claro, los libros están caros.

 

— Los libros están caros. Además, cuando vas a compras un libro no compras un libro. Cuando vos compras un libro compras tiempo. Estas comprando tiempo de lectura, compras la emoción de pasar por eso que los recomendadores decimos que vale la pena leerlo. Entonces, en esa compra, es como cuando vas a comer a un restaurant. No vas a comprar comida vas por la experiencia. Entonces, ahí hay más que pagar el plato, estás pagando todo lo que te pasa alrededor de esa experiencia. Con los libros pasa igual. Entonces, siempre la evaluación final que me hago es, ¿Compro este libro para mí? Sí. Perfecto. Listo. Entonces lo recomiendo. O me pasa decirme este libro yo no lo compro. Bueno, entonces no lo recomiendo.

 

— Quiero llevar a otro campo tuyo. Hiciste zoom, recomendaciones sobre libros de amor y el espectáculo No se puede vivir del amor. Con tanta data, ¿cambió algo tu forma de entender el amor?

 

— Me di cuenta de algo que ya sabía. Creo que lo sabemos todos de manera intuitiva. El juego que hago con el título del espectáculo es que No se puede vivir del amor pero no se puede vivir sin amor. No hay persona en el mundo que de una u otra manera no busque ni siquiera amar sino ser amada. Todos buscamos amor. No hay nadie que de una u otra manera busque ser amado, aunque la forma sea extraña, fuera de lo común, tóxica, no importa cómo sea.

 

Nadie no quiere que lo amen.

 

Es el corazón de la humanidad.

 

El problema que estamos teniendo es precisamente no darle un lugar más explícito a la forma del amor. Un lugar más explícito al amor. En las redes, por ejemplo, son un gran tacho de basura de odio. De odio y maltrato. Eso no ayuda mucho a la formación de relaciones amorosas o de sentirse querido. Básicamente todos queremos que nos quieran. Si hay algo que descubrí fue eso. Te lo resumo de otra manera: Todos los libros son historias de amor.


 

En todos los libros hay historias de amor. En todas las novelas que lees hay historias de amor, si es solapa, si está de fondo, si es por su ausencia, si es por su fracaso, si es por su búsqueda, si es un libro de guerra, si es un libro de política, siempre de alguna u otra manera aparece la historia de amor.

 

Pensá en un libro cualquiera que hayas leído en los últimos diez años que no tenga dentro una historia de amor. No existe. Amor romántico en general pero también otro tipo de amor, ¿no? Amistad o el amor, como un concepto más amplio que el amor romántico.

 

— ¿Y tu relación con los libros es de amor?

 

— Sí. Es de amor. Es de amor total. Es de amor total y de entrega total. Porque creo profundamente en la capacidad amorosa de los libros. Vos ves personas en un tren leyendo un libro y con la cara contorsionada de angustia o riéndose o la concentración de alguien que lee, que entra en ese mundo y está teniendo una experiencia vital. Si sos muy muy lector te pasa cada vez y si lees un libro por año te pasa cuando lees ese libro.

 

*****

 

Sus libros recomendados del año 2025

 

El buen mal - Samanta Schweblin

Un sueño made in Argentina. Auge y caída de Pumper Nic - Solange Levinton

Japón eterno - Amelie Nothomb y Laureline Amanieux

Espacio para soñar (autobiografía de Lynch) - David Lynch con Kristine Mckenna

Podrías hacer de esto algo bonito - Maggie Smith

A pedazos - Hanif Kureishi

Si te gusta la oscuridad (en ingles es - Si te gusta más oscuro) - Stephen King

 

*****

 

— Me gustaría desafiarte porque sos una fan de Stephen King y William Shakespeare. Aquí nos subimos a una nave y hay que llevar solo un autor, ¿a quién elegirías y por qué?

 

— Shakespeare.

 

Shakespeare. Porque en Shakespeare están todos los autores. Todos los autores. No hay nadie que se escape. O sea, si lees Shakespeare lees a King. Si lees a King lees a Shekespeare en muchos aspectos. Para mí King es el Shakespeare del siglo XX.

 

La condición humana que es de lo que trabaja Shakespeare está muy bien retratada en King. El amor, el odio, la amistad, todos los temas que le importan a Shakespeare le importan a Stephen King. Los dos hacen un trabajo similar. La manera de los dos es que te ponen sobre el escenario el panorama y que vos juzgues.

 

Ninguno de los dos juzga a sus personas haces. No hay juicio de valor sobre lo que hacen. El juicio lo pones vos. Por eso por momentos querés a alguien malvado o lo querés rescatar. Ellos no juzgan. Soy profesora de inglés y el inglés de Shakespeare me subyuga. Creo que hay ahí una universalidad y atemporalidad en Shakespeare que es muy difícil de superar.

 

La belleza es lo verdadero

 

Hay un chico muy flaquito. Flavia mira la escena. Hay un chico muy flaquito que esta vestido muy fashion. El chico le está sacando fotos a otro chico muy musculoso que se puso contra una pared de una casa. La casa a primera vista es horrible. Pero si la mirás bien tiene su belleza. El chico flaquito le está haciendo una foto. "En esa escena veo un montón de cosas bellas. Porque hay autenticidad. Porque hay una búsqueda", afirma para describir qué es la belleza para ella. "Ese chico se está sacando esas fotos porque quiere lograr algo. Quiere mostrar algo y el otro le peina los pelitos y le saca la foto. Ya estoy embelesada. Esta escena es auténtica. Ninguno está fingiendo. No están actuando para nadie. Están en una búsqueda. Entonces ahí ya vi algo bello. La verdad.  Vuelvo al amor. El amor total es la belleza. La belleza es lo verdadero. La verdad".