El 23 de enero es el Día del Músico Argentino. Desde hace siete años en Corrientes se realiza el Festival Música del Jardín de Gente. Este año en torno al festival trabajaron cerca de cien personas entre músicos, cantantes, técnicos y responsables de la logística desplegada en el Patio del Espacio Mariño. El festival se realizó a fines de enero y allí charlamos con Ale Marasso, Ceci Mutio, Gabo, Juan Manuel Tannuri, Tomi Courtis, Isa y Emilio Del Guercio. "Me fascinan muchos artistas. Pero en Spinetta hay una forma cósmica que me atrapa. Veo en él una genialidad única. Es un mundo que abre puertas de forma permanente", agregó.
Por Paulo Ferreyra /// Editor - Facundo Binda
Fotos - Que sea Rock
El Espacio Mariño en Corrientes volvió a ser escenario del 7° Festival Música del Jardín de Gente. Fueron dos días muy intensos. Pletóricos de música y poesía. “Este año aumentamos la apuesta del festival. Por eso tuvimos que cobrar una entrada. Estamos muy agradecidos a todos por estar y acompañarnos. A muchos músicos tengo que agradecerles por estar acá. Empiezo por Juanma Tannuri, es una pieza clave del festival y quiero agradecerle públicamente por estar este año”, deslizó Ale Marasso en el inicio de la primera jornada.
Además de ellos dos como piezas claves del Festival, estuvieron Ceci Mutio, Tomi Mutio, Tadeo Moran, Rocío Lens, Ángel Díaz, Nico Anocibar, Mahi, Karaya, Billy Fernandez, Felipe Fernandez, Enzo Dure, Juani Fleitas, Gabo, Julian Scofano, Joel, Yaya, Vicky Porfiri, Nicolas Ingold, Isa Insa, Pablo Getzrow, Ivan Luque, Ianis Ian, Leo Budzovsky, Nat, Pablo Delvalle, Tajy, Avalos, Tomi Barrios, Euge Regúnaga, Gime Torn, Nico Frank, Juan Mateo, Chuki Acevedo, Aletito, Ivan Marieff, Puchito, Franco Vg, Tomi Courtis, Gabi Cabral, Laureano, Leo Tabu, Kevin Delbon, Maxi Fagetti, Ema Sanauria, Ceci Baez, Wini Harvey, Lalo Aguilar, Mane y Coro Del Jardín De Gente.
Será feliz tanta lluvia y luz
En una crónica de un festival tan potente y jubiloso, es difícil hablar qué pasaba en cada tema o que reacciones despertaban algunos temas. Para quienes estuvimos ahí nos quedaron resonando diferentes temas o varios temas. Quizás como muestra pueda comentar que mientras en el piano destellaban los acordes de Alma de diamante, entre el público se suscitaban los sapukái. Sí, un tema de Spinetta hacía que la voz del cuerpo se expresara.
Entre el público se alzaban diferentes voces. ¡Vamos profe! Sapukái de nuevo y después silencio, un mutismo que permitía que los presentes nos empapáramos de cada oración. “Aunque tu decisión una lágrima haga caer, sos alma de diamante. Sos alma de diamante”.
Para algunos la festividad se redobla. Isa, por ejemplo, hace dos años seguidos que festeja su cumpleaños en pleno festival. “Lo celebro cantando con gente linda y talentosa. Es un gran regalo”, afirmó. Ella cantó varios temas, entre esos estuvo Ilumina mis ojos con el Coro del Jardín de Gente.
Llueve con sol. La música riega. Entre el público se despiertan expresiones como Bueno, Hermoso, Belleza, Bravo. “Esto eleva el alma y el espíritu”, me dice alguien mientras bebemos algo. En el Patio hay mucha gente joven. Tanto en el escenario como en el público. “La sensibilidad es importante. Pienso que para hacer artista hay que ser vulnerable y abrir el corazón”, desliza una cantante en el escenario, tras un silencio breve una guitarra larga los primeros acordes de una canción – poema.
Será feliz tanta lluvia y luz
Uno de los tecladistas que participaron fue Francisco José Ríos. Muy joven. Él comentó que este año se sumaron más músicos y músicas a esta propuesta. "Internamente dentro del Festival se ha formado una comunidad", confesó.
Una de las características del festival es la juventud. Muchos incluso no vieron a Spinetta en vivo. Al respecto Francisco dice que eso es normal porque muchas veces oyen la música que tienen sus padres, y de la memoria viva sobre los músicos que marcaron una cultura en nuestro país. Hay gente que escucha a Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, entre otros. "Parte del hecho de construir algo nuevo es revisar el pasado de la música", advirtió.
Francisco viene de una amistad con Ale Marasso. Tocó el año pasado. Este año para él fue un gusto volver porque siempre es un "desafío. Hay temas difíciles de hacer y eso es estimulante", agregó. "En este festival cada artista puso todo para hacer y brindar un buen show. Hay artistas muy buenos. Uno de los momentos que me interpelaron fue el repertorio del coro, fue un momento solemne".
Suena un teclado. Los acordes de una guitarra se amplifican. Algunos murmullos se alzan en distintos espacios del Patio del Espacio Mariño. "Gracias por estar acá en el Jardín de Gente. Esto es en definitiva un montón de músicos muy talentosos, son mis amigos y estoy agradecido por su presencia. Es muy lindo estar acá haciendo esto. Los aplausos también son para ustedes por acompañarnos", les dijo Ale Marasso desde el escenario a los presentes.
Será feliz tanta lluvia y luz
Ale volvió este año a invitar a una gran cantante. Ceci Mutio tuvo participaciones individuales y dirigió el Coro. Esto se sumó al festival y en cada nueva edición sigue creciendo. Ceci recordó las primeras ediciones en Lo de Mari, un espacio cultural que ya no está en Corrientes. Contó que después del fallecimiento de Rodrigo Galarza se comenzó a trabajar en hacer arreglos corales sobre el repertorio de Spinetta. Lo de los arreglos es una idea que comparte Ale Marasso con Billy Fernández. Hace dos años aparecía por primera vez el coro en el festival y en esa ocasión Ceci fue coreuta.
Después de aquella primera irrupción del Coro la dirección del mismo pasó a manos de Cici Mutio. "Agarré las riendas el año pasado. Las obras ya estaban pero este año sumamos un tema más, Ilumina mis ojos", contó la cantante y compositora. Al mismo tiempo agregó que muy rápido se puso a trabajar para convocar la gente. Los arreglos de los temas lo habían hecho Billy y Tomi Mutio.
"Este año quería que hubiera más cantantes. Hubo gente que también se acercó y me dijeron que querían estar. Personas que tienen experiencias, otros que no leen partituras y otros que por primera vez armonizaban con otras voces en un coro. Hicimos muchos ensayos y trabajo duro para que todo salga lindo", destacó. Hubo mucho trabajo, mucha energía y muchas horas puestas para que todo salga de la mejor manera.
"Todo salió hermoso. Hermoso", subrayó Ceci y su voz se volvió dulce, musical. "Para nosotros era muy importante que salga bien. La voz es un instrumento que tiene sus fluctuaciones y que está condicionado al momento. A pesar de los ensayos que haya en el momento pueden pasar cualquier cosa. Nosotros estuvimos desde temprano concentrados, vocalizando y conectados, porque el grupo es muy lindo".
El repertorio del Coro puso un tinte especial durante el festival. Mientras cantaban despertaron emociones en el público. El silencio se expandía como un manto que abrigaba al coro de voces. Ese número artístico dejó un momento solemne. Complementó el gran marco del festival.
"Hay muchas propuestas del festival que nos invitan a descubrir temas y discos de Spinetta. Eso es lo que hace grande su música. Nosotros seguimos descubriendo cosas de una generación que no es la nuestra", agregó Ceci. "Creo que muchos coincidimos en que su cosmovisión, su lenguaje y la música que hacía nos conmueve. En lo personal me gusta la etapa spinetteana del 2000 pero si voy para atrás también me gustan muchas cosas", cerró. La autogestión y el carácter de una mirada de hacer música desde los jóvenes primó en esta edición. Ceci también hizo temas individuales, su versión de Parlante fue de mucho vuelo.
Será feliz tanta lluvia y luz
Tomi Courtis agregó que es un sentimiento hermoso ser parte de este festival. "Estoy desde el primer momento. Fue en un cumpleaños cuando Ale quiso hacer un homenaje a Spinetta. Desde ese momento estamos todos involucrados con Tomi Mutio, con Ianis y muchos más. En aquel momento estaba Rodrigo Galarza. Ser parte de esto es un sentimiento hermoso. Acompañar a Ale y acompañar también este sentimiento colectivo de lo que siente la gente por el flaco multiplica las emociones”.
Desde aquella primera edición del Festial Tomi su labor en el Festival fue encargarse del sonido de las teclas. También se ocupó del sonido en general. Este año destacó que descansó un poco ya que Leo Tabú hizo un gran trabajo en el sonido. El músico contó que de los temas que interpretó le gustó mucho Donde no se lee, del disco Los ojos de Spinetta y Los socios del desierto.
Por su parte el joven saxofonista Gabo expresó que ser parte del festival es algo muy importante. “Es muy lindo. Soy un fanático acérrimo del Flaco. Soy fanático desde hace mucho tiempo y estar acá me toca el corazón. Me encantan todos los temas de todos los proyectos que tuvo el Flaco.
Gabo toca el saxo y explicó que es muy difícil hacer temas de Spinetta desde el saxo. "Es dificilísimo", aseguró y suelta una expresión de asombro donde sus ojos se encienden tanto como los dos rayos de sol. "Es difícil porque nosotros tocamos en Banda Spinetta, y Banda Spinetta en vivo usaba el saxo pero no en los temas que están grabados en los discos. Así que tuvimos que hacer adaptaciones. Metimos muchas improvisaciones. Me costó mucho pero lo pudimos hacer y lo sacamos adelante”.
Cuando le pregunto a Gabo qué es lo que más le gusta del Flaco suelta una palabras como diciendo, ¿qué me estás preguntando? Sin embargo no se achica para nada y me responde, "me gusta su música, su filosofía y su forma de ver la vida. Escucharlo hablar; siempre me llegan sus palabras. Me gustan muchos temas".
Mientras hablamos se repite el mantra de comunidad. Pasa alguien y saluda, se abraza y sigue. Un pase de mano o un beso, vuelve otro abrazo. Gabo regresa a mí y afirma sin titubear, "esto es lo que sigue generando el Flaco. Él falleció cuando yo era muy chico. Tenía cuatro años cuando falleció el Flaco. Pero a mí me alegra ver la influencia que sigue teniendo hoy en día. La cantidad de músicas que se organizan para estar en este festival. La cantidad de gente que hace lo mismo para acompañar o simplemente venir a escuchar a Spinetta". El interpretó, entre otros temas, Donde está topacio.
Será feliz tanta lluvia y luz
Los músicos juegan con los sonidos. Amasan sus instrumentos. Algunos llegaron con hinchada propia. Los músicos acentúan algunas cuestiones de cada tema haciendo la versión original. Las variantes de los vocalistas pusieron de relieve la poesía. Hubo pasos muy lúdicos como la participación de Pablo Delvalle. En otros casos, la sola presencia de Tajy sobre el escenario ya despertaba aplausos antes de escuchar el primer acorde, una marca ya registrada en la música del chamamé interpretando a Spinetta.
Aplausos y lluvia de aplausos. Los aplausos, las ovaciones y expresiones como “qué lindo”, “belleza”, “vamos Ceci”, “grande Tomi”, entre otras, regaron varios momentos de los dos días de concierto. Durante las pequeñas pausas, que ocurrieron cuando después de la primera parte de los shows en El Patio se pasaba a Sala, el alboroto gozoso de voces se alzaba por todos lados. De a ratos se lo veía a Ale Marasso moviéndose subrepticiamente de un lado a otro, cuando alguien lo interceptaba el regalaba un sonrisa y seguía. Él estaba atento a los detalles, el “imperfecto” que busca incansablemente la perfección.
En el escenario los jóvenes y más jóvenes interpretaban Cheques de Spinetta y Los socios del desierto. Detrás los músicos se movían, algunos habían bajado recién y otros esperaban su turno para seguir en esta spinetteada única en la región.
"No queda mucho de mí para hablar"; así resumió en palabras el gran pianista Juan Manuel Tannuri. Es dueño de una belleza tejida entre sus virtudes como músico y esa calidad humana de mano tendida. Lleva una sonrisa contagiosa y una excusa perfecta para no aceptar entrevista, su voz parecía venir de un teléfono de larga distancia.
A pesar de su dificultad para hablar, quiso dejar su impresión. "Ser parte de este festival, hacer la música de Luis es responder a esa influencia que ha significado para mí como músico. Todos los años participar del festival me hace aprender algo nuevo y eso es increíble. Lo escuché mucho y amo escuchar su música en este Festival", destacó.
Con Juanma – como lo llaman todos - nos reímos. Está embargado por la emoción. Él me trae la data de que son alrededor de sesenta músicos celebrando a Luis. Muchos de ellos, una gran parte de los jóvenes, fueron formados en el Instituto de Música de la Corrientes, una Institución Pública. "Muchos músicos del Instituto y de la escena correntina de la música están en el Festival. Creo que es una cosa hermosa que reúne mucho a los músicos y nos hacemos comunidad", afirmó.
Juan Manuel Tannuti y Ale Marasso interpretan muchos temas a lo largo de los dos días del festival. "Somos los que más tocamos y estamos medio en todo. Amamos esta música. Este año incorporamos obras de un disco que se llama A dieciocho minutos del sol. Esto es lo que más me gustó este año porque fue muy desafiante y eso está muy bueno. Aportamos algo nuevo", destacó ya casi con el último hilo de voz que le quedaba.
Será feliz tanta lluvia y luz
A Isa la veía ir y venir de un lugar a otro. Interpretó canciones increíbles. Ya en la madrugada del domingo, cuando él festival había terminado, con el rostro rozagante de alegría me regaló un instante.
Primero que nada hay que decir que el segundo día del festival pasó en presencia de Emilio Del Guercio. Estaba detrás del escenario. “Me escuchó. Me felicitó y eso ya hizo todo porque este día no me voy a olvidar nunca más en mi vida. Además, escuchar a la banda divertirse es hermoso. Ale lo dijo, todo esto es una fiesta y vale todo el esfuerzo que hicimos para armar este festival. Estoy muy emocionada”, manifestó con la voz engalanada.
El repertorio que interpretó lo eligió Ale. Hizo temas de Pescado Rabioso que tiene mucho impacto y que les gusta a ella y a nosotros. Interpretaron Post-crucifixión, Como el viento voy a ver, Poseido del alba, Superchería, Despiértate Nena entre otros. "Es una selección para recordar y cantar los temas de Spinetta", destacó.
El Festival Música del Jardín de Gente tiene una dinámica muy alta, hay sets donde los músicos suben al escenario e interpretan un tema y se bajan. Suben otros. En ocasiones se quedan e interpretan dos temas y se bajan para volver al escenario más tarde. Mientras aguardan su turno y dejan el escenario se cruzan abrazos afectuosos, besos, abrazos, miradas cómplices.
"Siento que este Festival está armando en base al amor por la música de Spinetta. Cuando aprendemos a ser vulnerables frente a la gente se arma algo en conjunto y conectamos. No estamos disociados los músicos de lo que le pasa a la gente. Aquí pasa algo importante - se detiene Isa para componer su voz de cielo - este festival no se trata tanto del show ni de la superioridad de los músicos sino de que todos estemos conectados. El amor que se vive detrás del escenario es fundamental para todo. Hay personas que laburan ocho o doce horas para que todo salga bien".
Será feliz tanta lluvia y luz
Con Ale Marrasso nos sentamos en el patio del Espacio Mariño. Había una lluvia de murmullos que brotaban de las personas que seguían en el patio después de finalizado el concierto. Él cruza las piernas. Le acercan el último - sin metáfora - el último sándwich de la noche. Antes había comido unas almendras y una manzana. Eran cerca de las cuatro de la mañana y el cansancio se cernía en sus ojos, en el movimientos de sus manos y en su voz, que a medida que charlamos se anudaba entre el susurro y en palabras que caen como granos de arroz.
Cuando tenía 15 años Ale entró a la obra de Spinetta por Almendra. Recordó que muy rápido le tomó el gusto a temas como A estos hombres tristes, Fermín y Laura va. "Entre los 15 y 17 me metí en ese universo de Spinetta de una manera explosiva", recordó. En tiempo donde escuchaba mucha radio, las FM de Corrientes le acercaron y le abrieron las puertas a los sonidos de los años 80.
"Me fascinan muchos artistas. Pero en Spinetta hay una forma cósmica que me atrapa. Veo en él una genialidad única. Es un mundo que abre puertas de forma permanente", agregó.
El Festival Musical Jardín de Gente hubo cerca de cien personas trabajando entre músicos, cantantes, técnicos, más toda la logística desplegada en el Patio del Espacio Mariño. Varias personas destacaron su labor para definir y para presentar cada cuadro musical que repasó la historia musical de Luis Alberto Spinetta.
Ale sigue comiendo. Le acercan algo para beber. Él comparte. Cuenta que en la propuesta del festival ahora hay cosas que se repiten de otros años. "Hace siete años que hacemos esto y eso es mucho. Hay temas que son imprescindibles hacerlos, y nosotros queremos tocarlos. Este año hubo temas que en dos días lo sacamos. Además, a eso hay que agregarle que estoy rodeado de gente muy talentosa. Yo no tengo tanto talento musical pero tengo ese ojo para escoger a los invitados. Es como ser un DT. Además, funciona como semillero", relata sobre algo que se dice en los pasillos del festival: Ale tiene buen oído y buen ojo para escoger a cada intérprete según el tema de Spinetta a interpretar..
Viene alguien, saluda. Ale se levanta y saludo, hay abrazos y pequeños diálogos.
— ¿Disfrutaste?
— Un montón.
— Gracias por tu ayuda. Sin ustedes no existiría el festival. Gracias
Habían llegado tres músicos para despedirse. Ale sonríe, me susurra que uno de los músicos es muy talentoso y solo tiene 17 años. “Lo que toca es una bestia”, desliza.
Ser parte del Festival Música Jardín de Gente crece año tras año. Se suman nuevos músicos mientras algunas propuestas musicales se consolidan. Cada año hay músicos que se quieren sumar y eso es una espada de doble filo para Ale Marasso. Ale aclara que el Festival no es una plataforma para mostrarse como músico. El formato de este año fue similar al formato del año pasado pero mejorado.
La noche crece. A medida que hablamos Ale trata de bajar la tensión. Siente la responsabilidad de gestionar la energía que genera el Festival y aunque no lo diga abiertamente eso le pesa. El se define como una persona imperfecta pero al mismo tiempo es muy perfeccionista. Esa búsqueda por la excelente llevó a que el ex-Almendra se sorprendiera por la calidad del Festival.
"Este Festival es un lugar precioso", expresó Emilio Del Guercio a este cronista. "Hay mucha onda de la gente. Me encantó las versiones que hicieron de los temas de Luis. Todo estuvo muy bien hecho. Las canciones estuvieron muy bien hechas", resaltó y agregó, "me voy muy contento. Hay pocos lugares fuera de Buenos Aires que lo honren a Spinetta de esta manera. Me voy muy contento porque los temas que sacaron lo hicieron muy bien. Los temas estaban bien tocados, con los arreglos originales y eso me sorprendió. Además, sonó todo muy bien. Nosotros sonamos muy bien".
Vuelvo a la charla con Ale Marasso. La palabra se extiende en los detalles que pone en valor el trabajo de gran parte de los músicos que hace el festival. "Aquí es rock y precisión. Algo que aún no logro en darle un giro poético. Me encanta la poesía y siento que acá eso sigue dando vueltas en mi cabeza. En algún momento lo voy a concretar", afirmó y nos remontamos a la búsqueda de estrellas de Spinetta. Un recurso para apropiarse de la palabra y dejar que eso nos transforme.
Será feliz tanta lluvia y luz
Fluyó la música. Hubo calor humano. Belleza de soles de noche. En las redes sociales viven varias fotos y videos de dos noches donde florecieron las obras de Luis Alberto Spinetta. Suceden los días y la pulsión de viento penetró corazones. El Jardín de Gente.



















