Esta semana llega a Resistencia la gran poeta tucumana Denise León. La cita es en el marco del Festival Mulita donde ella participará de la mesa ¿De dónde venís? Orígenes, identidades, la eterna incertidumbre. En esa mesa estará junto a Julia Coria y Alicia Genovese. En esta entrevista hablamos de poesía, de festivales, de cómo escoger algo para leer hasta su reciente publicación, De muerte ke no manke. Esta es una plaqueta que comparte con Chus Pato dentro de la colección Distancia Iluminada de la editorial La Ballesta Magnífica.
Por Paulo Ferreyra
“Desde el principio me interesa mucho participar de la experiencia de festivales en distintos lugares del país. Porque en estos espacios una se conecta con los poetas de otros lugares y también con la gente de estos espacios tan distintos. Una entra en contacto con gente que están leyendo cosas distintas, que están pensando cosas distintas y que se nuclean en torno a la poesía como si fuera un fuego. La poesía es un fuego”, así comenzó la charla telefónica con Denise León y no pudo ser más incendiaria, “la poesía es un fuego”.
Durante la charla comentó que había escuchado y leído de la existencia del Festival Mulita. Denise León (Tucumán, 1974) es poeta y ensayista. Se doctoró en Literatura Latinoamericana en la UNT. Ha publicado libros como Poemas de Estambul, El trayecto de la herida, El saco de Douglas, Templo de pescadores, Sala de espera, Poemas de Middlebury, Mesa de pájaros, Árbol que tiembla y Nostalgias del Imbat. Poesía Reunida. Además sus poemas han sido traducidos al japonés, al polaco, al inglés y al portugués.
Ahora llegará en unos días para participar del Festival Mulita. En esta edición en el Festival habrá poesía, narrativa, música y teatro, baile y pensamiento. Serán tres jornadas, la primera el jueves 15 en el Cecual; y las restantes —viernes 16 y sábado 17— en el Club Social de Resistencia. “Estamos orgullosas y orgullosos de este Festival, por el espacio alternativo que ofrece para las editoriales, para poetas y escritores, y para las y los artistas que se comprometen, que lo disfrutan y lo hacen suyo”, celebró Noe Carbó, que junto a Maia Bradford, Pablo Black y Mariano Quirós llevan adelante la organización.
“Cada libro es una especie de cuerpo”
— Este año participaste del festival de poesía de Medellín, ¿cómo viviste esa experiencia?
— La verdad es que la viví casi como un sueño. Es un festival increíble, el festival de Medellín lleva más de 30 años. Es una maquinaria que mueve muchísimas personas. Hay más de 100 personas atrás de la organización del festival.
Pero además, es un festival particularmente cálido. Para mí ha sido increíble ver la cantidad de personas que asisten a las lecturas, la atención con la que escuchan, el cariño con el que se acercan y la manera en que interactúan con los poetas. Porque no es que te escuchan en silencio, sino que intervienen, comentan, se ríen, participan, te dan palabras de aliento, aplauden espontáneamente o te dicen cosas.
Es un festival que tiene un espíritu propio muy conmovedor. Por supuesto que el público crea el festival pero el festival también va creando a su público.
El festival lo va de alguna manera educando, preparando, le va ofreciendo ciertos caminos. Por ejemplo, había lecturas en librerías, pero también había lecturas en plazas públicas, había lecturas en parques, había lecturas en municipios en medio de la montaña donde la gente te recibía, te hacía probar café que producían y te escuchaban con una atención y con una devoción especial.
Fue una experiencia maravillosa.
— Teniendo tantos libros publicados en tu caso, ¿cómo fue elegir qué leer?
— Siempre es difícil decidir. Siempre. Por lo general tengo la sensación de que cada libro es una especie de cuerpo y cuando te dicen - A ver, elija tres poemas. Cuando haces eso estás cortando un dedo, un pie, un pedazo de brazo, es muy difícil decidir qué leer. A mí me pasa siempre algo y aquí me remito a mi abuela que tenía una frase que siempre la recuerdo - Cuando vos lo querés hacer reír a Dios le tenés que contar tus planes.
Entonces, siempre voy con algo planeado y a último momento cambio.
Cambio completamente de idea y abandono el plan. Esto tiene relación en cuanto a lo que percibo en el público, el ambiente que cada vez es diferente y es único, ahí puedo elegir los poemas o los textos que me parece que pueden funcionar. De todos modos sabemos que algo que ha funcionado en alguna lectura no necesariamente va a funcionar en otra. La poesía tiene estas cosas.
En mi caso creo que la poesía es del presente. En el momento en el que lo estás leyendo el poema es. Entonces no puede ser de la misma manera si el público es distinto, si el lugar es distinto, si vos estás distinto. Si había armado un plan previo la verdad es que lo desarmé.
— Dentro de esa misma arena movediza podés y igual tengo que preguntar, ¿qué vas a traer al Festival Mulita?
— Estoy preparando con entusiasmo algún material para llevar y para compartir con la gente. Acaba de salir unas plaquetas que ha sacado la editorial La Ballesta Magnífica. Es una editorial independiente del Delta de San Fernando. Están editando una colección que se llama Distancia Iluminada donde hacen plaquetas doble o bifronte. De un lado hay una escritora argentina y del otro lado hay una escritora española. En el caso mío estoy contentísima porque me ha tocado el lujo de compartir plaqueta con Chus Pato, que es una poeta gallega que admiro muchísimo y tenemos en común que escribimos en lengua minoritaria. Así que algo de eso me gustaría llevar para compartir en el Mulita.
“El lenguaje estalla en pocas palabras”
Denise León afirma a menudo que la poesía tiene múltiples sentidos. “Sucede que en el poema tenes en pocas palabras una explosión del lenguaje. Es como si explotara una granada en la mano y así el lenguaje estalla en pocas palabras”, sintetizó. Esta característica de la poesía le genera un nivel de sorpresa y emoción muy grande.
Durante la charla mencionó cuales son sus referentes, aquellas poetas que están al alcance de su mano siempre. Por ejemplo Mirta Rosenberg, de quien dijo que le parece maravillosa y no solo maravillosa sino que es una poeta que la acompaña a pensar y a escribir. En la misma sintonía esta Tamara kamenszain, quien le abrió las puertas a la poesía norteamericana escrita por mujeres.
“La poesía norteamericana escrita por mujeres me ha demostrado que se puede escribir sobre cualquier cosa. Ahora mismo estoy releyendo un libro de Marie Howe que se llama Lo que hacen los vivos. Me vienen ahora otros nombres, Sharon Olds, Elizabeth Bishop o Syilvia Plath”, sintetizó.
“La maquinaria centralista funciona pero tratamos de desmontarla”
— ¿Cómo ves esta relación - si es que existe - entre los poetas de las provincias?
— Vos habrás escuchado ese dicho, no sé quién lo dijo, de que muchas veces los poetas no se leen entre ellos sino que se vigilan. Eso es muy cierto. A mí me preocupa cuando voy a veces a lecturas de poesía y hay más poetas leyendo que gente escuchando.
A mí como poeta me interesa mucho conectar con la gente y abrirme.
La poesía no tiene que ver con la urgencia sino todo lo contrario. De hecho detesto que me apuren. Creo que es posible construir conexiones y que esas conexiones se van construyendo con el tiempo. Por ejemplo, inesperadamente durante la pandemia fui a parar a un grupo de escritoras patagónicas.
— Te fuiste a la otra punta del país.
— Si, imaginate. Para que existan estas conexiones tiene que haber una voluntad. Tiene que haber una voluntad de construcción y en mi caso la posibilidad de haber estado en distintos festivales del país. Todo eso permite armar una red.
Conectar te permite saber qué está pasando en otros lugares del país, conocer además qué y cómo están leyendo determinadas cuestiones. A mi me parece que esos puentes se están construyendo - las editoriales independientes están trabajando en eso, los festivales están trabajando en eso, muchos poetas y muchas poetas están trabajando en eso. Sin embargo todavía nos falta.
Nos falta en el sentido de que seguimos teniendo más información de lo que pasa en Buenos Aires de lo que está pasando ahora mismo en Chaco o Corrientes. Hay todavía algo de esa maquinaria centralista funcionando que estamos tratando de desmontar.
“Me considero una especie de animal rumiante”
Como en cada poema Denise León se abre de par en par. Durante la charla recuerda que su mamá era una persona muy desmemoriada que la dejaba olvidada en el colegio, en la casa de los amigos, se olvidaba su cumpleaños. Era muy desmemoriada pero si Denise la llamaba desde cualquier lugar su madre reconocía su voz. Esto trasladado a la poesía es también tener un tono de voz propia y que los lectores identificamos como la voz propia. Denise trabaja en ese sentido y sus lectores - casi igual que su mamá - identificamos su voz propia en la poesía.
La memoria está presente en su poesía y percibo que la naturaleza juega un rol importante. Ella advierte que los temas en la poesía “te encuentran y te habitan”. Por ejemplo, un libro de una poeta norteamericana que hace un par de años ha ganado el Nobel, Louise Glück, tiene un libro maravilloso que se llama El iris salvaje donde todo pasa en un jardín.
“Esa idea de Louise que me parece poética en sí misma. Me parece maravillosa”, agrega. “Todo puede pasar en un jardín. La crueldad, la felicidad, la vida, la muerte, el crecimiento, los encuentros sorpresivos, las estaciones, la melancolía, en fin, la vida y la muerte”.
“Me considero una especie de animal rumiante”, afirma y sonríe, mientras su voz llega alegre, festiva, reflexiva. “Una de mis obsesiones es la cuestión familiar y la genealogía que están plasmados en Árbol que tiembla. Un libro que es medio indefinible porque no se sabe muy bien qué es, porque es una especie de diario y no es, es narrativa y no es, poesía y no es, o sea que se mezclan los vivos con los muertos como suele ser. Un Árbol que tiembla por que una tiembla de emoción y también de miedo. Porque sigo dando vueltas en torno a la genealogía y porque hay muchas preguntas sin respuesta. Eso es interesante y es el motor para seguir escribiendo”.




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