El Museo de Bellas Artes René Brusau (MUBA) junto a la Galería Aconquija - Yerba Buena, Tucumán - habilitaron días atrás la muestra Vuelo de flechas de la artista tucumana Evi Tártari. Esta muestra fue seleccionada en la Convocatoria de Proyectos Expositivos 2026 “Del Chaco a la Argentina”. La muestra cuenta con la curaduría de Germán Luft y puede ser visitada en la sala 2, en el 3er piso del Museo en la Casa de las Culturas, Resistencia. En esta charla la artista habla sobre sus obras, la fotografía, la cerámica y muchos otros temas más.
Por Paulo Ferreyra
Fotos de Evi de Agustín Indri
La muestra de Evi Tártari forma parte de una selección que se realizó a partir de la convocatoria publica del Museo de Bellas Artes René Brusau. Ellos lanzaron una convocatoria para financiar cuatro proyectos expositivos. La Galería Aconquija, donde uno de sus galeristas es Germán Luft, presentó el proyecto con las obras de la artista Evi Tártari. Así llegaron hace apenas unas semanas y ya abrieron las puertas de la muestra Vuelos de flechas.
Tres piezas
Evi desarrolla su práctica artística alrededor de la fotografía y la cerámica. En este caso la muestra - curada por Germán Lulf - presenta tres piezas. Una de esas piezas es una fotografía de gran escala, tiene cinco metros por dos metros y medio. Es una apropiación de una imagen fotográfica de aproximadamente 1950 de un artista y fotógrafo que se llama Oscar Rejlander. Él adhiere a la escuela pictorialista de fotografía, posiciona al hombre y a la mujer en lugares opuestos. La obra se llama "Las dos caminos de la vida". En el lado del pecado y la lujuria está la mujer y por el lado de las virtudes está el hombre. Evi Tartari hizo una apropiación de la fotografía de Oscar Rejlander. Ella en su obra anula todos los cuerpos masculinos. Los cuerpos de los hombres aquí son reemplazados por imágenes de mujeres que han sido importantes o cruciales para la historia de nuestro país.
Por otro lado, desde la cerámica la artista trabajó en pequeñas piezas que forman una gran pieza que son sublimaciones de partes del cuerpo y de gestos que las mujeres hacen en las labores que están feminizadas. “Son las labores que hacemos las mujeres en las casas como, por ejemplo, las tareas de los cuidados, de la limpieza, de la cocina, esas labores que implican a veces amasar, cortar, picar, envolver, doblar, planchar”, explicó Evi. “Todos esos gestos se pueden ver en esa composición que es una flecha que asciende. En ese ascenso que mira hacia arriba, hacia el cielo, hacia lo superior o hacia el aire, de alguna manera buscaba invocar esta idea de vuelo. La idea de flecha hacia arriba”.
La tercera pieza que compone la muestra es un bloque blanco de piedra que termina como si fuera un iceberg con sus puntas apretadas. Esas puntas están apretando y aprisionando una tela negra que intenta fugarse hacia arriba. Esa fuga es hacia el techo. “Esta obra refleja el intento de escapar o ese intento de salir de cierta situación de opresión que muchas mujeres vivimos”, subrayó Evi.
“Es importante visibilizar lo que nos pasa a las mujeres”
Después de la inauguración de la muestra charlamos por teléfono con Evi Tártari. Su visita por la ciudad de Resistencia fue fugaz porque muy rápido tenía que partir a Barro Calchaquí, al encuentro latinoamericano de cerámica. Su voz tiene música. Es atenta, escucha, hace silencio y despliega sus conceptos y sus saberes.
— Es una muestra que no deja indiferente al visitante, ¿buscaste de alguna manera esa interpelación?
— En la fotografía se condensa una intensidad de la mirada. Todos los cuerpos de la imagen tienen escala 1:1. Entonces las mujeres te están mirando, te interpelan de alguna manera y también te interpelan con el peso de la historia. Esa interpelación es desde la historia.
No es que te interpelen desde un lugar del anonimato sino más bien desde el lugar que ellas han sido para nuestra historia. Por otro lado, las piezas de cerámica es prueba de registro, una pieza testigo de eso que ya sucede en la mayoría de nuestros hogares, de nuestras tareas y de nuestros roles de mujer.
— ¿Cómo es para vos moverte en estos dos ámbitos de la fotografía y la cerámica?
— Creo que hay dos cosas que tienen en común y es lo que a mí me mueven. Tiene que ver con el peso sobre lo disciplinar, sobre lo específico de cada una que se relaciona con una pretensión de verdad. Por un lado, la fotografía es un documento. La imagen fotográfica que por su mera existencia alude a algo que sucedió. Me interesa esa carga que tiene la imagen fotográfica de la cual, por supuesto, hago abuso para decir todo lo contrario. Mi intención es que la imagen fotográfica sea la prueba de una ficción. La prueba de su propia incapacidad de existencia.
En el caso de la cerámica me interesa lo mismo, pero desde el lado de su composición, porque las tierras portan ADN del mismo suelo del que vienen. Entonces, vos podés a través de una prueba de carbono 14 saber en qué año y de qué lugar provienen esas piezas que tenés enfrente.
Entonces, hay un registro que no se puede burlar o que no se puede negar. En este contexto lo que hago es mezclar arcilla de siete u ocho provincias. Además, hago traer arcilla del exterior. Me interesa como esa deslocalización en ambos casos, en el caso de la fotografía y en el caso de la cerámica.
— El visitante y la visitante en la muestra se moverá por diferentes estadíos, ¿a vos cómo artista también te moves diferente frente a cada lenguaje?
— Pienso que finalmente las situaciones se pueden detectar después de que la pieza existe. No es algo que pueda hacer de antemano. Las tres piezas de la muestra te llevan a situaciones distintas. Mientras una te interpela como el caso de la fotografía, la pieza de cerámica te sumerge o te lleva en una especie de estadio de reflexión y silencio. Después hay otra pieza que te tensa o te lleva a un lugar incómodo.
Además, la muestra te exige un poco, tenés que agacharte para ver qué está pasando ahí abajo. Finalmente, cuando descubrís que hay algo aprisionado te sentís incómodo. Entonces pienso que las tres piezas de alguna manera proponen ese recorrido y tienen su tono o su diálogo abierto.
— Sé que es imposible resumir en pocas palabras lo que atraviesa la muestra. En parte sí está presente el desarraigo, la denuncia y la emancipación de la mujer.
— Pensándolo en esos términos es difícil resumir. La historia aún no ha finalizado. Es una historia que sigue sucediendo. En la inauguración de la muestra conversé un poco con algunas mujeres sobre hechos que nos siguen sucediendo. En ocasiones cuando nos cruzamos por la calle o nos encontramos en nuestros trabajos con mujeres nos contamos anécdotas que vivimos todos los días. Algunos hechos parecen historias del siglo XV y sin embargo son del XXI. Son hechos que nos pasan hoy.
Por ejemplo, esta situación de que estás al volante y sos una loca. O vas a comprar a una carnicería y te pregunta ¿Qué te pidieron? ¿Qué te encargaron? Nunca van a dar por sentado que sos vos quien está por encargarse de hacer un asado.
Ni hablar de cómo estás vestida. Siguen subestimándonos en un montón de situaciones. A nosotras nos toca probar no solo con capacidad, sino también con fuerza, con insistencia y a veces nos toca hacer silencio. Todavía nos encontramos en ese lugar en el que hacemos silencio o morimos. La violencia está totalmente vigente en el presente.
Resumir verdaderamente pienso que sería casi una misión imposible.
Trabajo para visibilizar lo que nos pasa a las mujeres. El hecho de que no quede esta historia en una conversación con una colega o con una amiga en un colectivo, sino que sea algo de lo que todas podamos hablar. Me interesa que se pueda visibilizar y que se sepa realmente, que se sepa en todos los ámbitos posibles.
— ¿Cómo es trabajar para vos conceptos que están vivos y que se mueven?
— Creo que ese es el motor. El día que una mujer deje de quejarse probablemente o nos hayan matado a todas o haya desaparecido la violencia, lo cual es muy difícil en ambos casos.
Pienso que el arte es una manera de poder visibilizar lo que vivimos. Hay muchas de nosotras que estamos poniendo el cuerpo y la firma en lo que hacemos. Imagino a juezas, abogadas, diputadas, senadoras, sin embargo muchas otras no tienen ni siquiera la posibilidad de pedir ayuda y están encerradas en sus casas, algunas otras tantas secuestradas o siendo víctimas de situaciones de abusos de diferentes tipos.
Conozco casos muy cercanos. En mi familia lo viví, lo vivo, lo ha vivido mi madre, lo ha vivido mi hermana, lo hemos vivido muchas. La verdad es que las consecuencias se pueden sentir en nuestros cuerpos y a diario.
Entonces, pienso que más que algo en movimiento es algo que sigue sucediendo. Nosotras seguimos luchando por nuestros derechos y sobre todo por nuestra libertad, que pareciera una cosa extrema, pero verdaderamente es así, luchamos por nuestra libertad.
Hace poco en mi provincia - Tucumán - en una localidad del sur los vecinos lograron rescatar una niña desnuda que vieron caminando por los techos. Cuando la rescató la policía descubrieron que era una niña que había desaparecido de su casa hacía una semana. La encontraron porque se había escapado de la casa en la que estaba secuestrada. Su captor la tenía desnuda las 24 horas. Era un tipo del que nadie sabía nada y que supuestamente no se sabía dónde estaba.
Estos hechos ocurren en el 2026 en una provincia del norte de nuestro país. Pienso en este contexto en miles de niñas y niños que son arrebatados a metros de las manos de su mamá, mujeres que de nada desaparecen y vuelven a aparecer tiradas al lado de la ruta o mujeres que viven dentro de sus casas golpeadas todos los días y nadie puede acceder ni siquiera a esa información.
En mi quehacer me apoyo en un lenguaje artístico, tomo o rescato a las mujeres que han sido importantes en la historia. También estoy hablando de los cuerpos y las huellas de nuestros cuerpos presentes. Las huellas que no son ni más ni menos que lo que resulta de algo ausente. Por ejemplo, en la cerámica hay muchas huellas que remiten a los cuerpos que ya no están.
— Así como muchas mujeres abrieron puertas para que otras mujeres puedan expresarse, en tu caso estás abriendo puertas en el universo del arte. Porque sin ir tan lejos el número de mujeres que puede expresarse y exponer en museos sigue siendo bajo en comparación con los hombres.
— Totalmente. De hecho, hay un colectivo que se llama Guerrilla Girls en Estados Unidos que comienza haciendo un estudio del MoMA. Ellas empiezan a estudiar la cantidad de mujeres que están en la colección del museo. Así revelan que alrededor del 92 o 93% de los autores son hombres. en cambio las mujeres como autoras rondan apenas el 7 o 6% de esas colecciones.
Si vas a las colecciones de todos los museos nacionales esa estadística se repite. Porcentaje más o porcentaje menos, pero esa proporción se replica en muchas instituciones. Es un saldo histórico que todavía sigue vigente.
Arte
Las obras de arte de Evi Tartari están ahí en el museo para hacernos preguntas, para cortar nuestras certezas y comodidades. Para las mujeres nada es fácil. Agrego dos ejemplos, en esta misma revista la escritora Clara Obligado reflexionó semanas atrás que uno de sus fracasos fue ser mujer - jugando con la ironía porque si hubiera sido hombre muchas puertas se hubieran abierto antes. Por otra lado, en su libro más reciente otra escritora, Margarita García Robayo se pregunta: ¿Qué soy? ¿Qué quiero ser? ¿Cuánta frustración soy capaz de soportar? ¿Cuántas mujeres caben en un cuerpo? ¿Cuántas en una vida? ¿Estoy dispuesta a abrazarlas a todas?
Cuando se inauguró la muestra Evi Vuelo de flechas hubo más de cien personas, entre artistas que la visitaron y público en general. “Me sorprendí gratamente por el interés en las obras. Hubo personas y artistas que se acercaron y con las cuales pude conversar en la noche de la inauguración”.
La escritora Megan O’Grady cree en el arte y dice que el arte “es un amarre inestable, no un puerto seguro, ante el cielo que se oscurece” y, de manera inevitable, que “corta profundamente nuestras certezas y comodidades”. A lo cual Evi Tartari dijo aquí, “el arte es una manera de poder visibilizar lo que vivimos las mujeres. Hay muchas de nosotras que estamos poniendo el cuerpo y la firma en lo que hacemos”. De esto y mucho más se puede apreciar al recorrer la muestra Vuelo de Flechas. La misma está abierta en el museo de Bellas Artes Rene Brusau de martes a sábados de 9 a 12.30 y de 17 a 21, hasta el sábado 19 de septiembre de 2026.




.jpeg)





.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)

.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)







