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“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

viernes, 20 de marzo de 2026

Seba Ibarra: “Hay canciones que dicen cuatro o cinco cosas al mismo tiempo”




Este sábado 21 de marzo Seba Ibarra se presentará por la noche en Espacio Maracuyá. Será en la antesala del Día Mundial del Agua. En esta ocasión repasará las canciones del disco Collage del río. Hace unos días hablamos por teléfono, entre otras consideraciones expresó que “el entorno natural fue lo que hizo que podamos existir como especie. Desde ese lugar siento un gran respeto a la naturaleza. En la vida hay muchas cosas que te exigen un montón y no te retribuyen todo lo que te exigieron. En cambio la naturaleza exige muy poco y te da muchísimo”. Este sábado además lo acompañarán Paloma Solamente en clarinete, Lucio Sodja en piano y Nahuel López Pontón en guitarra. En esta charla aprovechamos para hacer un punteo tema por tema de sus creaciones del disco Collage del río. Como si fuera poco, también hablamos de amor.


Por Paulo Ferreyra


Seba Ibarra es autor y compositor. Hace unos días se habían presentado en Corrientes Ambulantes, el proyecto que llevan adelante José Santucho y Julián Venegas. Seba fue invitado por ellos para cantar un tema juntos. Cuando lo invitaron Julián lo presentó como "amigazo de la zona, sensei, una referencia siempre marcando por dónde hay que ir en esta vida ambulante musiquera que se pone peludísima a veces. Él siempre con una sonrisa está produciendo para la infancia, para adultos jóvenes, adultos mayores, adultos medianos, en familia, con amigos, con temazos, con poesía, con la energía que se necesita para tener constancia en este nuestro oficio musiquero”. Todo eso y más es Seba Ibarra.


Se cumplen ahora veinte años de la aparición del disco College del río. Sobre la génesis de este material Seba recordó dos puntos fuertes. Por un lado la pretensión de escribir sobre su infancia y su lugar donde se había criado, ese lugar era el entorno al río Paraná. Empezó a componer canciones que se iban perfilando como un collage donde estaba su niñez, el río paraná, el chamamé, la naturaleza bañando todo el entorno. “Era un momento muy fuerte de mi vida que extrañaba el río Paraná, pensaba además que el fluir del río y sus olitas de río tenían como ritmo a Chamamé. En esos años estaba dejando las bandas del rock para escribir sobre el paisaje”, recordó.


Cuando ya tenía las canciones para el disco decidió convocar a Esteban Peon como productor. Esteban puso una condición para aceptar tener poder tomar libremente decisiones importantes sobre el disco. Seba aceptó y eso implicó - entre otras cosas - dejar temas afuera. El productor seleccionó las canciones que están en el disco Colla de río. 


En medio de sus ensayos y caminos Seba se hizo tiempo y charlamos.


— La decisión de escribir sobre tu infancia y tu lugar viene con una fuerte carga poética, ¿cuáles eran tus influencias de aquellos años?


En ese momento yo lo que estaba leyendo y con lo que estaba muy fascinado era con Julio Cortázar. Más allá de que no eran poemas lo que estaba leyendo, hay una gran rítmica en la forma de escribir de ese autor y una hermosa forma de decir las cosas que me gustaban. Recuerdo que estaba inspirado por eso. Tenía la sensación de que había belleza en esa escritura. 


Las lecturas me estimulaban de alguna forma escribir letras y en mi propia escritura trataba de encontrarle una vuelta poética diferente a lo que había trabajado antes en las bandas de rock. Por ese lado encontré una iluminación en textos de Julio Cortázar que los incorporé a la forma de escribir poesía para las canciones. Además se me cruzaron otros autores en las bibliotecas de algún amigo. Tenía la sensación de que se podía escribir muy hermoso. 


— Desde entonces no has parado de escribir y de incluir en tu repertorio cuestiones relacionadas al medio ambiente, ¿por qué?


— Creo que encuentro que el paisaje o lo que tenga que ver con la naturaleza es algo que no nos pide mucho y nos da casi todo. Creo que entre muchas cosas que hay en el mundo que uno anhela, persigue, la naturaleza es un bien que está a la mano y es muy fácil de acceder. Siempre teniendo cuidado con ciertas cosas porque el mundo natural tiene sus cosas complejas. 


La naturaleza es algo gratis que nos puede dar muchísima satisfacción. La naturaleza casi no nos pide nada más que la cuidemos o que no la dañemos. Todo el tiempo en mis canciones trato de contarle a los demás o decirles - oigan, la naturaleza es un valor, esto vale mucho. 


El entorno natural fue lo que hizo que podamos existir como especie. Entonces, es bueno cuidarlo. De ahí viene un poco lo que yo siento con respecto a la naturaleza. Siento que en la vida hay muchas cosas que te exigen un montón y no te retribuyen todo lo que te exigieron. En cambio la naturaleza exige muy poco y te da muchísimo, te da muchísimo en cuanto a paz, si uno busca paz, te da armonía si uno busca armonía, te da belleza, si uno busca belleza, aventura, si uno busca aventura, te da peligros si uno busca peligros, está todo ahí en la naturaleza. 


Muchos quieren romper la naturaleza para ganar plata. Con esa plata después buscan peligro, paz o armonía, cuando ya estaba todo ahí. Por eso las canciones van para ese lado. Soy un simple ser humano también que podría estar equivocado, pero escribo y canto lo que siento y veo. 



Punteo tema por tema del disco Collage de río


Este sábado antes de recibir el Día Internacional del Agua Seba Ibarra repasará todos los temas de su disco Collage de Río. Razón más que suficiente para repasar el disco que tiene infancia, río, amorosidad, una forma de mirar al otro y mirarnos a nosotros mismo, canciones que dicen mucho tanto en su poesía como en su música. Pero como esto es escrito, solo vamos hablar de las letras y lo hacemos en el orden que están en el disco:




1. De tractores y ramas.


Esta es una de las canciones más importantes de toda mi etapa solista. Recuerdo haber llegado de un recital del Chango Spasiuk, donde él además de tocar su música hacía un par de referencias de dónde venía esa música y habló de la tierra colorada, entre otras cosas más. Me acuerdo que éramos cincuenta mil personas viajando por Misiones sin pensarlo ni un momento. 


Después del recital llegué a casa y tomé la guitarra, dejé que fluya. Lo primero que se me ocurrió era una tarde después de lluvia que salía a jugar con las bicicletas a las calles inundadas o a correr por las veredas con la calle inundada. Las imágenes se sucedían entre bañarse debajo de los desagües de los techos, de ahí vienen esas cataratas de techo. Todo mi barrio floreció en una letra que comenzó a fluir. Aparecieron las ramas de los árboles caídos que corrían por las cunetas a toda velocidad hacia la laguna. 

Fue un momento muy tremendo. Ahí encontré que tenía un montón de cosas para decir sobre el paisaje donde yo había nacido. Además, musicalmente tenía coherencia. Entonces, para mí esa canción es muy importante. Es una de las canciones que no me cansó de tocar a pesar de que no siempre la toco para no cansar a los demás. Es una canción que me trae muchos recuerdos de mi infancia y de la vida en Resistencia.


2. Gota madre


Este tema está escrito en un pasillo, en un pasillo con una escalera oscura. Al final de la escalera estaba una puerta que tenía una línea de luz. Yo me imaginaba a mi madre en ese momento queriendo conseguir ciertos objetivos que sin querer se fue imponiendo sola. Es algo que hacemos muchas veces. Sin embargo, sucede que cuando llegamos a ese objetivo nos dimos cuenta que ya teníamos eso que buscábamos. Desde el principio lo teníamos. 

Entonces me imaginé esa gota bajando de esa escalera en su búsqueda por llegar al principio. Ahí se mezcla todo ¿no? Cuando yo escribí eso mi mamá ya había fallecido hacía unos años y yo mismo estaba en una búsqueda como esa gota. También estaba bajando en esto que hemos hablado de las bandas de rock para ahora escribir otra cosa.

Esta canción para mí es de esas cosas mágicas que salen en un momento. Canciones que dicen cuatro o cinco cosas al mismo tiempo. Estoy agradecido por haber sido el canal por el cual aparece la canción.


3. El pseudo


Esa canción tiene un significado histórico para mí. En el momento que me pongo a escribir eso había escuchado un disco que se llama Pájaro Choguí de Raúl Barbosa y Juanjo Domínguez. Me pareció tan increíble que pensé que con un segundo de todo eso se podría hacer una canción. 

Empecé a componer este chamamé y le puse unos acordes que son bastante de la música del rock. Para mí incluso eran acordes más Beatles. Pensé además en dedicarle a un amigo con el que había hecho la mejor banda de rock que tuve y que vive en Machagai. 


A mi amigo le dediqué este tema que va volando en esa bolsa con los sapukai adentro y una visión surrealista de la música. Es un tema que también habla del Paraná y yo se lo mando a mi amigo que está en Machagai, a más de cien kilómetros del Paraná. 


Fue un mensaje para mi amigo pero también fue un mensaje para mí, mirá que estoy haciendo chamamé, aunque tampoco sé si es chamamé. Después por suerte vino Lucas Monzón a tocar su acordeón y le puso todo. Él vistió al tema de chamamecero. Trabajamos mucho con Esteban Peon y con las grabaciones de Lucas, más la tecnología que teníamos en ese momento para hacer los arreglos. Después cuando lo escuchaba Lucas estaba encantado por esos lugares donde íbamos con la música. 


4. Collage de río.


En la costa del río Paraná del lado del Chaco hay sauces que están ahí flotando con sus hojas que acarician el agua. La verdad es que no sé si lo soñó o me imaginé pero existe ese paisaje. Además, comparar una persona con ese paisaje me pareció justo. Estoy más que cien por cien convencido de que el paisaje nos modela. Nosotros modelamos también el paisaje, ¿no? Le metemos máquina, casas, le metemos cosas y lo cambiamos. Pero el paisaje también nos hace a nosotros físicamente, nos da algo y nos modela. 


Entonces, comparar el río con una persona me parece una cosa justa, necesaria y creo que las caricias del sauce es una cosa muy bella que hace la naturaleza y nosotros como parte de la naturaleza también lo podemos hacer.


A mí de esa canción me gusta la parte de tu lecho se revela en la superficie. Y nos imaginamos una persona que se da vuelta. En el río cuando baja se ven los bancos de arena. Entonces, vemos el fondo del río un día y es como si el río se diera la vuelta también para nosotros. Son cosas bellas que nos regala la naturaleza para que la disfrutemos y le demos el valor que nosotros queremos.



5. Mete los pies


Hablamos sobre la infancia en mi casa, la lluvia, sobre el amigo que vive en Machagai, del río que es una persona. Aquí quería hacer un homenaje a Molina Punta, Corrientes. Cuando yo era chico ese era un lugar público. Era un lugar lleno de árboles donde mucha gente iba los fines de semana. El lugar donde nosotros íbamos se cerró todo con un muro y no sé qué hay ahí ahora. Quería hacer un homenaje a ese lugar. Me encantaba ir a la Molina Punta. 


La relación con el paisaje se hace también con la relación entre la gente. Íbamos en familia y con una familia amiga. Se armaban lindas charlas y ahí salían lindas anécdotas. Todo el día me pasaba jugando en el río. Tenía y tengo aún la imagen caminando entre las piedras de ese río transparente. Ese río tan límpio que daba la sensación de que hasta la podías tomar. 


Me imaginaba también viajando de algún modo y viendo todas esas personas que fueron antes que yo a Molina Punta, llegando incluso a imaginar a los guaraníes ahí en ese terreno. Fantaseaba con ellos bebiendo de esa agua limpia, juntando y apretando sus manos para beber agua de río. Ellos y ellas ahí viendo el reflejo de las cosas que brillan en el río. Esa era la idea de esa canción. De ahí viene una frase de la canción que dice la paz que entra por los labios. 


6. Pan de río


La inspiración para esa canción surgió por dos cosas. Antes tanto en Resistencia como en Corriente cuando ibas al banco o a una tienda importante en todas había fotos del puente. Una foto del puente Chaco - Corrientes. Todas las fotos estaban tomadas del lado de Corrientes por dos situaciones, una por la comodidad y porque atardece sobre el Chaco. 


Así que me puse con la idea de hacer la foto contraria pero también con el sol en el horizonte. Para hacer eso había que estar del lado chaqueño y ver el amanecer en Corrientes. Un día pude estar al amanecer ahí y era tremendo lo que vi porque los pescadores estaban totalmente organizados, había horarios y movimientos coordinados. Iban y venían todos al mismo tiempo. Me sorprendió muchísimo observar todo eso. 

Todo esa observación quedó en mi por mucho tiempo hasta que en un momento dije lo voy a escribir. 

Escribí esta canción que se llama Pan del Río donde van bajando desde las barrancas hacia las canoas los que van hacer el siguiente turno. Los que hicieron el turno de la noche están saliendo del agua. Así con esa imagen fantaseo con algunas cosas como lo que hacen los peces. 


7. Niño Paraná


Estaba componiendo esta canción en un departamento cerrado. Acá me imaginé que el Paraná se llevaba una hoja. Pero esa hoja no era una hoja cualquiera sino una hoja de poesía que se iba por el río. En esa hoja se podía escribir y el río se va lleva esas cosas.

También me acordé cuando fuimos en algún momento con un primo y nos tiramos al río para jugar. Después nos dimos cuenta que era una situación peligrosa si uno no conoce el río. Todos tenemos nociones de gente que ha dejado existir porque no le tuvo el respeto suficiente al río. Entonces ahí está la tensión de que en la persona no hay eternidad, no hay eternidad en ese niño paraná y no hay eternidad en el árbol ni en las islas. Es una oda a la naturaleza de la isla, a la naturaleza de que está en la costa y también a la fragilidad de ser un niño. 


8. Barcaza del Paraguay


Ahora la escucho esa canción y me parece como conceptualmente una de las canciones más importantes del disco. Por algo que tiene de concepto que por ahí solo estuvo en mi cabeza y en la cabeza del productor, de Esteban Peón cuando hicimos el disco.

Insistía mucho en que teníamos que hacer era representar a un pescador que va en su canoa pescando todos los días. Un pescador que había venido del Paraguay en su momento y escucha en la radio mientras también va mascullando su vida diaria, sus necesidades. De pronto pasa una barcaza por ahí cerca que lo mueve y el pescador empieza a pensar qué diferencia hay en esos bienes que tiene el dueño de esa empresa que está pasando por su mismo río y él que también está en el río. 


Esa diferencia la va mascullando y cuando la barcaza termina de pasar aparece una voz del paisaje que dice fluye paraná que llueve, llueve parana, huye parana y con eso la barcaza se va alejando y el paisaje sigue cantando. El río fluye en paz. Es un final épico del disco. 

Es muy importante porque es como decir algo sin palabras y de rato yo siento que se consiguió, de rato digo, "Qué delirio que tuvimos". Me acuerdo momentos muy hermosos de la grabación y también ahora cuando la toco siento grandes emociones. 


Amor 


El amor no es monocromático. Seba Ibarra tiene una amorosidad potente que sale de sus canciones hacia quienes lo escuchamos. Para Seba el amor es un gran motor. “El amor es un gran motor tanto para el amor presente, el que tenemos al lado, cerca e incluso aquel que anhelamos. El amor es un impulso que mueve hacer cosas. A veces uno anda por la vida pensando que podría hacer grandes cosas y termina el día y no las hizo. Para mí el amor es algo que hace que hagamos realmente esas grandes cosas o incluso el amor mismo es esa gran cosa que podés hacer en el día a día”.


“Sobre el amor es algo que siempre estoy pensando o cuestionando: el amor hacia otra persona u otras personas, cuánto amor tengo por la música, donde ese amor va cambiando y piensa si le di suficiente a la música o no como para ser correspondido, pero siempre voy detrás de eso. El amor es un gran deseo para mí. Entre las cosas que pido en mi vida, pido música, amor y salud. Creo que son esas tres cosas, pero quizás todo se englobe en una forma de amor”, afirma y su voz me sigue como un eco, “quizás todo se englobe en una forma de amor”. El amor existe, así lo largo se acorta y lo breve se hace infinito.


 


lunes, 16 de marzo de 2026

Mauricio Dayub: “El teatro que hago va directo al corazón”

 


Con ocho temporadas de éxito ininterrumpido, Mauricio Dayub desembarca en la región con su obra El equilibrista. Ahora llega al Teatro Vera de Corrientes el sábado 21 de marzo a las 21. El actor sostuvo que la obra es muy divertida. “Es un espectáculo que habla de la finitud de la vida, de lo que nos liga la sangre y de lo que somos de verdad”.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Con ocho temporadas de éxito ininterrumpido, Mauricio Dayub desembarca en el Teatro Vera para una función única de su obra maestra. “El Equilibrista” es un unipersonal dirigido por Cesar Brie, con autoría de Patricio Abadi, Mariano Saba y el mismo Dayub. Esta es obra multipremiada que recorrió los principales teatros del país y que también ha recorrido países como España, Tel Aviv, Estados Unidos, Uruguay y Venezuela.

 

El equilibrista

 

Con más de 850 funciones realizadas y 350 mil espectadores cautivados desde su estreno, “El Equilibrista” ha recibido el Premio ACE de Oro y el Premio Konex a “Mejor unipersonal de la década”, además del Premio “Estrella de Mar de Oro”, y trata sobre “la historia que cada una de nosotros podría contar acerca de su vida, si pudiera volver a ser niño. Es una forma soñada de compartir parte de nuestra vida, deleitando, ilusionando. Sin tristezas, con euforia y emoción. Para salir con el ímpetu necesario y demostrar que el mundo es de los que se animan a perder el equilibrio”.

 

 

El nudo de la historia

 

El corazón del equilibrista es una historia que Mauricio Dayub descubrió en un viaje hace muchos años. Fue a rodar una película a Yugoslavia y en medio del rodaje como estaba lloviendo le dieron dos días libres. Ahí decidió ir al pueblo donde había nacido su madre y sus abuelos en Italia. Llamó a su abuela, su abuela le dijo que no fuera porque no quedaban familiares y que no recordaba la dirección.

 

No obstante eso y sin hablar italiano, diciendo el apellido de sus abuelos, buscando la calle Campanile, en Manfredonia. Recorriendo esas calles dio con una familia que conocía el apellido de sus abuelos. Lo llevaron a una casa donde enterados de que estaba ya se habían acercado varios familiares que esperaban muy ansiosos la llegada de la hermana de su abuela, a la que habían ido a buscar de la misa para avisarle que él estaba. Esta señora cuando llegó le dio un abrazo.

 

Mientas se estrechaba en un abrazo con la hermana de su abuela, Mauricio Dayub miraba por encima del hombro de ella las caras de las personas que están con ellos. “Lo que empecé a ver ahí fue el parecido con mis tíos argentinos. Vi el parecido con mis tíos el albañil, mi tío el pintor y dije - esto es mi familia", así recuerda aquella escena. Mauricio pensó que su abuela estaba equivocada. Después del abrazo muy rápido aquellos familiares prepararon una mesa, comieron y les explicaban el parentesco que tenían.

 

Mauricio iba registrando sus caras, los nombres, los regalos que le daban, abrían una valija y empezaron a darle cosas para su mamá y para su abuela. Incluso en aquella comida entró una señora en un momento toda de negro, viuda de la guerra que le dijo que era íntima amiga de su abuela. Fue ella quien cuando tenía 19 años con sus propios brazos había puesto a su mamá en el barco que era chiquita.

 

Antes de bajar esa persiana, Mauricio pidió que lo llevaran donde había vivido su abuela para tomar fotografías. En el viaje le preguntan si él sabía por qué su abuela nunca más había vuelto, nunca más había hablado por teléfono y por qué lleva 55 años de silencio. Mauricio le repitió lo que le había dicho su abuela, que no quedaban familiares y no se acordaba la dirección. Entonces ahí le cuentan en realidad lo que pasó.


 

Cuando volvió a Buenos Aires tuvo que ir a decirle a su abuela que había estado en su pueblo. Su abuela se dio vuelta y le dijo, "Ah, entonces explotó la bomba en Italia. Te enteraste de todo". Exactamente, le habían contado lo que había pasado y ese es el argumento del equilibrista.

 

La obra

 

A pesar de esta introducción el actor Mauricio Dayub advierte que la obra es muy divertida. Los espectadores no comparten la historia personal del actor sino que el guion los lleva a revive su propia historia, sus propios familiares y su propia juventud. “Es un espectáculo que habla de la finitud de la vida, de lo que nos liga la sangre y de lo que somos de verdad”, agregó Mauricio.

 

“Hoy vivimos tiempos en los que olvidamos un poco los las cosas importantes y vamos detrás de todo lo que nos exige esta época. La obra es muy emocionante y termina siendo muy conmovedora”, destacó.

 

El mundo es de los que se animan a perder el equilibrio

 

Es una frase del abuelo del actor y es la frase que le da título al espectáculo. Mauricio Dayud sostiene que el “mundo es de los que se animan a perder el equilibrio”.

 

Con más de 850 funciones realizadas y 350 mil espectadores cautivados desde su estreno, los espectadores hablan y sostiene que esta obra no es un unipersonal porque hay muchísimos personajes. “Es un espectáculo donde manejo más de 30 objetos, hago seis personajes construidos en forma completa con vestuario, peluca y otros 10 o 15 que son aludidos con distintas voces y hay otros que aparecen simbólicamente a través de vestuarios”, agregó Mauricio.

 

El actor es su propio maquinista, hace efectos de luz, los cambios de vestuario se producen a la vista del público con pequeños pases que sorprenden. Mauricio aprendió a tocar el instrumento que tocaba su abuelo.

 

“Quería sacarle de la cabeza al público que hacer un unipersonal es ir a escuchar hablar a alguien, ¿no? Eso algo con lo que no estaba de acuerdo. Lo hemos logrado porque no solo los premios que hemos recibido, los países que hemos recorrido, la cantidad de funciones que llevamos, sino por lo por esto que te digo que pasa con el público que la ve por primera, por segunda y hasta por tercera vez la obra”, destacó.

 

Corrientes

 

En junio del año pasado la obra El equilibrista de Mauricio Dayub hizo doble función en el Complejo Cultural Guido Miranda, Resistencia. Este año llegará por primera vez al Teatro Vera de Corrientes. El protagonista de esta historia toca el acordeón y este instrumento es casi una bandera nacional en este territorio.

 

Mauricio comentó que aprendió a tocar el acordeón para esta función. Que tenía 20 años cuando lo compró pero nunca había aprendido a tocar. "Me genera mucha expectativa ir a Corrientes porque mi sala en Palermo lleva el nombre de un correntino, Leandro Regúnaga. Con él fuimos muy amigos, es un actor que llegó a trabajar en el cine Argentino, en televisión, en teatro y trabajamos juntos muchos años. Hizo varias películas e incluso algunas como protagonista", recordó.


 

Por último, el actor destacó la oportunidad de llevar su obra al Teatro Vera de Corrientes, "era una asignatura pendiente. Lo estaban refaccionando en el momento que fui y no podíamos llevar esta obra. Me invitaron a la inauguración y no pude estar porque estaba de gira. Así que se venía postergando esta visita y ahora felizmente voy a poder estar en Corrientes". La obra también llegará a Goya el domingo 23 de mayo.

 

El público de Corrientes y Resistencia podrá disfrutar de esta obra el sábado 21 de marzo, desde las 21 en el Teatro Oficial Juan de Vera, San Juan 637. 

 

 

“Directo al corazón”

 

Hay una leyenda que dice Si te pide la luna llevale al teatro. Mauricio Dayub coincidió plenamente con esta frase y agregó, “vivimos una realidad cada vez más fría, cada vez más distante y no solo en la Argentina sino en el mundo. El país cuando se levanta la mañana y escucha y lee las noticias, uno se pregunta cómo se transformó en esto la vida. Entonces tenemos que tratar de imaginar otra realidad porque la realidad concreta es casi insoportable y en ese sentido el teatro, por lo menos el teatro que hago yo, va directo al corazón”.

 

“Esta forma de hacer teatro es algo que hoy el público necesita cada vez más”, agregó Mauricio. El actor después de cada función sale al hall de las salas de teatro y habla con el público. “Los espectadores que vienen a ver esta obra no solo ven la obra sino que se quedan después de la función. Yo salgo al hall de todos los teatros porque estrené esta obra con una consigna de que es teatro con garantía. Porque si de verdad no te llega a gustar la obra te espero en el hall y te devuelvo el dinero de la entrada. Entonces, salgo al hall de todos los teatros apenas termina la función y los espectadores me comparten sus impresiones.

 

Hace poco me una chica me dijo, "En tiempo de inteligencia artificial usted nos humaniza". Yo dije "¿Cómo vamos a necesitar que alguien nos humanice si somos personas?, ¿cómo podemos estar sintiendo eso?. Sin embargo la entendí, entendí lo que me quiso decir porque me pasa a mí también.

 

 

Hoy llueve en la ciudad donde termino estas líneas. Quizás tanto como allá en Yugoslavia cuando a Mauricio Dayub le dieron esos días libres y se fue a conocer el puedo de sus ancestros. Solo su mamá supo que estaba contando parte de su historia arriba del escenario. “Me hubiera gustado muchísimo que mi abuelo, mi abuela y mi mamá hubieran sabido que su vida humilde, sencilla y anónima hoy es espejada en la vida de más de 450.000 espectadores que han visto la obra a lo largo del país y en cinco países del mundo”, deslizó el actor y parte de esa emoción se transfiere en su tono, pausado y floreado de cariño. Llueve y se riega la memoria familiar.


 

 

 

viernes, 13 de marzo de 2026

"Soy ambulante siempre tirando adelante"

 



El primer sábado de marzo llegó a Corrientes
Ambulantes. El dúo está conformado por José Santucho y Julián Venegas, es una propuesta de autoría propia dedicada a los trabajadores y oficios urbanos y rurales. “Los oficios que abordamos en nuestras canciones están ahí”, dice José y sonríe con una mueca feliz. “Para mí las canciones son retratos. Es una mirada amorosa al entorno. Desde ese lugar están hechas las canciones. Son canciones retrato”. Se sumaron además dos invitados especiales, Yoshi y Seba Ibarra. Había flores en sus labios.


Por Paulo Ferreyra


Ambiente. El hecho de llegar a La Felipa Verde ya se dispone el cuerpo y la sensibilidad de otra forma. Se apagan un poco los sonidos de la ciudad, el calor del asfalto queda atrás y ante los ojos se ensancha una arboleda prodigiosa. El sol coquetea con las hojas de los árboles altos. Hay sonrisas y silencios extendidos en abrazos extendidos entre amigos, familiares y conocidos que se encuentran a saludarse. 

Ambulantes. José Santucho y Julián Venegas llegaron desde Rosario. Hace unos años comenzaron a construir un repertorio dedicado a trabajadores y trabajadoras callejeros y callejeras. Desde el año 2022 hasta la fecha ya llevan dos discos editados, el primero Ambulantes y el segundo lleva el título de Módico y de calidad. En este concierto hicieron un repaso por esos dos discos. 


Hay flores en sus labios


A lo largo del concierto será Julián quien haga algunas intervenciones, contará los temas que interpretan y también alguna historia. Después del segundo o tercer tema, acompañado de una sonrisa silenciosa deslizó, “a nosotros nos emociona mucho este repertorio. Nos sentimos rescatados por este repertorio. Somos músicos dedicados a la música popular y abordamos estas temáticas transversales que las entienden nuestros hijos, nuestros sobrinos, nuestros viejos, nuestros abuelos y más atrás también. Hay muchas generaciones involucradas en esta temática regional, nacional y porque no latinoamericana”. 

Los músicos habían llegado temprano. Probaron sonido con los dos invitados especiales. Habían comenzado el concierto con Cocacolero, Florista, Durazno al cuarenta el ciento, El carrito. Las memorias del público amplificaban y completaban esas canciones. ¡Lindo! ¡Uh! ¡Qué bueno! Las expresiones del público se sucedían entre aplausos efusivos tras el final de cada canción. Hubo silencios largos del público buscando abrazar las letras de las canciones, cada palabra florecida en La Felipa.


Las autorías de la canciones se repartían entre Julián y José, algunas composiciones compartidas y también de otros autores como en el caso de Durazno a cuarenta el ciento de Celedonio Flores y Jose Razzano. Cuando Julián habla las palabras le llueven en su boca, un torrente fluido cuando anuncia por ejemplo: “esta es una canción dedicada a un trabajo de campo árduo. Sobre todo en la ingesta de pancho choripan bondiola bife de chorizo hamburguesa doble triple papa frita y gaseosa”. Si, Julián las anunció así y por ello no usamos como para leerlas de continuado. Entre los ritmos de cada canción hubo también chamamé.

 

Hay flores en sus labios


Los músicos comentaron que en un barrio de la ciudad de Rosario existe un oficio desde la época colonial. El oficio continúa con el mismo producto, con la misma forma de venderlo pregonera y ellos hablaban de las escobas y del escobero. Hay un escobero que incorpora otros productos con otros colores como escobillones, plumeros, balerina, trapo de piso y muchas otras cosas que salen como pañuelos de un carro que el mismo escobero tira por la ciudad. La imagen es casi un corso de carnaval.

La voz ahora llega rasposa y se estiran tanto como fuera posible. Un carro gira sus ruedas de forma tan lenta como si fuera contando cada vuelta, una, dos, tres y sigue. Los dedos de unos de los músicos pulsa magia lenta cada cuerda, la cadencia baña el ambiente mientras parte del público se mece en una gran cuna imaginaria. Todos y todas subidos en ese carro mientras cerramos los ojos y los músicos cantan, "compro batería vieeeeeeja, heladera vieeeeeeeeeeja, calefones, compro aluminio, chapa, bronce, radiadores".

En medio del concierto hubo un tema dedicado a una muralista presente, Dani Almeida. El tema era Muralista (en la voz de una pintura). El tema lo escribió José. La noche de repente había ganado el ambiente. Un avión cruzó el cielo de La Felipa. Las luces teñían el ambiente que diferentes tonos. Una briza movía las ramas de los árboles allá arriba, muy alto, acá abajo algunos cuerpos se mecían solo al ritmo de algunas canciones. En el medio se despertaba una lata de cerveza. Pasaron algunos temas como Chipacero, Artesana y las voces se alzaban "... va trepando por el río la luna de los amantes..."


Hay flores en sus labios


Hay un oficio que es el capitán del equipo Ambulantes, el tema es El Churrero. "El churrero tiene una forma de anunciarse que es muy particular. Se anuncia con una corneta. Descubrimos que esa corneta es heredada de generación en generación y que es una artesanía. Nosotros pensamos que la corneta se la compraban en un cotillón, pero no, en realidad la hacen ellos, en manufactura churrera", así hizo su preámbulo Julián. Luego se deshizo en historias entre Rosario y Buenos Aires para detallar cómo se hace esa corneta, cuando hilvanó los hechos completos agregó: “Sería lindo mostrarles ahora esa corneta, pero nos las olvidamos. Me la olvidé yo", deslizó casi en susurros y estallaron las risas. "Tenemos un amigo en Rosario, Uruguayo adoptado rosarino y es Juan Barreto. Él nos prestó esta canción que se llama Churrero”.



Había silencio. 


En el medio del concierto agradecieron el espacio por abrirles las puertas. Julián contó que ya había estado en La Pépinière, hace muchos años atrás. Ahora agradeció a La Felipa Verde y en ese contexto extendió su agradecimiento a Yoshi, a Azul y a su familia. Invitaron a Yoshi para cantar un tema. Interpretaron una canción dedicada a los pochocleros, pochocleras, pororeros, pororeras y todos los derivados. 


“Teníamos muchas ganas de venir”, dice José minutos después de haber terminado el concierto. Julián le había hablado del lugar. “Nosotros disfrutamos mucho de estos formatos así, íntimos, nuestro formato es flexible y disfrutamos mucho hacer cosas juntas. Nos gusta tocar y estar cerca de la gente”, agregó.



Sobre esta formación de Ambulantes José contó que venía registrando que Julián en su repertorio tenía la canción del Churrero. José tenía la canción de Pregón del heladero y así se juntaron. Llevó otras canciones y empezamos a componer en función de la temática. El primer disco está pensado en oficios ambulantes urbanos. En el segundo disco empiezan abrir la jugada y abordan algo de la ruralidad. 


“Los oficios que abordamos están ahí”, dice José y sonríe con una mueca feliz. “Para mí las canciones son retratos. Es una mirada amorosa al entorno. Desde ese lugar están hechas las canciones. Son canciones retrato”, subrayó y sin dudas eso es lo que se abraza en cada canción. “Rosario es el lugar desde donde miramos y es como vemos nuestra vida cotidiana. La temática es transversal no solo a Rosario y al litoral, te diría al continente americano”, concluyó.




Ya casi en el cierre de la velada hubo un invitado más. Fue otro autor y compositor de la zona, Seba Ibarra. Julian lo presentó como "amigazo de la zona. sensei, una referencia siempre marcando por dónde hay que ir en esta vida ambulante musiquera que se pone peludísima a veces. El siempre con una sonrisa está produciendo para la infancia, para adultos jóvenes, adultos mayores, adultos medianos, en familia, con amigos, con temazos, con poesía, con la energía que se necesita para tener constancia en este nuestro oficio musiquero”.


Hay flores en sus labios


"Hagan todos los temas" alzaba la voz el público cuando Julián anunció que iban a dejar algunas canciones afuera. "La intención fue mostrar los dos discos que tenemos", explicó mientras daba las gracias a todos y todas por la escucha, por el silencio y por estar presentes. "Gracias también por confiar en cosas que no son vidrieras. Sobre todo en Ambulantes que es bastante callejero. Habló de un cancionero que tenía para vender al final del concierto, que tiene una introducción de Jorge Fandermole y un dibujo intermedio de Tute. "El objetivo máximo del cancionero es que sea parte de las guitarreadas. Sería como la copa del mundo para nosotros", destacó Julián y la música siguió regando el ambiente. Claro, hubo referencias también para Wilfredo, quien estuvo a cargo del sonido y gracias a quien todo se escuchó muy bien.


Hubo despedidas de pie. El público pidió más. Los músicos volvieron a sus sillas para interpretar el último tema. Antes, soltaron la frase del estribillo para que todos la podamos tararear. Ensayamos. La noche se apagó cuando todos fuimos cantando y meciéndonos en nuestras sillas,"Soy ambulante siempre tirando adelante".






viernes, 6 de marzo de 2026

Licha Bernal: “Exorcicé parte de mis emociones”

 

En la noche del jueves último se inauguró la muestra Ser el río, de la artista chaqueña Licha Bernal. La muestra estará abierta durante un mes en El Vivero, la vidriera de arte del Espacio Mariño. La exposición fue curada por el artista Leo Guardianelli. “La búsqueda de estas transparencias alcanza quizás para ser un espejo del río y del monte. En el río y en el monte nada está cerrado y todo es traslúcido. Cuando estás ahí todo el tiempo estás viendo superposiciones de cosas y cosas y cosas que se van y vuelven”, así reflexiona la artista sobre la temática que expone.

 

Por Paulo Ferreyra

 

No preguntamos dónde es la salida. Nos tomamos de su mano y viajamos. Cerca de las 21 del jueves la sala El Vivero del Espacio Mariño estaba a oscuras. La artista Licha Bernal recibía a sus amigos. A su lado, el curador de la muestra Leo Guardianelli también oficiaba de anfitrión junto a Alejandro Vallejos, más conocido como Niño Grulla, coordinador de El Vivero. Soplaba una brisa leve. El clima era agradable. Había música de fondo y bebidas frías que pasaban de mano en mano. Los abrazos y los afectos se multiplicaban. 


 

“Desde que conocí la galería siempre me gustó. Me atrapan las propuestas artísticas que ahí tienen lugar. Pensé que el espacio era para emergentes o para artistas más jóvenes. Cada vez que iba al espacio le decía a Alejandro Vallejos, - Yo quiero exponer acá. Me gustaría exponer acá", así comenzó la charla con Licha Bernal.

 

Ella es de Resistencia, Chaco. Es artista plástica, muralista y docente de artes visuales. Cursó la licenciatura de Artes Visuales del IUNA y los Seminarios de Posgrado de Arte Textil y Textil Gráfico del IUNA. Durante años equilibró su producción con el dictado de clases de grabado y muralismo en el Instituto Superior del Profesorado de Enseñanza Artística Bellas Artes Alfredo Pertile de Resistencia. Ha viajado por el país y el exterior haciendo murales y llevando su obra.

 

Búsqueda constante

 

Licha ha hecho murales en distintos puntos del país y en el exterior. Se mueve de forma permanente entre el muralismo, el dibujo y el grabado. Su obra personal es una búsqueda permanente por traer nuevos conceptos y explorar distintos lenguajes. Hace un año atrás estaba produciendo estas obras de grabado en textil. Así comenzó a imaginarse que podían ser exhibidas en El Vivero.

 

La artista trabajó con telas estampadas en grabado. La tela es translúcida. Así que imaginó potenciar su muestra en un espacio transparencia como El Vivero, donde hay mucho vidrio, hay luz natural y luz artificial en el patio, donde incluso las obras podrían generar movimiento con la circulación del público.

Leo Guardianelli, Alejandro Vallejos y Licha Bernal

 

El año pasado Alejandro le sugirió que se presente a la convocatoria de la galería. Así lo hizo con la asistencia del curador de la muestra, Leo Guardianelli. Hubo en el medio varias reuniones con Leo y así presentaron el proyecto. “Un día me llama Leo y me dice "quedaste. Les gustó la propuesta. Pero la fecha disponible es la primera semana de marzo”, recordó Licha ese momento de alegría y felicidad. Desde aquel día comenzó a producir más obras y muchas quedaron afuera.

 

“Con muy buen criterio Leo decidió que obras mostramos. Cuando hicimos el montaje me encantó como quedaron las obras”, destacó Licha. Por su parte, en la inauguración de la muestra Leo Guardianelli destacó que “las obras son hermosas pero más que hermosas, las obras son experiencias. Las obras nos permiten mirar muchas cosas al mismo tiempo y sentir esas cosas. La mirada aquí será activa. Es imposible ser un observador pasivo en esta muestra”, destacó el artista y curador.

 

Leo en su reflexión sobre la obra de Licha Bernal fue más allá de todo. Puso en escena un ejemplo, si miramos el cuadro El jardín de las delicias de El Bosco no podemos abarcar toda la obra en una sola mirada. Aquí con las obras de Licha Bernal sucede lo mismo. Nadie puede abarcar todo en una sola mirada. Hay que detenerse y mirar con atención para generar una construcción propia. Nunca se termina de ver estas obras. Eso le sucedió a él, me sucedió a mí y a muchos de quienes estuvimos en la inauguración de la muestra.

 

Conexión con el río

 

De dónde viene esta temática central del río, Licha cuenta que la obra habla de su conexión con el monte y el río. Hace canotaje. Toda la vida se iba a pescar con su papá y siempre anduvo por el monte. Para ella ese paisaje es una extensión de su horizonte de vida, monte y río.


 

“Cuando viajo extraño el río y del monte”, comentó. “No pesco pero sí transito al río. Toda la obra está referida a eso, a mi mirada de lo que me pasa a mí con el monte y el río, esa alegría extraña que te da río. Una alegría silenciosa. Eso es lo que me pasa. Observo el reflejo que me devuelve el agua, miro los troncos, los pájaros, los colores cómo van cambiando con la mañana, la siesta, la tarde, la noche o cuando salimos a remar. Cuando salís en un horario y volvés en otro te encontrás con otro río, entonces, el paisaje de ida no es el mismo que el paisaje de vuelta. Incluso escribí un pequeño texto que habla sobre el río y ahí hablo de ser navegante boyeurista”.

 

El público en esta muestra se va encontrar con grabados en linóleo Son un montón de matrices de grabados sueltas, imágenes en matriz, árboles, pájaros, yuyos, flores, hormigas, espinas, texturas, río, ondas de río, raíces, tronco, un montón de pájaros, sapitos, libélulas, por ahí hay un montón de bichitos y también están como escondidos los mbigua. Son todas de una serie de matrices que están estampadas sobre telas. Las telas son telas fibradas extremadamente fina, que es una tela parecida a una gaza pero no es gaza. Es una tela fibrada sintética que se usa en construcción. Esta tela le permitió a la artista generar esa translucidez que tienen las obras. Hay obras colgadas desde el techo y hay obras que están colgadas en la pared. Hay obras de diferentes tamaños.

 

Todo está superpuesto. “La idea es que cuando vos entres a El Vivero tengas un pequeño recorrido sinuoso, que vayas serpenteando las obras. Armamos superposiciones de las telas para que sí o sí hagas de esa forma la entrada y el recorrido. Haces el recorrido desde afuera también. La idea de la muestra es que el monte te envuelva y te tengas que mover caminando de manera sinuosa”, explicó Licha.



“Me muevo mucho dentro del arte”


“Mi obra personal es una búsqueda permanente. Los materiales me van generando una necesidad de experimentar”, comentó Licha. En el 2019 hizo una muestra bajo el título de Huellas en el Museo Provincial de Bellas Artes deCorrientes. Ahí había experimentado el grabado sobre diferentes soportes, sobre vidrio, sobre jabón y papel. Había usado una especie de papel que era translúcido y para ella ese fue el puntapié de su búsqueda.

 

“Así fue como empecé a buscar, a buscar, a buscar y buscar hasta que encontré este nuevo material. Las telas o el papel de arroz incluso me permiten expandir estas obras traslúcidas”, describió. “Ahora estoy con otras cosas también como aluminio y plástico. Me muevo mucho dentro del arte”.


 

Licha Bernal vive el río. Hace canotaje. Recolecta cosas del río como troncos, plumas, texturas o cositas que encuentra en la superficie. Mientras saluda a las amigas y a los amigos que se acercan, hay fotos y más fotos. En medio de esos flash – en un abrir y cerrar de ojos nos quedamos solos. Ahí susurra, “me encuentro y me veo en esas obras. Tengo procesos largos y cuando las obras salen a la luz yo me veo en ellos. Aquí me veo en cada micro escena porque las viví. En esta muestra exorcicé parte de mis emociones. Solo me falta el olor del río pero todo lo demás está logrado”, destacó.

 

El poema de Juan L. Ortiz dice “Fui al río, y lo sentía /// cerca de mí, enfrente de mí. /// Las ramas tenían voces”. Licha Bernal siente y vive el río. Para ella el monte en torno al río está vivo, “cuando estás ahí todo el tiempo ves superposiciones de cosas y cosas y cosas y cosas que se van y vienen. De repente allá en el fondo hay un rojo que es el detonante de algo. Puede ser alguna basura tirada o puede ser alguna hoja roja o algún árbol florecido”.

 

Estas obras traslúcidas de Licha Bernal son una extensión de ese río que besa las costas del monte y de las ciudades del litoral argentino. Puedes ver la superposición de la naturaleza y el mundo animal. El monte y el río corren por los ojos de los visitantes. Te tocan. Los senderos se encienden en movimientos gráciles que son imposibles de comprender, hay que dejarse conmover y sentir. La única red que puede atrapar un pájaro sin quitarle la voz y la libertad es la música. La red que puede atrapar al monte y al río sin quitarles su potencia y su transparencia es el arte. Bienvenidas las obras etéreas de Licha Bernal.


 


jueves, 26 de febrero de 2026

Comenzó la novena cosecha de algodón agroecológico en Chaco




En Pampa del Indio, La Leonesa, Las Palmas y en sus zonas de influencia de la provincia del Chaco comenzó hace pocas semanas atrás la novena cosecha de algodón agroecológico. Regino Altamirano, de la Asociación de Pequeños Productores del Chaco comentó cómo están viviendo este inicio de cosecha. Además, habló sobre la producción de hortalizas que fueron muy buenas. Las altas temperaturas - con más de 30 a 35 grados en la región - están haciendo difícil el trabajo del campo.


Por Paulo Ferreyra


“Nosotros estamos en parte bien y en parte la estamos peleando. En la producción de hortalizas y de maíz nos fue muy bien. En cuanto a la cosecha del algodón estamos un poco complicados”, expresó Regino. Él había ido a Pampa del Indio y entonces iba a tener señal con el teléfono. Hablamos. Hace pausas. El desasosiego del tiempo que nos toca parece vivir también en su voz.



Las y los colonos que están bajo la órbita de la Asociación de Pequeños Productores del Chaco tuvieron un excelente año en la producción de hortalizas. Sin embargo, todo lo producido solo alcanzó para ser comercializado en el mercado local. Más precisamente en el mercado popular de Pampa del Indio. Ahí se vendió algo de la producción porque la mayoría de la producción quedó para autoconsumo. 


“Si bien fue una buena producción en calidad no fue así en cantidad. Esto nos limitó a salir a comercializar afuera”, agregó Regino. Este año produjeron zapallo, melón, sandía, en los espacios de tierra que tiene cada productor pudo sembrar y pudo aprovechar lo que sembró. “Eso es más que importante para nosotros”, sostuvo.



La agricultura familiar y los pequeños productores para comercializar sus productos tienen el gran problema del transporte. No cuentan con transporte. No tienen ningún vehículo propio. Por ello, aún a sabiendas de que sus hortalizas son de calidad y que podrían venderse en la capital chaqueña no tienen cómo transportar las hortalizas.

 

Novena campaña de algodón agroecológico

 

Hace una semana atrás empezó la cosecha de algodón. La primera fue la del 2017/18 con las familias que multiplicaron las semillas y en el 2020 se firmó el Convenio con la APPCh. Con lo producido en esa primer campaña se cosechó 300 kilos de algodón en bruto, llegaron a hilar, hacer telas y prendas, todo en la provincia (100% Chaco), así amplificó la información desde la Red de Salud Popular "Doctor Ramón Carrillo".


Todos los que sembraron algodón agroecológico ya comenzaron a cosechar. Si bien cuentan que esta campaña no es lo que esperaban, por dos cuestiones, el tema climático y el tema de apoyo del estado. El año pasado de alguna manera tuvieron apoyo del estado y ahora eso ya no sucede.



“Nuestros productores - explica Regino Altamirano - en algunas partes están vinculados a los consorcios de servicios rurales que hoy están desamparados. Hace dos años que viene enflaqueciendo y ahora está totalmente flaco. Al quedarse desamparados el productor por ejemplo no tiene como enviar a que hagan los laboreos en el campo”.


Esa es la novena campaña de algodón agroecológico. Hay un vaivén en cuanto a la producción. Hay registros en la zona de Castelli que dan cuenta que tres productores en el 2025 no sembraron algodón. Pero hay productores qom de Pampa del Indio que el año pasado no sembraron y este año decidieron sembrar. En La Leonesa y Las Palmas también hay productores que no pudieron sembrar pero en otros lugares sí sembraron. 


Es decir, pese a las bajas en algunos lugares si hablamos de proporciones de campos sembrados se sigue sembrando el mismo porcentaje del año pasado. Quizás a nivel rinde de la cosecha no será el mismo porque hoy el factor del clima incide mucho. “Para nosotros es importante seguir produciendo algodón agroecológico - manifestó REgino -  Valoramos además el esfuerzo de cada pequeño productor”.



La cosecha de algodón se llevará a cabo hasta mediados de mayo o junio, quizás julio. Todo dependerá de las plantas. Después hay que desmotar para obtener la semillas, eso lo hacen en el Inta de Sáenz Peña. En cambio, para obtener la fibra de algodón tienen que contratar una desmotadora privada. Si bien en su momento se adquirió una pequeña desmotadora, esta tuvo un problema técnico y por ello deben contratar una privada. 



Apoyos 


Regino comentó que cuentan para el traslado del algodón que están cosechando. El apoyo llega de las municipalidades de Pampa del Indio, Juan José Castelli y Las Palmas. Pero el gran apoyo del estado estado provincial o nacional para el campo está ausente. 


“En líneas generales sabemos que cada uno tiene su línea política y a veces para los gobiernos de derecha la agricultura familiar no existe”, reflexiona Regino. “A ellos no les interesa el sacrificio que hace la gente que trabaja en el campo, aguantando y defendiendo el campo. Nosotros cuidamos la naturaleza y el medio ambiente. Producimos alimentos sin agrotóxicos. Nosotros valoramos estas cosas y sabemos que a los gobiernos de derecha eso no les interesa. Entonces, hoy no crean políticas para protegernos sino lo contrario, políticas para destruirnos y desalentarnos”.