"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

viernes, 21 de agosto de 2026

En la insondable noche amece litoral

 










El músico y compositor Marcelo Dellamea estuvo en Corrientes Norte. Armó un repertorio íntimo, emotivo, regado por historias de amor y desamor. Fue un viaje que eligió comenzar desde Europa a Sudamérica, donde ya en Argentina pasó por diferentes regiones hasta encallar en lo más hondo para compartir su propia creación. Agradeció una y otra vez la presencia de todos y todas, “gracias por venir y sigan viniendo a este espacio. Estoy feliz y agradecido por estar acá”, expresó en un momento del concierto. Tuvo además invitados muy especiales como Facundo Rodríguez y Facundo Duarte, a quien se sumó después una artista que estaba entre el público, Martina Velazco.



Por Paulo Ferreyra




Eran los últimos días del mes de julio. Marcelo Dellamea cerraba un mes con muchas actividades. En la región había participado del ciclo Madre Canción. Después viajó a una a presentación en Curuzú Cuatía y al regreso llegó a Corrientes Capital. Nazareno Duarte lo fue a buscar a la terminal. En la previa del concierto al músico se lo veía dejando el cansancio de lado para embeberse de acordes y voces, de sus manos y de sus labios se teñían las estrellas de la noche. 


Hay unas cuantas mesas ocupadas. En muchas de ellas las empanadas son la reina del menú. Se bebe de agua a vino o cerveza. Hay músicos que vienen a escuchar al músico. Alguien del público susurra - Si me desrío deja de doler. Para bien de la vida el arte cuando llega desarma nuestras estructuras.



Vida


Facundo Duarte tomó el micrófono para presentar a Marcelo Dellamea. “Corrientes Norte más allá de ser el lugar donde se puede tomar y comer algo, también es el lugar donde se hace música y se hace música con la gente que queremos. No del querer - desear algo - sino del querer - cariño y afecto. Nosotros lo queremos a Marcelo. Para nosotros es un gustazo que nos visite y que esté con nosotros”. Tras estas palabras los aplausos invadieron el ambiente. 


Los acordes de la guitarra crecen.

Edén. En ocasiones la apertura de un concierto se asemeja a sintonizar el dial del paraíso. Los acordes de la guitarra dibujan melodías que llevan al recogimiento del alma, remonta barriletes de emociones y tiñe la lluvia de recuerdos. Los dedos de Macerlo Dellamea parecen hormigas entre las cuerdas. Las notas le pusieron luz a la noche. Él comenzó su presentación con un tema de Ennio Morricone de la película Cinema Paraiso.

“Es una alegría estar en Corrientes Norte. Esta es la casa de amigos queridos y talentosos. Me siento muy honrado y muy feliz de compartir esta noche con ustedes. Es el cierre de una semana muy intensa. Estuve con varias actividades, charlas y shows y esta es la última noche en mi litoral amado antes de volverme a Buenos Aires”, deslizó Marcelo.

Los aplausos se sucedían. La música siguió haciendo un giro de Brasil al norte de Argentina. Marcelo reza - más que cantar - reza. Los versos dicen 


A veces te recuerdo. Mirando al río.

Bajo la espuma lejos, anda el olvido.

Bajo la espuma lejos, anda el olvido.

no sé porque desando 

viejos caminos

sabiendo que son otros 

nuestros destinos 

sabiendo que son otros 

nuestros destinos. 


El público acompañaba con silencios y aplausos. Manuel Castilla, Cuchi Leguizamón, Armando Tejada Gómez o César Isella respiraban el ambiente correntino. 

La música del litoral brota con una inesperada versión de Jefe Moreno de Ernesto Montiel, una versión imperdible en guitarra. Hecha por el propio Marcelo. Después continuó con obras en guitarra adaptadas de Luis Salinas sobre un homenaje a Baden Powell. El público acompañó con aplausos y con susurros expresó - muito obrigado.



Amanecer litoral


“Voy a tocar un chamamé que compuse hace un par de años cuando estábamos saliendo de la pandemia - desliza el músico. La atención sube para captar -como cada acorde ahora cada palabra. “Venía a la Fiesta Nacional del Chamamé en Corrientes. Iba acompañar a Lito Vitale y a Juan Carlos Bagliteto. Hacía meses que no viajaba a la región y tenía muchas ganas de ver a mi familia. Este concierto me traía a la zona. Viajábamos  en micro y venía durmiendo. Más o menos a las 5 o 5.30 de la mañana me despierto y veo el amanecer desde la ventana del micro. Veo desde esa ventana el paisaje tan típico que hay en estas tierras del litoral. Entonces se me apareció este chamamé que titulé Amanecer litoral”. Fue difícil ahí y ahora - días después - saber si a ciencia cierta el verde del litoral se dibuja, se pinta, se escribe o solo hay que sentirlo con su música. 


Invitados


“Quiero invitar a un amigo y gran guitarrista. Él es de Lanteri, provincia de Santa Fe. Ahora está radicado en Resistencia desde hace varios años. Hemos compartido muchas veces y siempre es lindo volver a invitarlo y encontrarnos. Así que quiero pedir un fuerte aplauso para el querido y admirado Facundo Rodríguez”, afirmó Marcelo Dellamea y los aplausos lo acompañaron.



Mientras se preparaban para tocar estaban en silencio. Afinaban. Se buscaban con la mirada. Los acordes despertaban emociones. “Es un placer para mí volver a esta casa de Corrientes Norte”, deslizó Facundo después del primer tema junto a Marcelo. “Es un placer estar con mis queridos amigos, hermanos de la vida y de la música. Además, el placer es doble placer para mí al poder encontrarme nuevamente con Marce y compartir música así de manera orgánica y espontánea. Es una maravilla que tenemos en esta tierra de poder escucharlo a Marce. Gracias Marce y gracias a todos los presentes por venir esta noche”. 


Después el repertorio siguió con Marcelo homenajeando a Tarragó Ros, con el tema Amanecer campero. El siguiente invitado fue Facundo Duarte, quien acercó su acordeón y tocaron juntos. “El dueño de casa cocina, arma todo esto y encima toca como los dioses. Así que la verdad es una hermosa locura poder hacer cosas juntos”, afirmó Marcelo y ahora todos los aplausos fueron para el anfitrión quien además de cocinar, armar presentaciones, ajusta el sonido y si - toca como los dioses. 


Amor


Había llegado temprano o el concierto comenzó más tarde de lo previsto. Mientras esperaba y observaba el ambiente abro el teléfono, deslizo las noticias de X. De repente aparece una tendencia, “La Policía de Investigaciones de Chile detuvo al coronel retirado del ejército Nelson Haase Mazzei, quien permanecía prófugo tras ser condenado por el secuestro y asesinato de Víctor Jara”. Amplio la noticia y al segundo - como hace google - me va mostrando mucha información del gran teatrero, poeta y cantante chileno. “Nosotros existimos porque existe el amor. El mundo gira, crea y se multiplica porque existe el amor. El amor es fundamental”, dice Jara en un reel y me quedo con esas palabras. Cierro el teléfono.


Sobre el filo de su presentación Marcelo Dellamea complació al público con algunos pedidos. Por pedido del público también invitó a Martina Velazco, quien cantó un tema. En sus últimas palabras de la noche Marcelo Dellamea agradeció la presencia del público. “Gracias por venir. Sigan viniendo y conserven este espacio. Estoy feliz y agradecido por estar acá”. 


En medio de los pedidos, alguien le sugiere que cante un bolero. Marcelo floreo su guitarra. “Cuando toco boleros me gusta cerrar con un tema”, dijo y los acordes nos remontaron a un bolero de desamor Me has echado al olvido, de Roberto Livi y Rudy Pérez. 


Reflotan palabras de algunas mesas, si me desrío deja de doler. El amor - el amor y sus distintas formas penetran en lo más hondo de la noche y se extienden - ahora - en esta pantalla que deja de ser blanca para pintar los días sucesivos. “El amor es la razón del ser. Por ello está presente en el cantor popular”, decía Víctor Jara en los años 1970. En el 2026 Marcelo Dellamea arma un repertorio para cantar a la vida y al amor. “El amor es también la razón de ser del cantor popular”. 





viernes, 14 de agosto de 2026

Daiana Yacuzzi: “El miedo es un techo en cualquier disciplina”




Este sábado 15 de agosto se realiza el Azul Fest Chaco. Es una competencia de acrobacias aéreas en tela, trapecio y lira. Esta es la instancia regional que clasifica al mundial. Daiana Yacuzzi es chaqueña y ha sido cuatro veces campeona mundial. Ahora es la representante del Azul Fest, compite, es instructora y madre de dos niñas que también compiten. Hablamos acá sobre el trabajo físico y psíquico, de su trayectoria, de los miedos y de las emociones.


“La emoción aquí tiene que estar presente. El hecho de elegir un personaje, caracterizarlo, dejar que te ilumine y disfrutar del momento. Hay que ir enfocado en que uno no va a ganar sino que va a dar lo mejor de sí mismo y a deleitarse. Después la medalla puede llegar por añadidura”. Como si fuera poco, también adelantó cuál será su personaje este año. 




Por Paulo Ferreyra



Hay un poema de Walt Whitman que dice / Disfruta del pánico que te provoca / tener la vida por delante. / Vívela intensamente, / Piensa que en ti está el futuro / y encara la tarea con orgullo y sin miedo. Claro, encararlo sin miedo a cinco o seis metros del piso parece más difícil aún y sin embargo ahí están, los acróbatas aéreos dibujando figuras y encarnando personajes.


 


A la ciudad de Resistencia llegarán acróbatas del interior de la provincia del Chaco, también participan de la provincia de Santa Fe y Corrientes. Daiana Yacuzzi como anfitriona por estos días está abocada a preparar todo para que todos y todas se sientan cómodos y acompañados en este evento.

“El Azul Fest es un evento importante de carácter mundial. El Azul Fest Chaco es regional y clasifica al mundial”, explicó. En la competencia participan 66 países como Tailandia, Egipto, Estados Unidos y muchos más. 


Daiana salió cuatro veces campeona mundial. “Es mucho esfuerzo. Es un trabajo continuo tanto físico como mental. La verdad es que si no trabajas mentalmente es muy difícil llegar a competir. En mi caso me demanda mucho esfuerzo porque además de competir soy instructora, mis alumnas compiten y soy mamá, mis dos hijas también compiten”. 

Para ella las acrobacias aéreas son una disciplina que abarca tanto la parte deportiva como la parte artística. En la competencia del Azul Fest hay varias variantes y se puede dar un foco más artístico o más deportivo. “Nosotros siempre competimos en lo que es deportivo, porque yo soy muy técnica. En mi escuela siempre competimos desde lo deportivo. Pero de todas formas, el 40% del puntaje en la competencia es artístico”, aclara.


“Este trabajo me lo dió Dios”


Daiana Yacuzzi comenzó con la acrobacia aérea a los doce años. Lo hizo de la mano de Nahuel Olivera quien tenía la primera escuela en esta disciplina en Resistencia. Ella recuerda que se encendió muy pronto su amor por las telas y desde niña también hacía gimnasia artística.


Hubo un tiempo que recuerda que sus propias compañeras le enseñaban telas. Hace unos años atrás no había profesorado y las formaciones eran casi de boca en boca o de mirar y repetir. Daiana incluso dejó un tiempo y se enfocó en la gimnasia artística hasta que volvió a las telas.


Estudio en Buenos Aires el profesorado. Hace ya varios años atrás cuando viajaba una vez por mes para hacer su formación de manera intensiva. Este año su academia Allegria Acrobacia Aérea ya está cumpliendo diez años de trayectoria. Hace unos días describió su espacio como el lugar donde anida la pasión por el movimiento, por enseñar, por crecer y por hacer que cada persona se anime a ir un poquito más allá.


“Acrobacias aéreas es una disciplina” 


— ¿Hacer telas es un trabajo físico y psíquico? 

— Totalmente, como todo deporte lleva mucho enfoque mental. Uno tiene que estar muy enfocado porque si no realmente te supera el contexto. En estos días previos a la competencia en la academia todas las chicas están más tensas. El clima no está ayudando. Muchas sienten que no van a llegar, que no van a poder y ahí es donde hay que enfocarse - el trabajo psíquico.  Hay que ir enfocado en que uno no va a ganar sino que va a dar lo mejor de sí mismo y a deleitarse. Después la medalla puede llegar por añadidura.



— ¿Cómo se hace con los miedos en las telas?

— Los miedos siempre están. Como profesora que desde los 12 años hago y ahora tengo 33 años sigo teniendo miedo. Pero los miedos se superan. Se superan y se trabaja para seguir adelante. Según la personalidad de cada atleta uno va avanzando. Los miedos hay que superarlos porque sino los miedos se convierten en un techo o un límite en las acrobacias aéreas. En realidad el miedo es un techo en cualquier disciplina.

Hay que aclarar que en las telas siempre se va avanzando poco a poco. Cuando comienzas las primeras clases subís con nudito. De a poco se va subiendo en los primeros escapes donde uno está más atado, más sujeto y después ya avanzas con el tiempo. Según cada atleta va subiendo de nivel hasta llegar, por ejemplo, al regrip, que es cuando uno se suelta en la tela y que da en el aire hasta volver a tomar las telas.

— ¿Hoy se profesionalizó el campo?

— Hoy los instructores tenemos muchas herramientas. Hay muchísimos profesorados y hay muchísimas competencias. Hay reglamentos. Hay lineamientos en los que se enseñan diferentes técnicas. Además, contamos con las redes donde podemos ver a las rusas que están muy avanzadas y podemos aprender también sus movimientos, sus figuras o sus escapes.

— Hay pocos varones en esta disciplina, ¿tenés unas respuestas de por qué sucede esto?

— Creo que todavía vivimos en una sociedad machista. Se juzga un montón. Había un chico que tenía 17 años que entrenaba conmigo hace unos años. Lo cargaban muchos hasta su propio padre, quien quería que él jugara al fútbol aunque a él le gustaban las telas. Vivimos en una sociedad que juzga mucho. Esta es una disciplina abierta para todos. 


La emoción adentro

Úrsula o Beetlejuice son algunos de los personajes que ha encarnado Daiana Yacuzzi. “La emoción es la base - decía un poeta - es la posibilidad que tenemos de ser singulares”. A ello Daiana agrega, “la emoción aquí tiene que estar presente. El hecho de elegir un personaje, caracterizarlo, dejar que te ilumine y disfrutar del momento. Hay que ir enfocado en que uno no va a ganar sino que va a dar lo mejor de sí mismo y a deleitarse. Después la medalla puede llegar por añadidura”.

En ese trabajo físico y psíquico que hace Daiana deja que florezca la emoción sin que la domine. “Este año mi presentación será más que emotiva. Dejaré de personificar personajes malos para encarnar a Jesús. El año pasado hice un retiro espiritual y realmente me cambió la vida. Jesús acomodó todo en mi vida. Entonces, quiero hacerle un homenaje y por ello creo que este año la presentación será más que emotiva”. Cerramos la charla y acá vuelven los poemas de Walt Whitman. Soñemos. Porque soñando somos libres. A disfruta del pánico que te provoca / tener la vida por delante.



miércoles, 12 de agosto de 2026

Cecilia Zabala: “El arte es comunidad”


 

Cecilia Zabala

 


Este sábado 15 de agosto en el Espacio Mariño se realizará la 3º Edición del Festival de Música Lapacho. Ideado y producido por el trío Tajy este año reunirá a los dúos Delvalle- Fernández, Álvarez- Gallardo y Cecilia Zabala. Junto a los anfitriones ofrecerán un repertorio amplio de música argentina. Los géneros serán como las aves tacuarita o chongolo que surcan nuestros cielos de norte a sur y de este a oeste de nuestro país.

 

Antes de su regreso al litoral Cecilia Zabala expresó que el arte “es alimento, sostén, refugio, comunidad, es diversión y sonrisas. Es todo esto y mucho más”. Por su parte, Santiago Álvarez recordó que la primera vez que escuchó una armónica “fue una estocada al corazón”. Esa sensibilidad vive en él y la traerá este sábado a Corrientes.

 


Por Paulo Ferreyra

 


El Festival Lapacho en sus ediciones anteriores se abrió al repertorio de Coqui Ortiz (Chaco), Dúo Bote (Misiones-Formosa), Maru Figueroa (Entre Ríos), Ale Marasso (Corrientes), Cecilia Pahl (Misiones), Germán Kalber (Chaco) e Hibridus (integrado por Osvaldo Burgos y Jorge Castro - Corrientes).

Duó Fernández - Delvalle

 

En la presente edición además de Tajy, el trío anfitrión, llegan los dúos Delvalle- Fernández (Corrientes), Álvarez- Gallardo (armónica y piano desde Buenos Aires) y la compositora y cantora Cecilia Zabala (Buenos Aires).  El festival abrirá por la tarde con las charlas gratuitas: de 17 a 18. “Arreglos de guitarra en la canción”, por Cecilia Zabala y de 18 a 19. sobre “La armónica en la música argentina” por Santiago Álvarez y. La apertura del concierto por la noche está previsto para las 21. Las entradas limitadas están disponibles en Espacio Mariño.

El Festival Lapacho es ideado y producido por Tajy

 

 

Santiago Álvarez: “Las búsquedas van por dentro y por fuera de la música”

 

El músico llega con su propuesta de dúo de cámara de tango y música argentina. El armoniquista se presentará junto al pianista y arreglador Juan Pablo Gallardo. Santiago es docente y músico profesional. Ha realizado giras ya por diferentes partes del país y sus giras por el exterior lo llevaron a diferentes partes del mundo.

 

En esta charla cuenta que es difícil establecer por qué un músico elige un instrumento u otro. Recuerda que comenzó con la armónica a los 16 años. En aquel momento hacía blues y música del sur de Estados Unidos. Sin embargo, su rumbo cambió alrededor de los 22 años cuando escuchó por primera vez a Hugo Díaz, el reconocido armoniquista santiagueño considerado el padre de la armónica en Argentina. Este descubrimiento lo llevó a pasarse a la armónica cromática. Después inició estudios con Franco Luciani.

Santiago Álvarez


Santiago ya lleva más de 20 años de camino profesional con la armónica. Se dedica fundamentalmente al tango y al folklore argentino. En el año 2019, grabó un disco dedicado a la música del litoral y al chamamé. Desde entonces siempre incluye “algún chamamé en su repertorio”, agregó. 


Sobre la armónica Santiago expresó que todo está creciendo. “Tenemos que hacernos nuestro propio camino. Los armoniquistas tenemos que generar nuestros propios espacios para tocar y estoy abocado a esa tarea: a tocar y a la docencia”, agregó. 

Dúo Álvarez - Gallardo

 

Profesionalmente, Santiago se dedica a dar conciertos, viajar por el mundo como su más reciente gira por China donde participó en un festival de armónicas en Shanghái. Además, se desempeña como docente en la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA). “Mi objetivo es que la gente considere a la armónica como un instrumento profesional”, subrayó.

 

“Siento aprecio por Corrientes”


Santiago Álvarez conoció al trío de Tajy - Belén Arriola, Alejandro Tato Ramírez y José Víctor Piñeiro - en París hace un año atrás. “Admiro la música que hace”, agregó. Ya estuvo por Corrientes en distintas ocasiones y este regreso lo entusiasma, “siento un gran aprecio por Corrientes. Es una provincia donde considero que la música está muy viva. Aunque la propuesta que llevamos al Festival Lapacho es tanguera siempre incorporo algún chamamé”. El dúo Álvarez - Gallardo ofrecerá un repertorio desde el piano y la armónica. Los temas incluirán composiciones propias y clásicos del tango de la década del 50 con arreglos escritos especialmente por ellos. 

 

“La primera vez que escuché la armónica fue una estocada al corazón. Es un misterio por qué una persona elige un instrumento y no otro”, reflexiona el músico. “En mi caso busco conectarme con ese sonido y encender preguntas. Busco reproducir un sonido y amplificar las preguntas – las búsquedas que van dentro y fuera de la música”. Los armoniquistas están creciendo en el país y generan su propia literatura.

Cecilia Zabala


Cecilia Zabala:  “Me gusta atravesar y ser atravesada por los géneros musicales”

 

Ella es guitarrista, compositora, cantante y cantautora argentina con más de 25 años de andar en la música. Ha grabado doce discos, incluido el más reciente bajo el título de Sagrado Rito. Ella llega al Festival Lapacho muy feliz y contenta. Lo define como un espacio que ensalza y mantiene vivas "otras músicas que resisten en nuestro país". Su propuesta musical estará centrada en difundir su más reciente disco aunque no descarta ampliar el repertorio por otros discos, “seguramente haré temas de mi primer disco, Aguaribay”, afirmó. 


Comunidad 


Su disco Sagrado Rito está compuesto por once canciones originales. De las cuales nueve fueron escritas en colaboración con artistas admirados como Teresa Parodi, Juan Falú, Miguel Cantilo, Javier Ruibal, entre otros. Para ella la música es comunidad, “es un espacio de reunión y celebración”. Aunque su esencia es solista, debido a que se acompaña con la guitarra, le gusta salir de su zona de confort para encontrarse con otros y con otras. En ocasiones recibe una melodía o una letra y así crecen las canciones. 


En esta misma revista hace un tiempo la escritora argentina Clara Obligado decía, “la escritura no es un acto solitario. No es una cosa narcisista. Una escribe acompañada de un montón de lecturas y de personajes que te han dicho cosas y de textos que has leído. La literatura es como un corpus de conocimiento importante”. Algo de esto está ensanchado en Cecilia Zabala en su proceso creativo musical.


Durante una charla con Cecilia cuenta que alimenta su poesía a través de la lectura, el ejercicio constante y la observación de la vida cotidiana. Los géneros musicales en ella se amplifican y coquetean, las fronteras se licuan al tiempo que dialogan entre sí.

Cecilia Zabala

 


“Me gusta atravesar y ser atravesada por los géneros musicales sin ser estructurada o excesivamente respetuosa de sus límites. Aunque sí respeta su esencia. Los veo como territorios para investigar y nutrir la música”, explica. Al mismo tiempo recuerda la historia de su tema Vermelho. La primera vez que viajó por el litoral fue en el 2010 con un ciclo denominado Ruta Nacional Canción. Llegó hasta Misiones donde se empapó de la tierra roja y sus ritmos. Así compuso Vermelho. Este año, cuando interpretó este tema junto a Coqui Ortiz el le dijo - Te salió un Gualambao. Sonrisas encendidas y el duende de Ramón Ayala en algún lugar sigue latiendo.


“El arte emerge en la empatía y la solidaridad”


Roxana Amed escribió una canción muy bella titulada Tus sueños. En más de un concierto habló de la sensibilidad que le provoca ver dormir a la persona que ama. Algo de eso - por que la música como dice Cecilia Zabala es comunidad - está en su tema Alba cristal. Es un tema de su disco Sagrado Rito. Alba cristal tiene música de Quique Sinesi y poesía de Cecilia. “Estaba de gira por Estados Unidos hace unos años y extrañaba a mi hijo. Esta letra habla del momento primero de la mañana donde me levantaba bien temprano para poder componer en el silencio de la casa y me quedaba en silencio mirando cómo dormía mi hijo”, describió así ese gesto de amor que se hizo canción.


Vivimos tiempos difíciles en la sociedad y aquí está el arte - no para dar pelea sino para fortalecer y alentarnos a seguir caminando. Hace un tiempo cuando Cecilia presentó su disco la acompañó Teresa Parodi, interpretaron juntos un tema que está en el disco y el tema La lucha, un poema de Armando Tejada Gómez y música de Teresa Parodi. Cecilia destacó la vigencia de esta canción en el contexto social actual bajo la premisa de que "el hierro será el hierro, pero el lirio es el lirio", reivindicando que frente a la oscuridad y la insensibilidad siempre emergen el arte, la empatía y la solidaridad. “El arte es alimento, sostén, refugio, comunidad, es diversión y sonrisas. Es todo esto y mucho más”.


 




viernes, 7 de agosto de 2026

Raúl de Tapia: “En un sentido borgeano los árboles son el Aleph”





El biólogo y botánico junto a la escritora Clara Obligado escribieron el libro Un árbol de compañía . El libro nos sumerge de manera única y entrañable al mundo de los árboles, pero además aborda temas como la amistad, la escritura, la infancia, la soledad, la compañía, la ternura, entre otros temas. Raúl y Clara hicieron varias presentaciones del libro en Argentina, en el medio hablamos con Raúl por teléfono. Entre otras palabras expresó, “creo que la ternura y la generosidad es lo que nos va a salvar como especie. Si hemos llegado hasta aquí es por la cooperación y no por el enfrentamiento. Sin embargo, cada vez nos cuesta más ser tiernos y ser generosos”.



Por Paulo Ferreyra

— Quiero empezar esta charla por una frase tuya, "la naturaleza me salvó", ¿Cómo? ¿Por qué? 

— La naturaleza en una época de mi infancia pues era casi la compañera más atenta hacia mí que tenía. Creo que dedicarme a contemplar sobre todo las plantas y el misterio de la botánica siendo niño me ayudó a no sentirme tan solo. Quería conocer que era todo aquello que estaba viendo, tantas hojas distintas y tanta floración diferente. Recuerdo que me apetecía ponerle nombre. Quería saber cómo se llamaba cada una de ellas y así comenzó esta pasión botánica que con la edad terminó haciéndome biólogo.


— Ahora visitaste Argentina y viste nuestra naturaleza. Emulando aquella niñez, ¿Pensás que los argentinos estamos salvados con tanta diversidad y riqueza natural? 

Deberían estarlo. Desde luego. 

Entre los lugares que visitamos fuimos a la provincia de Misiones. El primer día fuimos a la reserva del Teyú Cuaré en San Ignacio. En ese lugar pudimos contemplar desde un alto la selva del río Paraná. 

Estar ahí, mirar la selva y no ver finitud, es decir, no ver el fin para mí fue muy emotivo.  Esa selva convoca al asombro. Al estar ahí tuve una reacción de agradecimiento. El hecho de poder decir - "Estoy viendo esto. Estoy aquí". 

Hay un libro de un pensador y filósofo español, Ortega y Gasset que escribió Las meditaciones del Quijote. Creo que lo citamos en Un árbol de compañía. Ortega y Gasset hace una reflexión en la que se pregunta -¿cuántos árboles forman una selva? y se responde a sí mismo diciendo que la selva la forman los árboles que no vemos. Es decir, cuando tú no eres capaz de ver el último árbol de una selva es que esa selva tiene unas extensiones desproporcionadas en el buen sentido.

A pesar de los cortes y de las talas que ha sufrido la selva al día de hoy creo que Argentina debería estar muy agradecida con su patrimonio natural. Debería conservarlo, recuperar lo perdido y salir mucho a disfrutarlo.



“Los árboles no nos necesitan para nada” 

Clara Obligado compartió hace poco tiempo partes de las preguntas que la guían, ¿Qué somos los humanos? ¿Cómo podemos sobrevivir con lo que estamos haciendo? Algunas respuestas tiene y las expresa en su libro Todo lo que crece. En nuestra charla afirmó "nosotros somos la naturaleza, igual que una planta e igual que una lagartija. Somos naturaleza. Lo que pasa es que nos ha gustado separarnos y considerarnos en otro lugar. Sin embargo, somos lo mismo. Seremos destruidos por las mismas fuerzas. Tenemos que aprender a pensarnos como parte de la naturaleza”. 

La escritora Clara Obligado y el biólogo Raúl de Tapia escribieron junto el libro Un árbol de compañía. El libro ya está disponible en librerías por el sello Páginas de Espuma. Su belleza mueve a los lectores en diferentes horizontes. 

Hace unas semanas charlamos con Raúl sobre algunos tópicos que aborda este libro. Antes de continuar con estas líneas de preguntas y respuestas hablamos con Raúl sobre esta compañía que tenemos con los árboles. Nosotros los necesitamos. Ellos no nos necesitan. 

“Los árboles llevan existiendo miles de años antes que nosotros y no nos necesitan absolutamente para nada”, sostiene y sus conceptos son claros, precisos, entrenados para ir directo a la raíz. Para dar un ejemplo, todo el ciclo vital de un árbol lo desarrolla con todo lo que lleva puesto porque los vegetales y los árboles no se pueden mover. Entonces, todo su ciclo de vida lo tiene que hacer real con lo que viene dentro de una semilla.

Entonces, nosotros somos ajenos a toda esa información, a todas esas estrategias y destrezas que tiene el árbol. Lo que ocurre es que nosotros necesitamos los árboles de una manera diaria.

Raúl se dedica a restaurar paisajes porque es necesario para cubrir las carencias de oxígeno, de paisaje y de las cosas más naturales de la vida. Ahora bien, tanto no nos necesita la naturaleza que si la humanidad no la recupera ella lo hace sola. 

Raúl trae otro ejemplo, la ciudad de Prípiat. Es la ciudad que estaba cerca de Cherrmobyl donde explotó el reactor nº4. Esto ocurrió a mediados de los años 80. “Los únicos que no podemos vivir allí somos nosotros - dice Raúl -  Ahí murieron un montón de especies, tanto de flora como de fauna. Luego se han ido adaptando, tienen un montón de problemas genéticos pero allí siguen viviendo. La naturaleza no tiene prisa y no tiene esa urgencia que tenemos nosotros”.

Me quedo rumiando en el hecho de la compañía. Nosotros necesitamos a los árboles, pero ellos no nos necesitan para nada. Hay un tema titulado Life is Golden de la banda Suede. Su letra es desgarradora. El videoclip oficial de este tema nos muestra justamente imágenes de Prípiat. El video es tan doloroso como hermoso. La muerte y la vida en un mismo plano.



“El árbol es indiferente a nuestras necesidades”


— Me quedo en esto de la compañía con una cosa más. Algo propio de la compañía es el abrazo, ¿es necesario abrazar al árbol?


— El árbol es bastante indiferente a nuestras necesidades. No es que sean seres apáticos o maleducados. Pero ellos tienen sus necesidades cubiertas por otro lado.

En mi caso - la humanidad - si necesito de la compañía de los árboles. Ahora mientras hablamos por teléfono estoy en Buenos Aires, en estas veredas hay jacarandás y el verde se expande. Este verde. Yo nunca vi una ciudad con tantos árboles ni de estos tamaños.

Buenos Aires tiene un diseño gracias a Carlos Thays que es excepcional. He estado en 14 o 15 países y nunca vi una ciudad con ese nivel de desarrollo de los árboles. Las calles son bóvedas arboladas. Nosotros necesitamos ese día a día y esa realidad arbórea. 

La compañía que generan es tremenda. Pero sin irnos a una gran superficie, el hecho de que tengamos cada uno de nosotros un árbol de compañía, un lugar donde sentarnos a leer, donde nos sentirnos acompañados, el disfrutar de su sombra los días de calor. Esa es la provocación que buscamos con el libro. Que la gente busque un lugar, mucha gente que viene a las presentaciones o que está leyendo el libro nos dice que ellos tienen ya su árbol de compañía desde hace tiempo porque era el árbol de su abuelo, de su abuela, de su padre, de su madre o un árbol que plantaron para su hijo o su hija. Es decir, hay parte de su biografía que ya está asociada a un árbol. Para los que no tienen todavía ese placer los invitamos a que lo tengan.

— ¿Cómo es tu trabajo con los árboles siendo un científico? 

— Al final para mí se me disocia el cerebro científico y el cerebro humanista. Es decir, tengo esa parte como biólogo y científico en la que soy capaz de tener ese gozo intelectual que decía un autor, Jorge Wagnersberg, en el que el conocimiento te hace disfrutar de una manera tremenda de lo que descubres. Hablo de las cosas que son capaces de hacer los árboles. 

Luego está toda la parte humanística, el arte, la poesía, la música y lo que han creado los pintores sobre los árboles. Veo un olivo y veo a Van Gogh, por ejemplo. Creo que esa es una realidad absoluta. No puedo pensar en la solidaridad entre los árboles, entre ellos y su conectividad sin pensar en Benedetti, en su poema acaso serán los árboles solidarios entre ellos. Es decir, creo que hay que acercarse a los árboles bajo esa y permíteme la expresión, bajo esa visión borgeana del aleph. Es decir, los árboles son todo a la vez.

Los árboles son ciencias, son poéticas, son pinturas, son música, son escultura y eso es lo que nos permite ser humanos. El hecho de que no lo vemos solo como un recurso natural para utilizar sino que también un recurso cultural. Ahora mismo estoy justo detrás del cementerio de la Recoleta. Si yo te digo ciprés, no vas a pensar en una conífera de porte columnar y hojas imbricadas. Sino que vas a pensar en el símbolo del ciprés dentro de un paseo en un cementerio. El árbol tiene esa carga religiosa o espiritual muy grande. 

Entonces, como humanos tenemos esa virtud y tenemos ese privilegio de poder disfrutar los árboles en la medida que nosotros queramos. 

— ¿Qué son las aves para los árboles? ¿Es imposible concebir uno sin el otro?

— Son aliados. Primero porque muchas aves distribuyen las semillas de los árboles. Es decir, es la manera que tiene el árbol de desplazarse, solo se desplaza cuando la semilla va en el pico o en el aparato digestivo de un ave. A la vez son protectoras porque les libran a los árboles de muchas plagas y de muchos insectos que se dedican a alimentarse de sus hojas.

Entonces, las aves por un lado son esa mirada cómplice del árbol, pero también las aves son uno de los mejores frutos del árbol, hablando ya desde un punto de vista lírico. Hay una expresión de un poeta que dice que donde hay sabia hay canto.

El hecho de tener árboles te genera un paisaje sonoro y una acústica determinada de tus días. Entonces, si no tuviéramos árboles y aves la cantidad de poemas que no habrían existido, o la cantidad de libros que quedarían en el limbo, la cantidad de piezas musicales y así tantas otras cosas. Sin árboles y sin aves habría partituras vacías.

Entonces, el árbol necesita las aves, las aves necesitan de los árboles y nosotros necesitamos ambos.



— Tuviste que abrir las puertas de tu intimidad para hacer este libro. ¿Cómo viviste y cómo vivís eso todavía?


— Para mi fue un ejercicio de desnudea, sinceramente. Lo que ocurre es que Clara y yo llevamos desde que comenzamos a escribir dialogamos de manera constante, es decir, a día de hoy lo seguimos haciendo cuando ya publicamos el libro.

Sé que vamos a seguir dialogando. 

Desde un comienzo se generó confianza para que la escritura fuera más orgánica y fuera más sencilla. Con mucho diálogo fuimos ganando confianza entre los dos. Fueron surgiendo pues preguntas porque Clara es muy buena preguntando. Ella supo tirar de un hilo que yo creía que me iba a venir bien soltar parte del lastre, es decir dejar ahí escritas unas cuantas cosas que seguramente ha sido bueno expresarlas. Sanar algunas heridas, dejar algunas cicatrices al aire para que se curen. Pero los primeros días lo recuerdo de forma dura e incluso a veces trágica. Había recuerdos que no quería volver a tocar porque no tenía ninguna necesidad.


— Ya que estamos en este terreno del diálogo, otro tema que abordan en el libro, ¿feliz navidad o feliz solsticio?

— Creo que es de las pocas veces que nos tironeamos con Clara. Ella insistiendo, "Por favor, escribe esto” y yo diciéndole: "Que no, que no quiero escribir sobre la Navidad”. En todos nuestros diálogos siempre primó el respeto y por ello terminé cediendo. 

La Navidad es un solsticio. Ahora se cuelgan bolas de adornos en los árboles, en los pinos, en los abetos, en el árbol que utilicen. En cambio, antes se colocaban manzanas para celebrar el fruto en las cosechas. Es decir, se está celebrando un cambio de ciclo en las navidades. 

¿Cuál es el problema? Que en estos tiempos en las navidades se ha convertido en un objeto de consumo. Ahora las Navidades se trata de comprar y vender. Parece que lo importante es comprar, gastar y olvidarse de lo que realmente significaba ese solsticio. 

Tenemos que ser conscientes de que hemos hecho un viaje tremendo alrededor del sol. Tenemos que volver la mirada sobre los cambios que se han producido y que seguimos vivos. A bailar bajo los árboles y celebrar el solsticio. 



“La ternura y la generosidad nos van a salvar”


El libro nos trae mucha información de los árboles, sobre qué significa la amistad e incluso reflexiones sobre la escritura. Muchas otras cosas más. Además, nos recuerda lo importante que es la ternura. En estos tiempos que corren donde la ternura parece un valor en baja. 

“Creo que la ternura y la generosidad nos va a salvar como especie. Si hemos llegado hasta aquí es por la cooperación y no por el enfrentamiento”, agrega Raúl. Hablando de este tema, él recuerda que escribió una vez un texto que no salió en ningún sitio. “Había sufrido un daño en los en los ojos porque me saltó un líquido. Fui a urgencias del hospital en mi ciudad. En la sala de espera había un abuelo y una abuela de pueblo que se les veía en el aspecto con más de ochenta años. El abuelo estaba tumbado en una camilla. La abuela lo estaba sujetando las manos porque le había dado un ataque al corazón. En un momento dado la mujer le acarició el pelo, un pelo grasoso y espinado. Apoyaba la mano y lo miraba. Ahí vi la ternura original.

“Creo que es el gesto más tierno que he visto en mi vida. Me emocioné y me saltaron las lágrimas. El hecho de que el lacrimal se me soltara me ayudaba a limpiar mis ojos. No se me va a olvidar nunca esa imagen de esa ternura tremenda y creo que tenemos que fijarnos mucho en la ternura del día a día. Hay mucha ternura en las calles, muchísima, muchísima, muchísima”. 

La voz de Raúl se apaga en el grabador.

Fui a una plaza a terminar estas líneas. De repente se cubre el cielo y comienza a llover. Me resguardo. Se desdibujan los límites del cielo, la plaza y la tierra. Las palabras de Raúl crecen como la lluvia. Ya no sé si estoy soñando o en mis ojos se ensancha en una vertiente. Hay ternura en las calles y en la literatura de Raúl y Clara. El eco de las palabras de Raúl vuelve, “hay mucha ternura, muchísima, muchísima, muchísima”.