"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

jueves, 21 de mayo de 2026

Claudia Gatti: “Cualquier cosa era rota en la dictadura”







Este año la artista presentó la exposición 1, 2, 3,...Pica. Fue en el Museo de Bellas Artes René Bruseau de Resistencia en el marco de la muestra Los niños y el 24. A diferencia de varias actividades culturales que se realizaron para recordar el aniversario del 24 de marzo de 1976 aquí el foco estuvo puesto en los niños, las niñas y las infancias.


Por Paulo Ferreyra


Ella tiene la capacidad de llevarte a detener el tiempo. Sus obras y sus exposiciones no son para las miradas rápidas o las pasadas fugaces. Por ejemplo, cuando realizó hace unos años la exposición de collage Las voladoras.



Ahora, en esta ocasión el límite del detalle nos hace detenernos en un jardín interno. Germinan ahí flores y espinas que punzan nuestra memoria personal y colectiva.


En su exposición 1, 2, 3... Pica el espacio doméstico de seguridad y contención familiar está detonado. A través de la representación de un acto de la vida cotidiana ella expone la irrupción del terrorismo de Estado en la intimidad del hogar. Así nos siguen resonando los hechos ocurridos en la historia argentina cincuenta años después del inicio de la última dictadura militar en Argentina.


Parado frente a sus obras hay silencio. Mientras charlamos con Claudia sobre su exposición surgen dos cuestiones que la interpelan con fuerza: Una es la dictadura del ´76 y la otra es la figura de Eva Perón, sobre la cual abordaremos en otra entrevista. 



La infancia y la dictadura


Alfredo Globo Ayala en una entrevista televisiva expresó que “el arte es la forma de explicar la dictadura a las nuevas generaciones”. En ese sentido armó en el Museo de Bellas Artes la muestra “Los chicos y el 24”, una propuesta artística colectiva que buscó acercar la memoria de la última dictadura a las nuevas generaciones. Entre las artistas que convocó Alfredo estaba Claudia Gatti. 


“Esta es la primera exposición que armé pensando para la infancia. En un momento recordé unas historias que escuché y que terminé de completar con mi propia imaginación”, reflexionó Claudia sobre cómo germinó el concepto de su exposición. 


Bajo la dictadura que comenzó en 1976 los padres y las madres sabían que estaban en riesgo. Ellos y ellas entendían que estaban en riesgo por su militancia, por su militancia incluso social religiosa o laica. Había un entramado subterráneo donde se reconocían en riesgo, en ocasiones por ser protagonistas principales de algunos hechos o simplemente por conocer gente. Del tiempo de la dictadura hay documentos donde constan que han desaparecido personas por el solo hecho de conocer otra persona. 



Nos encontramos con la artista en un bar de Resistencia. La ciudad está bañada por el sol del mediodía. Bebemos té. Ella hace un cuenco con sus manos y antes de beber mira sus ojos reflejados en la infusión. Vuelve. Alza la vista y recuerda, “la historia que había escuchado era muy breve: en tiempos de dictadura les enseñaban a los chicos a jugar a las escondidas. Así, ante la primera señal o ante el primer código familiar los chicos tenían que esconderse. Los padres jugaban a las escondidas”. 


Ese juego fue una estrategia de cuidado de salud mental. Esas eran prácticas de subsistencia o de sobrevivencia en aquel contexto. Claudia Gatti tiene muchas virtudes y obsesiones, una de ellas es que colecciona y junta material de forma compulsiva. Su virtud como artista radica en que puede visualizar literalmente algo terminado, del concepto de la obra pasa directamente a la obra terminada. 


“Encuentro un objeto semienterrado, lo observo y puedo imaginarlo ya colgado con caireles y luces. Es una forma que tiene mi cabeza de procesar la información. Les doy oportunidades a las cosas porque ya las veo convertidas en otras cosas”, sintetizó.



En ese proceso de imaginación ella tiene juguetes de distintas épocas. Juguetes en una escala que hoy ya no existen con materiales nobles. Tiene juguetes hechos de madera, pintados a mano, mesas y sillas en el mismo modelo que se usaba la mesa grande en la década de los ‘40.


En su exposición 1, 2, 3,...Pica la artista despliega niños, niñas, mueblecitos, su colección de vajillas en miniatura, escenas en movimiento, las piezas que algunas vez estuvieron sueltas y ellas juntó bajo una temática. Su taller es un vergel. Las piezas del rompecabezas que están en su taller son un huerto con lo cual ella solo tiene que producir obras.


“Para esta muestra asocié todas las piezas que tenía al juego de las escondidas. En ese juego de las escondidas quería ir más allá de la estrategia de supervivencia. Quería representar la permanencia de la ausencia, de un juego de las escondidas que no se terminó porque hay chicos que siguen estando desaparecidos. Todavía hay chicos a quienes se les sigue buscando”, advirtió. 


Esta exposición amalgama dos cosas. Por un lado cuenta una historia basada en una estrategia de supervivencia. Por otro lado, te recuerda la existencia de una historia presente. Es decir, hay un juego que aún continúa en el tiempo.




Arte


Hay una escena que está representada. Puede ser una familia que está festejando un cumpleaños. Había soldaditos que aparecían en el piso. Soldados entraron abruptamente y rompieron lo que era la reunión familiar, rompieron los muebles y los niños se tuvieron que esconder abajo de la mesa y no había nadie más, pero la mesa estaba servida.

“Había una estructura familiar, una celebración, un acto cotidiano, cualquier cosa era rota en la dictadura. No importaba qué”, sostuvo Claudia y se queda en esa palabras, “cualquier cosa era rota en la dictadura”. 


En la escena del dormitorio se observan un despertador, una mesita de luz con los botines de fútbol y la pelela, el reloj grande marcando el tic tac. El reloj anunciaba que en algún momento podía pasar cualquier cosa como si fuera una bomba de tiempo. 


En el hogar está la cocinita esa de chapa, la heladera y la mesada. También están ahí abiertas y saqueadas. Porque los militares no solo venían a buscar personas sino llegaban para romper, destruir, saquear, dejar vacíos todo al mismo tiempo.



El cuadro general de la exposición de Claudia se amplía con los muebles de comedor clásico, la carpetita, el florerito, los libros, los globos de un festejo de cumpleaños. “También puede leerse que ahí están las figuras paternas y maternas. Las estrategias de cuidado, de celebración, de comida, de orden, de prolijidad, de prevención y aparecen con fuerzas las figuras de cuidado”, describió. 


Es la primera vez que hablo de una niñez en una obra” deslizó casi en susurro Claudia Gatti. Construyó en su exposición un jardín donde vive la niñez y lo que florece es la memoria viva de la historia argentina. En el decir de John Berger “no puedo decirte qué hace el arte y cómo lo hace, pero sé que a menudo el arte ha enseñado al futuro los sufrimientos del pasado para que nunca se olviden”.








viernes, 15 de mayo de 2026

Galaxia de colores en el Portal Carambola del Iberá

Por estos días, hay varias formas de tomar contacto con los Esteros del Iberá. El más conocido y popular es el Portal Laguna Iberá por medio de la localidad de Carlos Pellegrini.



 

Por Paulo Ferreyra

 

Además, existen otros portales como Cambyretá, San Nicolás, Uruguay, Galarza, Río Corrientes, Parque Nacional Mburucuyá, San Antonio y Carambola. Este último se encuentra a 190 kilómetros en la localidad de Concepción de Yaguareté Corá. Hay transporte de línea. Una vez en Concepción, aún resta recorrer cerca de 27 kilómetros de ripio y tierra para llegar finalmente al Portal Carambola.

Cada portal de acceso a los Esteros del Iberá demanda tiempo. Primero hay que llegar a un pueblo, hospedarse y contratar servicios de lancha o paseos en kayak para poder entrar al universo de los esteros.

 Hace unas semanas, hicimos esa experiencia con mi hija. Nos hospedamos en Don Oriol, ellos disponen de cabañas y habitaciones para alquilar. Las habitaciones son completas, con baño privado, ropa de cama y wifi.

 

El sol de un horizonte limpio

 

Ya en el interior de la tierra correntina es inevitable escuchar un chamamé. El orgullo por ese gesto dibuja felicidad en el rostro de los anfitriones. Alicia y Adrián de Don Oriol dan muestra de esa satisfacción pocas veces vista: en todas las radios de Concepción se escucha chamamé. Hace girar el dial digital y una a una suceden las radios. En ese momento, recordé al músico y compositor Ariel Acuña; tiene una canción que se titula El sol de los cielos limpios. Eso justamente sucede al caminar por las calles de arena de Concepción. El sol brilla de extremo a extremo, canta la calandria y hiende el ambiente, las ranas acunan la tarde que se rinde mientras ladran los perros y dan cuenta de que la noche se mueve en algún lugar del pueblo.

De Don Oriol, Adrián viene a buscarnos para hacer una tarde de paseos por los Esteros del Iberá. Hacemos esos 27 kilómetros entre el ripio y la arena observando el ancho cielo y el paisaje verde alrededor. “Aquí, a ellos les llamamos carpinchos. No capibaras”, advierte y sonríe Adrián. Hace una mueca cómplice. Detiene la camioneta, deja que cruce la familia de carpinchos. Pasan y seguimos.


Más adelante volverá a detenerse, pero esta vez para que observemos al costado del camino más y más carpinchos, pichones carpinchos se mueven entre el pasto y los arbustos. Es un día de frío. Los animales buscan el sol que baña la siesta de un paisaje de ensueños del litoral.

En el Portal Carambola, Adrián saldrá con un grupo en lancha a recorrer los esteros. A nosotros nos acompaña Javier, en Kayak. Estamos de pantalón largo y abrigos, él nos sugiere ir de pantalones cortos y poco abrigo, “se van a mojar y es mejor tener esa ropa seca para la vuelta”. Ya con los chalecos puestos –fotos mediante– en el pequeño puerto, partimos. Nos presta además un soporte con correa para el celular, no hay señal, pero se podrá sacar fotos o filmar.

 

 

Tanta agua y tanto cielo

 

El paseo en kayak es todo un asombro. Los sonidos los riega desde el cielo las aves que cortan el cielo. Son suaves. Nadie grita en los esteros. Es un día donde hay muchos siervos, se acercan y se mueven en silencio. En un islote observamos un yacaré. Nos acercamos con el kayak, estamos a un metro de distancia y las miradas se cruzan. Javier cuenta historias, características del animal y del ambiente. Seguimos. Administra las fuerzas para remar, el ritmo, hace foco en ir lento, el goce y el placer de una tarde sin tiempo. “Buscamos conectar con tanta agua y tanto cielo”, desliza mientras dibujaba una ancha sonrisa en su rostro amable y manso. 

La tarde comienza a irse. En el oeste el sol se acerca a la tierra. En el otro extremo, en el este comienza a salir la luna llena. En ese entorno natural nadie está solo. Mi hija está delante en el kayak y capta con su celular el momento en el que el sol besa el horizonte y se expande en una galaxia de colores. La escritora Clara Obligado decía que cuando aprendemos a leer dejamos de estar solos. Tiene razón. Tiene toda la razón.


 

jueves, 14 de mayo de 2026

Riegan canciones en la vereda de Resistencia



Hace unos días comenzó el ciclo
Contame tu canción con Patricio Hermosilla. El primer invitado fue Seba Ibarra, hubo varias historias de canciones, interpretaciones a capella de un tema de León Gieco, canciones en inglés y una dulce melodía de Luis Alberto Spinetta. La propuesta musical tuvo lugar en la casa de Esto También Está Sonando. Habrá más de este ciclo íntimo con invitados especiales como Mauro Siri, Coqui Ortiz y Luli Maidana. 



Por Paulo Ferreyra


A fines del `93 Fito Paez cerraba la gira La Rueda Mágica Tour con un concierto a beneficio de Unicef. Antes de comenzar aquel concierto en una entrevista televisiva sostenía que su deseo era que la cosa mejore para la gente que está en la lona, la gente que no tiene un mango y la gente que está sola. La música, el arte, la literatura no es importante. Es muy importante un abrazo, un beso, tener alguien cerca y un cariño. 

Hace poco menos de una semana, a 33 años de aquel concierto de Fito, charlamos con el músico y compositor Seba Ibarra. Hablamos de economía. Hablamos de que las cosas no están bien pero él destaca que hay otras cosas que son más importantes y que esas cosas más importantes están bien. 


El público comenzó a llegar y hubo abrazos, besos, gestos de cariño y reencuentros profundos. Se escuchan palabras como “tanto tiempo”, “te sigo”, “voy a todos tus conciertos”, “que lindo verte” o “que lindo que pudiste venir”. Los abrazos son profundos, de esos que envuelven los cuerpos y el tiempo se detiene por un instante.


Cálido e íntimo


Hay dos butacas en el modesto escenario. El telón de fondo es la biblioteca de la casa. Libros y libros, discos y más discos. Fotos, retratos de músicos locales y extranjeros. El aroma de la sala viene de la cocina. Un vapor del guiso hiende el ambiente y en la previa de la música es el gran tema de conversación. En algún lugar una foto de Violeta Parra, pienso que sonreía o prefiero creer que desde esa foto, ella sonreía. 


Frente al escenario están ubicadas tres cámaras. El director Pablo Latorre es el encargado de hacer el registro audiovisual de la noche. Él mirará todo el concierto desde la lente de sus cámaras, estará atento a las luces y al celular con el cual sumará más imágenes.   


Pasadas las 22 la música se adueña de la escena. Patricio Hermosilla comienza a dibujar algunos acordes en la guitarra. La música crece. Alguien desliza en voz baja que es un tema de Charly. Patricio lo confirmará después. "Aproveché este espacio del marco teórico del concierto para interpretar el tema Total interferencia de Charly García", deslizó el músico tras los primeros agradecimientos al público. 


“La idea es tener un par de encuentros en la casa de Esto también está sonando. Compartir espacios con gente querida y admirada. La intención es además hablar de algunas cuestiones musicales, espirituales y de otras intimidades”, deslizó el anfitrión. Patricio anunció la presencia del primer invitado de este ciclo: Seba Ibarra. Llovieron los aplausos. En ese clima de felicidad, sonrisas y paz que se respiraba en el ambiente - Seba afirmó - “Siempre quise ser recibido así”. 


Las sonrisas abrazaron la noche.


 

El músico y compositor Seba Ibarra también agradeció al público su presencia y a Patricio Hermosilla por esta propuesta. El disparador de estos encuentros contó Patricio fue una frase que es - Contarme tu canción. La búsqueda era soltar las historia de aquella música, de aquella canción o aquel artista que movió algunas vísceras para decir - "yo también quiero hacer eso. Yo también quiero tocar la guitarra y componer"

 

"Rock y chamamé" 

 

Seba con esa claridad y lucidez que tiene para definir algunas cuestiones advirtió: "A veces quizás se puede llegar a nombrar una cosa que llevó a una persona a ser músico. Pero la realidad es compleja y lo que me llevó a ser músico y querer componer es una serie de factores que trataremos de desenredar durante esta noche".

 

Con la guitarra en su regazo, abrazando al instrumento, Seba recordó que su abuelo tocaba el bandoneón. Él nunca alcanzó a verlo. Dentro de ese ámbito familiar sus tías estaban casadas con músicos chamameceros. Esos músicos ejercían y uno de ellos ensayaba en la vereda. Él evocó el momento en que lo veía ensayar en la vereda mientras le cebaba unos mates. Por otro lado, su padre era del palo del rock. 


Tras esa pequeña introducción de su infancia musical Patricio se apuró a definir que ahí estaba la génesis de lo que vendría después en la vida de Seba Ibarra - Rock y chamamé. 

 

Ramos de manzanillas llevan tus manos

debes cruzar el campo con tu vestido blanco

que dice tu corazón a las nubes pasajeras

que dice tu corazón al gorrión sobre la leña

 

Oh mujer de tierras mansas

dame tu verde en la cabeza

 

Seba cantó a capela Ramos de Manzanillas de Leon Gieco. El silencio fue absoluto. Después de esa aaa estirada del final llegaron los aplausos. Todos parecíamos tener el mismo pulso, la emoción y la misma sorpresa ante el canto a capela

 

Llueve en la memoria de Seba. En un siguiente momento recordó cuando su padre le acercó un cassette "20 grandes éxitos de los Beatles". Ahí lo empezó a escuchar. Aquello fue muy fuerte y ahora al rememorar aquel momento sintió que fue fundacional en su vida musiquera. Sin mediar palabras - más que miradas y compartir acordes, los músicos interpretaron Nowhere man, de los Beatles. No podría decir que fue un inglés perfecto porque mi inglés es muy malo, así que que fue un inglés casi perfecto. Después llegaron más aplausos y las sonrisas seguían dibujando los rostros de los presentes.

 

 

"Iba yo. Yo que no tenía nada"

 

Muy rápido. Habían pasado apenas un cuarto de hora y ya nos habíamos emocionado y soltado algunas lágrimas. Frente a nuestros ojos se habían resumido las fuentes musicales de Seba Ibarra. "Esto se está haciendo muy psicológico pero por ahí va la cosa", soltó Patricio y nos reímos. Del barrio, de la vereda musical, del padre que traía cassette de los Beatles, entre el rock y el chamamé estaba la formación musical de Seba. 

 

"Esta propuesta que hiciste de venir a contar mi historia y las canciones hizo que recordara varias cosas", agregó Seba. "Encontré cosas en mi historia. En un momento tuve una discusión con alguien y esa discusión tiene que ver con estas cosas que hablamos acá. La discusión aquella terminó cuando esa persona me dijo - "Vos callate. Vos no tenés nada". Ahora relaciono aquello con esta canción que tocamos de los Beatles, del hombre de ninguna parte, de aquel hombre que no tiene nada a una canción que dice...", y el músico hizo crecer los acordes de su guitarra. Interpretó así su tema: Dos que no tenían nada.    

 

Hubo una época en que Seba se fue a vivir a Buenos Aires. Allá hizo rock. De igual forma en su casa se escuchaba música del litoral. De aquella época roquera explicó que había divisiones entre quienes eran de Los Redondos o de Soda Stereo, había roqueros y metaleros. También había dos aguas entre los metaleros, estaban los metaleros puros y los pseudos metaleros


En su primera etapa musical Seba hacía rock. Después dejó y se pasó a la música de litoral. Tocó su tema El pseudo. El público siguió acompañando cada interpretación entre el silencio y los aplausos. Entre aplausos efusivos y silencio. Ingresaron un par de personas más. Pablo - el cineasta - es el único que se sigue moviendo en la primera fila. Mira el concierto desde la pantalla de sus cámaras y desde la lente del celular. Entre y sale de la sala. Alguien le advierte que no quiere ser filmado. Pablo baja la cámara. 

 

Hay algo del acompañamiento de Patricio Hermosilla, esos acordes que visten las canciones del invitado que son difíciles de traducir en palabras para un endeble cronista. Quizás pueda sumar y decir que eran profundas y delicadas sus intervenciones. Eran bellas y le daban alas de ensueño a las canciones. Además, su picardía única que nos sacaba rápido una sonrisa en los ojos.


 

 


"Aprendí de un baterista el rasguido del chamamé"

 

Hubo un hecho musical que Seba marcó como importante. Fue a un recital gratuito del Chango Spasiuk en Buenos Aires. Cuando había pausas, entre tema y tema, el Chango charlaba y los transportaba a los senderos de Misiones, hasta que miraba y sentía sus zapatillas entintadas en rojo. El ambiente húmedo se le pegaba en la ropa. El aroma era a yerba mate. Después de esa noche Seba volvió a su casa con la convicción de querer escribir canciones. 

 

Él en Buenos Aires con Lautaro, que era baterista y había tocado un tiempo con Coqui Ortiz. Él le mostró cómo tocaba Coqui. "Aprendí de un baterista el rasguido del chamamé. Así surgió mi forma de rasguear. Cuando fui a grabar con Esteban Peón me dijo, hace el batido Seba Ibarra", soltó Seba y las sonrisas invadieron los rostros de los presentes. 

 

A través de la canción el músico empezó a transmitir su infancia, su historia regional y humanitaria. Pero antes de ahondar en sus composiciones Seba interpretó Todas las hojas son del viento de Luis Alberto Spinetta. “Spinetta llego a la noche cómo lo que fue, un ángel blanco que abrió puertas. Hizo cosas desde lo musical y compositivo que habilitó a otros músicos a decir - yo también puedo hacer eso. En un mundo donde todo tenía que ser perfecto o sonar prolijo al extremo, Spinetta apareció con un disco que decía que el arte va por otro lado. Fue una gran lección", expresó Seba.


 

Admiración 


"Hay algo que admiramos de vos y es la militancia de la obra que haces. En los proyectos que tenes, como Tierra Verde, Capitán Teuco y Seba Ibarra. En todas hay algo aguerrido de la canción", dijo Patricio Hermosilla. Al mismo tiempo Seba le devolvió el elogio diciendo que lo que estábamos ahí estábamos por Patricio, por su forma de tocar y por su decir que nos convoca. “Te admiramos y es un honor estar acá", destacó. Hubo empate técnico en ese no juego de dos personas que se dicen públicamente lo que sienten. 


“Lo popular es un misterio”  

 

“Dije esa frase y con esa frase siento que aporté algo a la humanidad. Hace cuarenta años que toco la guitarra y lo que queda de mí son cinco palabras - Lo popular es un misterio”, expresó Patricio y el clima feliz brilló en el ambiente. El charla se había ensanchado sobre una pregunta, ¿por qué una canción se vuelve popular?


En el tramo final volvieron los agradecimientos para todos. A los que organizaron y al público que formó parte de esa noche. En los próximos encuentros vienen invitados especiales como Mauro Siri, Coqui Ortiz y Luli Maidana. 

 


“El paisaje no es solo visual sino cultural”

 

Hubo muchos temas en la noche. Todo estuvo maridado con anécdotas muy ricas en datos y colores de vida. De píe al costado del escenario Esteban Peón celebró que Seba toque Gota Madre. Pero para cerrar estas líneas vuelvo a la vereda inicial.


Se habló mucho de lo importante que fueron las veredas en la historia musical de Seba. Siguiendo el camino de su casa cuando era niño podía desembocar en la laguna. En ese trayecto vivía un amigo suyo. Un día ese amigo de la infancia lo invita a merendar. Eso no era muy común. La merienda llegó con chocolatada y facturas. En ese contexto apareció la abuela de su amigo y empezó a decir: "Vieron que se viene la inundación".  Fue la primera vez en su vida que escuchó hablar de la inundación. 


“Ahora de grande sostengo que en cada lugar del mundo hay una primera vez que escuchas algo importante. Esa experiencia forma parte de nosotros. El paisaje no es solo visual sino cultural y por ello escribí un par de cosas sobre estas experiencias”, afirmó. Tras sus palabras aún resuenan como un eco florido en esta pseudo crónica su voz cantando.


Quiero que te sientas cada día

como un río en plena inundación.

Tomando el territorio de tu vida

con nada que te frene el corazón.

 

Quiero que te pares como un árbol

que un rayo no pudo derribar.

Con parte del alma calcinada

con raíces que te vuelven a elevar

 

Comencé estas líneas hablando de plata. Es el dinero quien gobierna nuestro modo de vida, ¿es el dinero quién gobierna nuestros modos de vida? Lo cierto es que hay - cuando hay - oportunidades para elegir dónde gastar: en una entrada a un concierto, en una comida o en una bebida. Sobre el final de la presentación de Seba y Patricio entre el público nos quedamos anudados en la emoción. Florecidos en sonrisas contagiosas. El concierto nos dejó henchidos para salir afuera con la hondura y las ganas de vivir. "El amor es derroche, es exceso. No se puede estar enamorado y al mismo tiempo preservarse, guardar algo, producir, lucrar, invertir, “enriquecerse”. El amor es antieconómico, inflacionario", dice Cristina Peri Rossi. De estas y otras bondades se trata este ciclo, Contame tu canción.



viernes, 8 de mayo de 2026

Los Hermanos Duarte: “Somos fuertes desde la base y la raíz chamamecera”



Facundo y Nazareno son músicos oriundos de Buenos Aires. Vivieron en el interior del Chaco y hacen música desde siempre. Abrieron en la ciudad de las siete puntas Corrientes Norte, hoy un gran refugio de músicos chamameceros de la región. En esta charla repasamos parte de su recorrido y lo que significa para ellos seguir construyendo, aportando y enriqueciendo al chamamé.


Por Paulo Ferreyra



“Nosotros somos tradicionalistas. Nos gusta lo tradicional. Bebimos de esa raíz y esa es nuestra base”. Así, directo y sin vueltas comenzó esta charla que tuvimos tiempo atrás con Facundo Duarte. Junto a su hermano Nazareno hace tiempo están nutriendo al Litoral con su música.


Facundo en acordeón y Nazareno en guitarra hace quince años que tocan juntos. Hacen chamamé desde siempre. Se han presentado ya en escenarios importantes de la región. En esta etapa los acompañan Franco Almirón y Maxi Vallecillos en voces y Agustin Silvera en guitarrón. Son conocidos como Facundo y Nezareno Duarte o Los Hermanos Duarte.


Es música chamamecera entre hermanos. 

Es música chamamecera de raíz tradicional.


Ellos van por un camino que busca la renovación del repertorio desde sus bases. Tienen en cuenta obras que con el paso del tiempo han quedado olvidadas. Hay muchas obras que son poderosas en cuanto a su poesía y a su musicalidad, ellos las están rescatando. Los Hermanos se consideran caminantes. 


Son hermanos y siempre han convivido con criterios parecidos. Saben entre ellos sus gustos y conocen dónde está la apertura del otro para incorporar nueva música. Cada uno hace su búsqueda por separado y después cruzan información. Prueban. En ocasiones funciona y en otras no funciona. Es prueba y error. “En el error también hay aprendizaje”, desliza y hace eco de su proceso musical que es silencioso, cuidado y profundamente respetuoso de la tradición.


El criterio para seleccionar su música es el gusto. Ese placer o deleite trasluce cuando están haciendo música. “Si nosotros estamos contentos con lo que hacemos el público lo percibe y lo recibe de una manera diferente. Es por ahí el camino que hacemos con mi hermano”, agregó Facundo.


Amistad 


El trabajo en conjunto entre los hermanos muestra su apertura y sus brazos fraternos a la amistad. Son cultores de la amistad.  El año pasado los hermanos Marcelo y Hugo Dellamea los invitaron a tocar en La Felipa Verde. En enero de este año - en el cumpleaños de Nazareno - apareció Yamandú Costa para la celebración y tocaron juntos. 


Las puertas de la amistad una vez que se abren permanecen abiertas. Hay en su espíritu algo natural, el sol que entra al hogar sin pretensiones y va regando los vínculos que se hacen naturales en la vida. Hay un acuerdo tácito de pasarla bien y compartir cosas buenas. 


Cuando los Hermanos Dellamea llegaron a su Corriente Norte Facundo comentó que les explicaron que el lugar era chico. Sin embargo, los Hermanos Dellamea “quieren estar en Corrientes Norte”. Hay arte, respeto y honda responsabilidad detrás de esto que bautizaron Corrientes Norte. Es el lugar que ellos escogieron para darle rienda suelta a un sentimiento común que está cultivado por los vínculos y la música.


La fuentes


La escritora y poeta Clara Obligado en su libro Todo lo que crece, naturaleza y escritura cuenta que los búhos antes de emprender vuelo miran hacia atrás. Antes de lanzarse a hacer música los Hermanos Duartes miraron hacia atrás y ahí está la obra de Rudi y Nini Flores, emblemas del chamamé de nuestro tiempo. 


En el presente Rudi Flores comparte y los vio tocar a los Hermanos Duarte. Los ha felicitado públicamente por cómo tocan y por el espacio que han creado para que se reúnan los músicos de Corrientes y la región.


 “El hecho de que a una persona que admiramos le guste lo que hacemos nos provoca un gran regocijo. Ese regocijo nos da más ganas de tocar. En lo personal - desliza Facundo - y creo que también hablo por mi hermano - hacer música es algo que se fue dando de forma natural. Nosotros sentimos hacer chamamé. No buscamos complacer a nadie. La música tiene un efecto importante cuando es hecha de forma natural, eso no debe perderse por el bien de nuestro género”. 


Es música chamamecera entre hermanos. 

Es música chamamecera de raíz tradicional.


Dos chaqueños con un bar en Corrientes


El chamamé fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 16 de diciembre de 2020. Desde antes y hasta al presente no abundan los sitios para escuchar chamamé en la ciudad de Corrientes. 


Los Hermanos Duarte nacieron en Buenos Aires. En la adolescencia se fueron a vivir al interior de la provincia del Chaco. Su familia se dedica a la gastronomía y así nació con el tiempo poner un bar gastronómico en la ciudad de las siete puntas: Corrientes Norte.


Ellos cocinan y por ello decidieron abrir un bar donde venden comida. Lo clásico ahí son las empanadas. Los amigos fueron llegando. “Este lugar no fue pensado inicialmente como bar para tocar y hacer presentaciones de artistas. Las cosas se dieron de forma natural porque tenemos las puertas abiertas para los amigos. El hecho es que nos gusta compartir y para nosotros es importante recibir a los amigos”, resaltó Facundo. 


Mburucuyá


Este año fue la primera vez que Los Hermanos Duarte llevaron su propuesta a Mburucuyá. Hace mucho que visitan el Festival Nacional del Auténtico Chamamé Tradicional. Es el lugar por excelencia donde se juntan a compartir los músicos de la provincia y del país. “El festival es importante porque trasciende el escenario. Para nosotros siempre ha sido lindo estar presente en todo lo que sucede durante el día en Mburucuyá”, sintetizó Facundo. 


El orgullo y la felicidad se debe a ese trabajo silencioso del músico en el día a día. Ellos escudriñan en el tiempo para buscar el repertorio, lo estudian y ensayan en silencio. “Nosotros estudiamos y ensayamos pero no sabemos cuándo se abrirá un escenario para mostrar lo que hacemos. Faltan lugares para tocar y poder hacerlo hecho en la fiesta de Mburucuyá significó mucho para nosotros. Además, llevamos lo que somos. No existe otra cosa y nosotros llevamos lo que somos”, afirmó Facundo. 


Chamamé


“El chamamé es algo que siempre sentí. En las palabras populares el chamamé hoy es un modo de vida, creo que es un buen resumen. Una vez hablando con un músico y amigo Emanuel Álvarez, pianista formoseño, en un momento conversando sobre chamamé llegamos a la conclusión de que el chamamecero podría vivir únicamente escuchando chamamé. Eso no sucede con otros géneros. Yo mismo escucho otros géneros pero como chamamecero podría vivir únicamente escuchando chamamé”. 


El chamamé genera una forma de transitar la vida. Ya en el tramo final de la charla con Facundo hablamos de Paquito Aranda, Tilo Escobar, Blas Martínez Riera, Mario Tránsito Cocomarola, Rudi y Nini Flores. Músicos que no tuvieron miedo de hacer cosas o incorporar cosas al chamamé. Él músico por momentos se pone fundamentalista, sabe de cuestiones técnicas y pone sobre la mesa lo que está bien hecho y lo que no está bien hecho. 


“Nosotros entendemos y sabemos que tocando entre hermanos hay otra cosa, una comunión distinta. Venimos de familia laburante pero no de músicos. Son trabajadores. Estuvieron con muchos patrones y la mayor herramienta que nos han heredado nuestros padres es la voluntad para trabajar y que seamos nosotros nuestros propios patrones. Una libertad que cuesta tener y sostener”, concluyó. 


Prepotencia de trabajo. La música no es solo técnica sino que también es emoción. Hay algo que transmiten estas nuevas generaciones de músicos que se distingue en la elección del repertorio y en la presentación. Ellos se lanzan a construir para aportar al chamamé. El género está vivo a pura prepotencia de trabajo.